Javier Milei volverá a Israel para celebrar el Día de la Independencia israelí junto a Benjamín Netanyahu, y en la previa del viaje aseguró que Israel “puede convivir con sus vecinos”. Además, en medio de las negociaciones para alcanzar una tregua en Medio Oriente, reiteró que “Irán es un enemigo de Argentina”.
Javier Milei emprenderá este viernes su tercer viaje a Israel desde que asumió la presidencia, esta vez para participar de las celebraciones por el Día de la Independencia israelí, que se extenderán entre el 19 y el 22 de abril en Jerusalén.
Lo acompañarán Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y el canciller Pablo Quirno. La invitación llegó del propio primer ministro Benjamín Netanyahu, con quien el mandatario argentino mantiene una relación que él mismo define en términos de amistad personal.
En la previa del viaje, Milei prodigó elogios al líder israelí y realizó declaraciones sobre el conflicto en Medio Oriente. En una entrevista concedida al Canal 14 de Israel, Milei no solo ratificó su respaldo al Estado israelí sino que fue más lejos, reiterando que Irán es “enemigo de la Argentina”.
Se trata de una declaración temeraria que pone al país en medio del conflicto por una posición personal del mandatario, que además afirmó que Israel “puede convivir con sus vecinos” y no tiene “problemas de convivencia“.
La declaración llamó la atención por su timing: fue emitida mientras bombardeos israelíes continuaban cayendo sobre el Líbano, en medio de una frágil tregua que el propio ejército libanés denunció violada pocas horas después de entrar en vigor.
Milei sostuvo que Irán es “enemigo” de Argentina y se declaró el “presidente más sionista del mundo”
“¿Qué me importa lo que digan los demás?”
La visita de tres días incluye una agenda cargada de gestos simbólicos y diplomáticos. Milei será la primera figura extranjera en encabezar la ceremonia de inauguración del Día de la Independencia israelí, donde prenderá una antorcha en un acto de alto valor protocolar.
Además, recibirá de manos del presidente israelí Isaac Herzog una Medalla de Honor Presidencial por su “incansable apoyo internacional”. El gobierno israelí justificó el reconocimiento señalando que Milei posicionó a la Argentina como “un aliado clave de Israel” mediante medidas diplomáticas y de seguridad.
Como broche, la Universidad de Bar-Ilan le otorgará un Doctorado Honoris Causa por su “liderazgo, compromiso con la libertad y la democracia“, según confirmó el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish.
En ese contexto, también se especula con que Milei anuncie durante la visita el traslado de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén, una promesa que arrastra desde el inicio de su gestión.
En la entrevista con Canal 14, el presidente ratificó su intención: “Tel Aviv podrá ser la capital política, pero la capital espiritual es Jerusalén. Es una decisión tomada, es una cuestión de instrumentación”.
Aunque el año pasado había comprometido que la mudanza se concretaría durante 2026, reconoció que no sabe cuándo ocurrirá. Y ante las posibles repercusiones geopolíticas en un contexto donde la ciudad es considerada un territorio en disputa, respondió: “Si es justo, ¿qué me importa lo que digan los demás?”.
Sus declaraciones sobre Netanyahu fueron igualmente enfáticas. “Yo me siento personalmente amigo de Bibi, tengo un afecto enorme por él, pero sobre todo una profunda admiración. Israel y todo el mundo occidental deberían estar agradecidos de que sea primer ministro de Israel”, afirmó.
También extendió los elogios al presidente de Estados Unidos: “Debemos agradecer al creador tener líderes de la estatura de Bibi Netanyahu y Donald Trump, decididos a poner fin a este flagelo a la humanidad”.
Lo que el presidente parece no ponderar (o al menos no enunciar) es que sus declaraciones no son opiniones privadas de un ciudadano apasionado por la causa israelí, sino posiciones oficiales de un jefe de Estado.
Cuando Milei afirma que Irán “es enemigo de la Argentina”, o que apoya “total y absolutamente” las acciones militares de Israel y Estados Unidos contra Teherán, no está expresando una preferencia personal: está definiendo la política exterior del país en medio de un conflicto bélico activo.
Esa distinción tiene consecuencias concretas, y la expulsión del encargado de negocios iraní, Mohsen Soltani Tehrani, ya marcó un primer punto de ruptura diplomática con consecuencias imprevisibles.
En cuanto al argumento de que Israel es un vecino pacífico, conviene observar el mapa. En los últimos meses, Israel sostuvo operaciones militares en Gaza, Líbano, Siria e intercambió ataques con Irán. La afirmación presidencial de que ese país “puede convivir con sus vecinos” resulta difícil de sostener frente a la evidencia geográfica y militar disponible.
Milei ratificó que mudará la embajada a Jerusalén y expresó su apoyo a la ofensiva militar de Israel en Gaza
La destrucción en el Líbano previa a la tregua
El viaje de Milei se produce en un momento en que la región atraviesa una instancia de negociación diplomática intensa. Donald Trump anunció una tregua de diez días entre Israel y el Líbano luego de dialogar con Netanyahu y con el presidente libanés Joseph Aoun.
En paralelo, Irán declaró el estrecho de Ormuz “totalmente abierto” para buques comerciales, en una señal de distensión vinculada al cese de hostilidades en territorio libanés. El precio del petróleo cayó un 10% tras el anuncio del canciller iraní Abás Araqchí, quien explicó que el paso quedaba habilitado durante la duración del alto el fuego.
Sin embargo, la tregua mostró fisuras desde el primer momento. A pocas horas de entrar en vigor, el ejército libanés denunció “actos de agresión” por parte de Israel en violación del acuerdo.
Periodistas en terreno reportaron disparos en los suburbios del sur de Beirut, y Hezbollah afirmó haber atacado una concentración de tropas israelíes cerca de la ciudad de Khiam como represalia ante esas violaciones.
Las fuerzas israelíes, por su parte, mantuvieron su despliegue terrestre en la zona y advirtieron a la población evitar la ribera sur del río Litani. El propio ejército libanés pidió a los desplazados que no regresaran de inmediato al sur del país. El escenario que dejó la ofensiva israelí en el Líbano es de una destrucción extensa.
Según el Ministerio de Salud libanés, en apenas seis semanas de ataques más de 2.000 personas perdieron la vida, entre ellas al menos 172 niños y 91 trabajadores sanitarios, y otras 7.000 resultaron heridas. Los ataques aéreos golpearon hogares, lugares de trabajo y campamentos de desplazados. Los hospitales del país operan en estado de emergencia permanente.
Uno de los episodios más graves fue un ataque coordinado de gran escala en el que las fuerzas israelíes impactaron, según describieron, 100 objetivos de Hezbollah en diez minutos, sin emitir advertencia previa.
Barrios del centro de Beirut que no habían sido alcanzados hasta entonces quedaron destruidos en cuestión de segundos. Edificios residenciales, comercios y estructuras civiles colapsaron, dejando víctimas bajo los escombros.
Desde el comienzo de marzo, Israel también intensificó la destrucción de puentes que conectan el sur del Líbano con el resto del territorio, aislando progresivamente a la región.
Más de un millón de personas (cerca del 20% de la población total del Líbano) fueron desplazadas de sus hogares. Muchas de ellas se encuentran en campamentos improvisados en escuelas, estadios y espacios públicos de Beirut. Otras directamente en la calle.
“Nuestra situación es muy desoladora. Nos fuimos sin siquiera nuestra ropa; no pudimos traer nada. Nos dijeron que nos refugiáramos aquí, y hemos estado aquí en estas tiendas desde entonces”, relató Abu Mohamed, de 85 años. “Perdimos nuestra casa. Si volviéramos, tendríamos que llevarnos nuestra tienda de campaña. No nos queda nada”.
Es en este contexto de ciudades bombardeadas, hospitales desbordados, millones de desplazados y una tregua ya en duda a las pocas horas de anunciarse, es en el que Milei aterriza en Jerusalén a recibir una medalla, encender una antorcha y ratificar que Israel es un país que “puede convivir con sus vecinos”.
Estados Unidos desató una nueva guerra en Medio Oriente tras procurarse el petróleo venezolano
Mientras tanto, en la República Argentina
Más allá de esto, lo cierto es que Milei parte en una semana cargada de tensiones económicas y señalamientos por escándalos de corrupción. Es que el escándalo de Manuel Adorni sigue sumando capítulos (más viajes, más transferencias de dinero sospechosas y más dudas sobre su patrimonio).
Esta semana, el FMI autorizó un nuevo desembolso de mil millones de dólares para la Argentina, y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el embajador Peter Lamelas elogiaron públicamente al gobierno argentino. El ministro de Economía gestiona fondos en Washington mientras el presidente vuela a Jerusalén.
Vale mencionar que Milei no estará presente en la misa homenaje a Jorge Bergoglio a un año de su fallecimiento, que se realizará el martes 21 en Luján. Ni siquiera hizo mención sobre el primer Papa argentino de la historia, a quien antes de asumir caracterizó como “el maligno en la tierra”.
Aunque el mandatario no se expresó públicamente al respecto, el Papa León XIV no parece despertar simpatía en la administración libertaria, y es que en los últimos días fue protagonista de una escalada de tensiones con Donald Trump luego de que la máxima autoridad de la iglesia católica cuestionara las acciones militares en Medio Oriente.
En la previa del vuelo a Israel, el mandatario se reunió en la Casa Rosada con el titular de la DAIA, Mauro Berenstein, en un encuentro que duró poco más de una hora. También grabó la entrevista para Canal 14 que se emitirá el domingo, en la que reiteró su postura sobre el conflicto con Irán y volvió a calificar a la comunidad internacional de “cobarde” por no enfrentarlo.
“Si usted quiere la paz tiene que estar preparado para la guerra“, concluyó el presidente. Una frase que, pronunciada por un jefe de Estado en medio de negociaciones activas para evitar una escalada mayor, tiene un peso diferente al de una opinión de café.