La FIFA levantó la sanción a Folarin Balogun tras los llamados del gobierno de Donald Trump, una decisión escandalosa que le permitirá al delantero jugar en el partido de Estados Unidos contra Bélgica. ¿Cuál fue la reacción de los belgas tras la decisión?
Donald Trump y la FIFA protagonizaron un nuevo escándalo en el Mundial de fútbol 2026. Por presiones de la Casa Blanca, la organización deportiva decidió suspender la sanción a Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos que había recibido una tarjeta roja en su último partido y que, según el reglamento, debía perderse el cruce de octavos de final ante Bélgica.
Roja, sanción y marcha atrás de la FIFA
Balogun, de 25 años, fue expulsado durante la victoria de Estados Unidos por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina, correspondiente a los dieciseisavos de final del torneo.
El delantero había marcado el primer gol del partido, pero en la segunda mitad el árbitro le mostró la tarjeta roja tras una revisión del VAR, que determinó que había pisado el tobillo del defensor bosnio Tarik Muharemovic. El entrenador estadounidense, Mauricio Pochettino, consideró en su momento que la sanción había sido excesiva.
De acuerdo con el reglamento del Mundial, una expulsión de este tipo conlleva automáticamente la pérdida del siguiente partido, por lo que Balogun quedaba descartado para el duelo de octavos de final ante Bélgica, previsto para este lunes en Seattle.
Sin embargo, ese desenlace cambió luego de una intervención directa del presidente de Estados Unidos. Según reconstruyeron The New York Times, El País de España y las agencias AP y AFP, Trump llamó el miércoles anterior al titular de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle que revisara la sanción impuesta al delantero, a la que consideraba injustificada.
Días después, la FIFA confirmó que Balogun quedaba habilitado para disputar el partido ante los belgas. El organismo informó que había resuelto aplicar de oficio el artículo 27 de su Código Disciplinario, que permite dejar en suspenso la ejecución de una sanción durante un período de prueba de un año.
Según el comunicado, si el jugador comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante ese lapso, la suspensión pendiente se hará efectiva, junto con cualquier castigo adicional que corresponda por la nueva falta.

La resolución no explicó con mayor detalle los fundamentos que llevaron a aplicar ese artículo en este caso puntual, ni por qué el tratamiento fue distinto al que reciben habitualmente otras expulsiones similares.
Pocas horas después de conocerse la decisión, Trump celebró la medida a través de su red social Truth Social: “¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”, escribió. La Casa Blanca no confirmó oficialmente la llamada telefónica con Infantino, aunque tampoco desmintió la información difundida por los medios.
Se trata de un antecedente inédito desde 1962, cuando el gobierno de Brasil, a través del entonces primer ministro Tancredo Neves, había presionado para que el astro Garrincha pudiera jugar la final de aquel Mundial pese a haber sido expulsado en la semifinal.
La decisión de la FIFA también reavivó el debate sobre los criterios disciplinarios del organismo. Meses atrás, la entidad ya había sido cuestionada por habilitar a Cristiano Ronaldo para jugar el arranque del Mundial pese a arrastrar una suspensión de dos partidos.
Este episodio, además, volvió a poner el foco en el vínculo personal entre Infantino y Trump. El dirigente suizo mantiene desde hace años una relación cercana con el mandatario estadounidense.
En diciembre de 2025, durante el sorteo del Mundial realizado en Washington, la FIFA le entregó a Trump el primer FIFA Peace Prize, que motivó una denuncia del presidente de la Federación Noruega, quien consideró que Infantino había vulnerado el principio de neutralidad política establecido en los estatutos del organismo.
Infantino confirmó además que Trump estará presente en la final del 19 de julio, en el estadio MetLife de Nueva Jersey, para entregar la copa al campeón.
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Las reacciones de Bélgica y la UEFA
La resolución generó un fuerte rechazo en distintos sectores del fútbol internacional. La Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) fue una de las primeras en manifestarse. En un comunicado, la federación se declaró “atónita” ante la decisión de la FIFA y sostuvo que la medida “contradice directamente las disposiciones del reglamento de la competición”.
La entidad recordó además que el artículo 10.5 del Reglamento del Mundial 2026 y la Circular n.º 16, emitida en mayo de este año, establecen que una expulsión es “automática e inapelable” para el partido siguiente.
En su comunicado, la RBFA advirtió que “con el fin de salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes, la RBFA examina todas las opciones potenciales”, una frase que abrió distintas hipótesis sobre los pasos que podría dar la federación belga, entre ellas una presentación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo o una impugnación formal previa al partido.
El entrenador de la selección belga, Rudi García, también cuestionó la medida en conferencia de prensa: “No sabía que en las oficinas de la FIFA el 5 de julio correspondía al 1 de abril de Europa”, ironizó, en referencia al día de los inocentes que se celebra en varios países europeos.
“Que yo recuerde, creo que es la primera vez en la historia de la Copa del Mundo que hay este tipo de decisión”, agregó.
Por su parte, la Federación de Fútbol de Estados Unidos manifestó su conformidad con lo resuelto. “Aceptamos la decisión del Comité Disciplinario y nos complace que Folarin Balogun pueda jugar mañana”, señaló en un comunicado.
Una de las respuestas más duras llegó desde la UEFA, que emitió un comunicado firmado por su titular, Aleksander Ceferin. El organismo europeo sostuvo que “la decisión de ayer de suspender, durante un período de prueba de un año, la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun ha cruzado una línea roja“.
El texto agrega: “El fútbol, como cualquier otro deporte, se sustenta en reglas, que son la base de una competición justa, honesta y transparente. A veces las reglas están abiertas a interpretación. En este caso, no”.
La UEFA también advirtió sobre las consecuencias institucionales de la medida: “Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por quienes deben velar por ellas, la integridad del juego queda en entredicho y la credibilidad de una competición se ve socavada”.
Y remarcó que la decisión sienta un precedente para lo que resta del torneo, “donde situaciones similares exigirán ahora un trato equivalente, en detrimento de la competición”. El comunicado calificó lo sucedido como una decisión “inédita, incomprensible e injustificable”.
A la controversia se sumó un pedido de la Federación Francesa, que solicitó a la FIFA la anulación de la tarjeta amarilla que recibió su volante Michael Olisé durante la victoria de Francia ante Paraguay, mostrada por el árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev tras una discusión con el paraguayo Matías Galarza.
Con el partido entre Estados Unidos y Bélgica programado para las 17:00 horas de este lunes en Seattle, la FIFA enfrenta el reclamo de la federación belga en medio de un escenario de incertidumbre sobre el desarrollo del encuentro, mientras Balogun continúa entrenando con normalidad junto al resto del plantel estadounidense.
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