Patricia Bullrich frenó la propuesta de habilitar las empresas sin humanos para destrabar el apoyo de los aliados a la Ley de Sociedades y evitar que las iniciativas de Federico Sturzenegger vuelvan a empantanar la agenda libertaria.
Patricia Bullrich respaldó el rumbo del Gobierno de Javier Milei aunque pidió “más velocidad en los resultados”. Más allá de la crítica a la falta de resultados del modelo económico, sus dichos también dejaron clara la urgencia del oficialismo por priorizar medidas que impacten en la vida de los argentinos.
Es que, tras el traspié legislativo de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y las dilaciones que provocó el ímpetu desregulador de Federico Sturzenegger, comenzó a crecer el malestar en distintos sectores del gobierno con la figura del ministro, que empantanó la agenda libertaria en el Congreso con sus proyectos.
En este contexto se enmarcan los dichos de la exministra de Seguridad, que además anunció cambios a la iniciativa de Sturzenegger sobre Sociedades para garantizar el apoyo de aliados y evitar que la discusión se dilate durante meses.
No es el único proyecto con el que el oficialismo decidió dar marcha atrás desde que Karina Milei citó al ministro a la mesa política del gobierno. Luego de aquella reunión, La Libertad Avanza cambió su estrategia parlamentaria y el ministro desregulador quedó en la cuerda floja.
Patricia Bullrich reclama “más velocidad”
La jefa de la bancada oficialista en el Senado publicó un mensaje en redes sociales en el que sostuvo que “el rumbo es el correcto” y que “este camino es parte de un proceso de transformación profundo”.
Pero a continuación comentó que “lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”, y agregó: “No es fácil, pero es el esfuerzo para que podamos construir un país normal y con futuro”.
La primera versión de ese posteo, borrada luego por la senadora, había sido incluso más contundente. Allí reclamaba que los beneficios del modelo económico “llegue a las familias, a las empresas y a cada argentino“.
Bullrich se expresó de forma similar en el marco de una reunión que Bullrich mantuvo con un grupo de empresarios en Palermo Chico. El diagnóstico que trasladó la senadora coincide con una preocupación que circula en distintos sectores del oficialismo: la estabilización económica todavía no logra traducirse en una mejora perceptible en la vida cotidiana de la población.
La senadora no es la única que reconoce la situación. Una fuente del oficialismo citada por TN reconoció que “Toto está tirando propuestas todo el tiempo para tratar de reactivar el consumo”, aunque descartó que Javier Milei vaya a habilitar medidas de corte distributivo.
“Está en las antípodas de sus ideas. Difícil que te sorprendan con algo así, aunque sepan que, si no hacen algo, la elección va a estar complicada. Si la gente no registra un repunte en el bolsillo, por más que le digas que bajaste la inflación, vas a estar ajustado”, planteó la misma fuente.
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Marcha atrás con los proyectos de Sturzenegger
Aunque los dichos de Bullrich fueron interpretados como una crítica a la gestión libertaria y su falta de resultados, lo cierto es que también se dan en paralelo con el creciente malestar en Casa Rosada con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Es que los proyectos del economista probaron ser un dolor de cabeza para la tropa legislativa de La Libertad Avanza: En muchos casos las discuciones parlamentarias se dilataron durante meses por la negativa de Sturzenegger aceptar cambios y por el rechazo generalizado que provocan algunas de sus desregulaciones.
Es en este contexto que Bullrich aceptó modificar el proyecto de ley de sociedades autónomas impulsado originalmente por el Ministro. La iniciativa contemplaba la existencia de Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) que podían funcionar de manera total o parcialmente automatizada, sin necesidad de una persona física o jurídica a cargo.
Durante el debate en la Comisión de Legislación General, Bullrich anunció que el oficialismo aceptará incorporar un responsable humano en la integración de esas organizaciones. “Estamos pensando desde el oficialismo y con algunos bloques más hacer mucho más pétrea la responsabilidad de las sociedades automatizadas, con responsables físicos”, indicó.
Y explicó el sentido del cambio: “Pensamos que va a dar más seguridad jurídica que el órgano de administración esté integrado al menos por una persona jurídica con idoneidad suficiente para el control de sistemas automatizados“.
La senadora remarcó, además, que el objetivo es evitar que la responsabilidad de esas sociedades “no quede en la nada” ante un eventual problema. Lo cierto es que se trataba de un punto central en la normativa.
De hecho, Milei y Sturzenegger habían publicado una columna en Financial Times en la que invitan a las empresas de inteligencia artificial a instalarse en Argentina bajo la promesa de un entorno completamente libre de regulación.
No fue la única marcha atrás del gobierno con un proyecto del economista que se observó en las últimas semanas. La semana anterior el presidente reconoció que la modificación a la Ley del Libro que había propuesto el ministro “no entró ni va a entrar” al Congreso.
Algo similar había dicho Bullrich, que ante el rechazo generalizado que causó la propuesta, anticipó que la decisión del bloque sería “avanzar hacia medidas más estructurales”. Y afirmó: “Farmacias y librerías no lo son”.

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La mesa política y el freno a Sturzenegger
Los movimientos de las últimas semanas no pueden desligarse de lo ocurrido pocos días antes, cuando el Gobierno convocó a su mesa política tras el revés sufrido con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. A ese encuentro, encabezado por Karina Milei, fue citado por primera vez Sturzenegger, para exponer sobre sus proyectos de desregulación.
Como resultado de esa reunión, la secretaria general de la Presidencia dispuso que, de ahí en más, la mesa política audite las iniciativas elaboradas por el ministro antes de que lleguen al Congreso, con el fin de moderar propuestas consideradas “muy ambiciosas” y evitar nuevos traspiés parlamentarios.
Puertas adentro del oficialismo, el cuestionamiento apuntó a que el proyecto de reforma de la Ley de Tierras se había redactado sin pasar por ningún filtro político antes de su tratamiento en el recinto. Pese a ese cortocircuito, el vocero presidencial, Adrián Ravier, ratificó a Sturzenegger en su cargo y lo definió como “una figura clave“.
Lo que quedó claro es que el gobierno decidió guardar o reducir el alcance de las iniciativas más resistidas de Sturzenegger y priorizar acuerdos que permitan destrabar la agenda legislativa en el Senado, donde restan aprobarse la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la reforma política, entre otros proyectos pendientes.
La nueva estrategia del oficialismo también quedó clara con el anuncio del Régimen de Zonas Cálidas. El ministro de Economía, Luis Caputo, aceptó incorporar el subsidio para las provincias del Norte a cambio de obtener el aval de los gobernadores para recortar la ley de Zona Fría.