Luis Caputo suspendió la nueva medición de la inflación que iba a implementar el INDEC para evitar que el organismo que hasta ahora conducía Marco Lavagna muestre un repunte inflacionario aún mayor por los aumentos tarifarios que tiene previstos para 2026.
Este lunes, Marco Lavagna renunció como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). en medio de las tensiones con el ministro de Economía, Luis Caputo, por la implementación de un nuevo sistema para medir la inflación. Su lugar será ocupado por Pedro Lines, hasta ahora el director técnico del organismo.
Tras la salida del funcionario, Caputo anunció que se postergarían los cambios en la medición, pese a que el nuevo sistema estaba listo desde octubre del año pasado y se había programado para entrar en vigor con el dato de inflación de enero, que se publicará el 10 de febrero.
La decisión del ministro se vuelve más llamativa cuando se tiene en cuenta que los datos de inflación vienen subiendo desde hace siete meses y el nuevo índice habría reflejado esa tendencia al alza con mayor claridad que el actual.
Es que el nuevo sistema de medición del IPC (Índice de Precios al Consumidor) es más sensible a los aumentos de servicios públicos y el gobierno de Javier Milei tiene previsto que las tarifas de electricidad y gas tengan aumentos por encima de la inflación.
Esto significa que la implementación de la nueva metodología habría profundizado el repunte inflacionario y habría puesto en jaque el principal eje del relato libertario. Para evitar esto, Caputo decidió intervenir de lleno en el organismo y suspender los cambios hasta nuevo aviso.
Las idas y vueltas del nuevo sistema para medir la inflación
En cuanto se conoció la salida de Lavagna, Caputo apareció en medios de comunicación afines para explicar la situación y blanqueó que el extitular de INDEC “renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del INDEC y Marcos tenía como fecha implementarlo ahora“.
Entre tanto, reveló que “con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación estuviese totalmente consolidado“. En otras palabras, esperar a que baje la inflación antes de cambiar la metodología.
Según el ministro, el INDEC seguirá usando el esquema actual de medición, que se basa en encuestas de gastos de hogares de 2004 y 2005 (y que ha sido fuertemente cuestionado por especialistas, justamente por estar desactualizado), hasta que la baja de la inflación esté, según dijo, “consolidada”.
Caputo también aseguró que el cambio de índice no produciría grandes diferencias en la medición. “De hecho, da prácticamente igual“, aseguró, “Marco corrió los números del año pasado y da prácticamente lo mismo”. Según él, la salida fue “acordada mutuamente” y se dio en “buenos términos”.
Sin embargo, sus dichos no coinciden con las versiones que trascendieron en el organismo, donde apuntan que cuando Lavagna les informó de su renuncia esa mañana, expresó que no podía continuar por la presión que recibía para demorar el índice y -según LPO- el repunte inflacionario habría sido notable, de alrededor del 3,4% para enero.
Si bien la inmediata designación de Lines revela que la salida de Lavagna no fue una sorpresa, lo cierto es que las tensiones dentro del organismo se venían observando desde hace varios meses. De hecho, en agosto renunciaron dos funcionarios clave del INDEC en medio de tensiones por las mediciones del organismo.
En una carta que publicó antes de la renuncia, Lavagna señaló que “quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo y otros en proceso, que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente”, aunque no mencionó explícitamente el nuevo IPC.
Vale señalar que la implementación del nuevo esquema formaba parte de un compromiso que el Gobierno asumió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la última revisión del acuerdo.
El organismo internacional había estimado en agosto que el nuevo índice estaría listo en diciembre. El INDEC lo oficializó en octubre como novedad para el dato de enero, pero el Gobierno optó finalmente por no cumplir ese calendario.
Los dibujos del INDEC: Lavagna tuvo que dar explicaciones tras modificar 6 meses de los datos de actividad económica
¿Cómo habría impactado la nueva metodología en la medición?
El IPC que se usa actualmente se construye con datos de la encuesta de gastos de hogares de 2004/2005, por lo que tiene un atraso de más de veinte años. El nuevo sistema usaría los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017/18.
La diferencia principal es que en esa encuesta los servicios públicos (electricidad, gas, agua, transporte) tienen un peso mucho mayor que en la actual. Esto significa que cuando suben las tarifas, el nuevo índice lo refleja con más fuerza.
Según Martín González Rozada, codirector de la Maestría en Econometría de la Universidad Torcuato Di Tella, si se hubiera aplicado la nueva metodología en 2024, la inflación registrada habría sido 16 puntos porcentuales más alta que la que mostró el INDEC.
El mismo dato fue reconocido por el Banco Central (BCRA) en su último Informe de Política Monetaria, donde admitió que la demora en lanzar el nuevo índice evitó que la medición arrojara cifras de inflación mayores.
Santiago Bulat, socio y director de la consultora Invecq, cuantificó la brecha entre ambas metodologías: “La principal diferencia del IPC actual y el que debería actualizarse con nuevos ponderadores se dio en 2024: 117,8% contra 134,8%. En 2025, en cambio, la brecha fue de menos de un punto: 31,5% versus 32,6%”.
Bulat señaló además que, con el índice vigente, “lo que queda por corregir de impacto directo de tarifas de luz y gas es de alrededor de cuatro puntos porcentuales en un año“, y que con la nueva metodología ese efecto sería mayor.
La intervención de Caputo tiene sentido si se tiene en cuenta que la baja de la inflación es el principal eje del relato de la gestión de Javier Milei, pero en los últimos meses el indicador viene subiendo progresivamente, al punto que en diciembre llegó al 2,8%, el valor más alto en 7 meses.
Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, interpretó que “la marcha atrás con el cambio en la metodología tiene bajo impacto en la estimación de enero y febrero, entonces solo puede entenderse si contemplamos que en los meses siguientes el aumento en los servicios públicos va a ser bastante más pronunciado”.
Caputo prepara aumentos de tarifas por arriba de la inflación
La suspensión del nuevo IPC coincide con los planes del Gobierno de avanzar este año con aumentos tarifarios que vayan por encima de la inflación. De hecho, Caputo confirmó que los incrementos mensuales en electricidad y gas serán “un poquito” mayores que la inflación en cada período.
La Secretaría de Energía anunció aumentos desde febrero: en electricidad, un alza promedio de 3,59% en el AMBA; en gas, un incremento promedio nacional de 16,86%. Estos ajustes responden a la cuota mensual de la Revisión Quinquenal Tarifaria, el ajuste automático por fórmula, la aplicación de un nuevo esquema de subsidios y la implementación de un precio de gas unificado durante todo el año.
Es que Caputo pretende reducir los subsidios hasta que los usuarios se hagan cargo del 100% del costo de los servicios. Según estimaciones de Invecq, los usuarios residenciales pagan actualmente, en promedio, el 76% del costo de la energía eléctrica, el 61% del gas natural y apenas el 32% del transporte.
Es en este contexto que se implementó el nuevo esquema de Subsidio Energético Focalizado (SEF), que elimina la segmentación en tres categorías de ingresos y deja solo dos: usuarios con subsidio y sin subsidio. El umbral para acceder al beneficio baja de 3,5 a 3 canastas básicas totales, dejando afuera a varios hogares de ingresos medios.
Puntualmente, la Secretaría de Energía estima que 140.000 familias perderán la bonificación por esta razón. La fundación FIEL calcula cifras superiores: 500.000 usuarios de electricidad y 300.000 de gas. Para los hogares de menor ingreso, la consultora Economía y Energía calculó subas de 20% en electricidad y 23% en gas en términos reales respecto a las boletas de 2025.
Si el nuevo IPC estuviera en funcionamiento, todos estos aumentos tendrían un peso mucho mayor en el índice. Es precisamente eso lo que hace la decisión de Caputo tan relevante en este momento: postergar la actualización de la metodología mientras se ejecutan los ajustes tarifarios más grandes del año.
El sindicato ATE-INDEC fue el primero en reaccionar a los cambios. En un comunicado emitido tras la renuncia de Lavagna, señaló: “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia de Marco Lavagna a ocho días de la salida del IPC con las nuevas ponderaciones”.
El gremio convocó a una conferencia de prensa para este martes y comparó la intervención de Caputo con la de Guillermo Moreno: “Nos parece un déjà vu porque en una fecha parecida de 2007 se intervino políticamente el INDEC porque no gustaba el dato del IPC de enero”.
Advierten que la inflación habría sido un 16% mayor si el Gobierno hubiera actualizado la medición
Quién es Pedro Lines, el nuevo director del INDEC
El encargado de encabezar INDEC ahora será Pedro Lines, que era hasta este lunes el director técnico del INDEC. Vale mencionar que llegó al puesto durante la gestión de Mauricio Macri en 2018, fue reafirmado cuando asumió Alberto Fernández en 2019, y siguió en el mismo lugar cuando Milei tomó posesión en 2023.
Es licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires y tiene un master en Economía del Centro de Estudios Macroeconómicos. Actualmente cursa una maestría en Minería de Datos en la Universidad Austral.
Como director técnico, coordinaba la elaboración del programa estadístico anual del país y el desarrollo de normas técnicas para censos y encuestas. De acuerdo a sus redes sociales, es miembro del Grupo de Expertos Asesores de las Naciones Unidas sobre Cuentas Nacionales.
Su trayectoria en el área es larga. Comenzó su carrera en la oficina de Cuentas Nacionales trabajando en las estimaciones del año base 1993. Entre 2011 y 2016 trabajó para la Autoridad Estadística de Qatar.
Entre 2016 y 2018 estaba a cargo de las estimaciones de la Balanza de Pagos y la Deuda Externa de Argentina. Caputo lo describió como “un funcionario de excelente trayectoria, intachable”.


