• 5 de julio de 2022

Megacausa Zona 5: Avanzan los testimonios, pero con retrocesos y restricciones

El pasado jueves se llevó adelante la decimocuarta audiencia en el marco del Juicio por Delitos de Lesa Humanidad conocido como Megacausa Zona 5. En este caso, el Tribunal Oral Federal escuchó las declaraciones de seis testigos-víctimas, a las que se sumó un testimonio realizado en 2011.

El Tribunal compuesto por los jueces Ernesto Sebastián, Sebastián Foglia y Marcos Aguerrido, informó además de nuevas medidas restrictivas por los recientes incrementos de casos de Covid-19, no solo limitando la ya escasa participación del público, sino también la de las partes intervinientes.

Como ya hemos informado ampliamente, el lugar físico del Tribunal Oral Federal donde se realiza este juicio es extremadamente limitado y no acorde a lo que estos juicios de Lesa Humanidad requieren para su amplia difusión y participación, afín con la importancia que los mismos tienen.

Asimismo, su tamaño reducido también atenta contra la tranquilidad de las víctimas, ya que se encuentran a escasos centímetros de los victimarios. Entre tanto, la propuesta del Tribunal luego de que sucedieran inconvenientes fue la incorporación de policía en la sala de audiencias. La fuerza coercitiva como respuesta.

En este contexto, cabe recordar que los siete juicios anteriores se desarrollaron en el adecuado espacio de la sede del Aula Magna de la UNS, donde cada parte tuvo la tranquilidad de ocupar su lugar sin que se haya registrado ni un solo incidente en más de 10 años y donde el Poder Judicial desplegó con toda autoridad y garantías la obligación que le cabe luego de décadas de impunidad: la de una Justicia reparadora.

“Escucharon violaciones hacia mujeres”

Las dos primeras testigos fueron la esposa y la hija de una víctima de esta causa, Raúl Celave, quien falleció en 2014 sin la oportunidad de declarar él mismo los padecimientos sufridos durante su secuestro y permanencia en el Batallón de Comunicaciones 181. Celave era administrativo en una agencia de autos, Corbatta Hnos, en Bahía Blanca. El matrimonio tenia una pequeña hija de 9 meses.

Susana, su compañera de vida, contó que alrededor del 20 de julio de 1976 invadieron su departamento una gran cantidad de efectivos armados con armas largas, que proceden a secuestrarlo. Al llegar, entraron violentamente. Él estaba con su hija en brazos y la niñera de la pequeña. “Dieron vuelta todo, los colchones, el lavarropas… No sé qué buscaban“, recordó.

A continuación fue llevado a patadas hasta un camión que esperaba afuera. Durante el trayecto hacia batallón se produjeron más secuestros. Entre tanto, Susana no supo nada de su esposo durante casi 10 días, y se enteró luego que fue alojado en calabozo.

Lo encapucharon, no le daban casi de comer, lo torturaron“, recordó, “llegó con marcas en las manos y en los pies, en los tobillos, de quemaduras de cigarrillos”. “Por momentos le ponían la picana…”, declaró.

Luego de que dejaran en libertad a Celave, le devolvieron el documento que el había perdido con anterioridad y se encontraba en poder de los militares, el posible motivo de su secuestro y tormentos. Volvió a su casa con 10 kilos menos, y en un muy mal estado psicológico: No podía dormir y las secuelas que le quedaron le cambiaron la vida a toda la familia.

Por su parte, su hija Silvina recordó que “mi padre tardó mucho tiempo en poner en palabras lo que le pasó. Yo tenia 16 o 17 años y un día se tomó su tiempo y nos contó. Pero le costó mucho”. Celave les contó a sus hijas sobre el secuestro y las torturas padecidas. Además, les explicó que durante su secuestro:

“Escucharon violaciones hacia mujeres. En el calabozo con él eran todos hombres, pero escuchaba llantos de mujeres y gemidos, y cosas que lo relacionó con las violaciones. Escuchaban, porque estaban encapuchados”.

“A mi papá le costaba vincularse con las demás personas. Era una persona muy nostálgica, con actitudes muy cambiantes” recordó Silvina, quien adjudicó sus conflictos psicológicos a lo que le hicieron vivir durante el secuestro. “Él antes tenía amigos, se relacionaba con gente y después mi mamá cuenta que cambió su carácter“, expresó.

Prohibir y reprimir hasta la señal de ajuste

Posteriormente declararon dos victimas de la localidad de Viedma: Emilio León y Raúl Torres, quienes trabajaban como operadores y camarógrafos en el Canal 2 de la capital rionegrina en el año 1976.

Los trabajadores eran los encargados de pasar la señal de ajuste en la emisora y, ante una supuesta denuncia de emisión de señales prohibidas por el comunicado N° 19 de la Junta Militar, llegaron abruptamente la Policía de Rio Negro y el Ejército. Se llevaron a ambos trabajadores y a los dos gerentes de programación, clausurando el canal y cortando la transmisión.

Lo que se había emitido, a modo de imagen de señal de ajuste, era un cartón de una película de Omar Shariff que referenciaba a Fidel Castro y el Che Guevara con música de Neil Diamond. Ya que la canción en cuestión, “serenata para un soñador”, estaba en ingles, buscaban desesperadamente un traductor para comprender la letra.

Luego de su captura, fueron llevados a la comisaria 1era de Viedma y, más adelante, trasladados al Batallón de Comunicaciones en Bahía Blanca. Luego de 46 años, Torres relató, visiblemente emocionado, que a modo de tortura los pusieron a todos contra un paredón en cuanto llegaron, simulando un fusilamiento. Sin embargo, los efectivos se limitaron a fotografiarlos.

A continuación, los alojaron en los calabozos, donde fueron sometidos a torturas, a amenazas con perros, sin camas, vendados, hacinados y en muy malas condiciones, y posteriormente los pasaron al “Gimnasio” donde corroboraron que había mucha más gente.

Cotidianamente los interrogaban queriendo saber qué hacían, a quiénes respondían, y en consonancia con otros relatos, recordaron que escuchaban gritos y llantos de otras personas que eran torturadas. Posteriormente, a los 15 o 20 días, fueron liberados mediante la intervención de monseñor Miguel Hesayne.

León relató amargamente que no pudo recuperar su trabajo y debió salir a buscar empleo en la construcción para mantener a su familia. En referencia a los juicios, manifestó que “si esto hubiera sucedido antes, los resultados serian otros”, “pero agradezco a la Justicia y a cada uno de ustedes lo que hace para que esto esté pasando“.

“Cada uno sabe que es lo que hace”, agregó, y concluyó: “Viví la situación más triste de toda mi vida. El daño que me provocaron y a mi familia fue terrible“.

Testigo involuntario del Terrorismo de Estado

El último relato escuchado de manera presencial, y en calidad de testigo, fue el del ex conscripto Juan Antonio Fernández, quien realizó el Servicio militar obligatorio en el año 76 en el Batallón de Comunicaciones 181, en la compañía de combate “Mayor Keller” o compañía para la lucha contra la subversión.

La misma contaba con aproximadamente 90 y 100 efectivos. Fernández, en su condición de conscripto, fue testigo involuntario de los horrores desplegados durante el Terrorismo de Estado dentro del Ejercito.

Durante su relato, Fernández realizó un pormenorizado registro de las instalaciones, los mandos y los procedimientos que se realizaban en torno a su compañía de combate, que realizaba los operativos de secuestros, allanamientos y todo lo relacionado con los delitos que se juzgan en los juicios.

Se hacían operativos puntuales en algunas casas en particular y se hicieron operativos generales, que se toma toda la manzana, y se revisaban e ingresaban en las casas de toda la manzana”, detalló.

Por otro lado, comentó que “también estuve en un operativo muy grande en Tres Arroyos. Un operativo conjunto de Ejercito, Armada, Prefectura, cercando toda la ciudad”. “Me toco estar en el corte de ruta, para que no entre ni salga nadie”, continuó, y agregó que “teníamos listados muy grandes, y paraban la gente y miraban si figuraba o no en el listado“.

Dentro de Bahía Blanca, relata que le tocó “participar en un operativo en la calle Sarmiento y Alvarado. Ahí se detuvo personas”, y agregó que “otro operativo fue en la calle Tucumán“. “Ese fue de noche, de madrugada”, detalló, “Tucumán al 100, en la agrupación racinguista, y ahí también detuvieron personas”.

“Puesto detenido”: torturas y falsos enfrentamientos

El ex conscripto fue muy contundente a la hora de dar detalles sobre las personas detenidas dentro del Batallón. “Lo que era el gimnasio, se transformó en algo… El nombre que le dieron era ‘puesto detenido’” y relató que:

“Como soldados, era nuestra compañía la encargada de hacer guardia ahí. En algún momento hubo por lo menos 40 personas detenidas en ese gimnasio. La guardia la teníamos que hacer armados, con casco, todos equipados”.

Al ser preguntado por la Fiscalía sobre el estado en el que se encontraban los detenidos, Fernández explicó que “el día que los trajeron, la verdad que era bastante difícil para mi verlo“. “Me encontré con gente sentada en una cama, vendados, algunos atados”, agregó.

No estaban nada bien, claro“, continuó, y detalló que el “90% eran hombres, pero también había mujeres“. Además, aseguró que pudo ver, entre otras personas, a una mujer embarazada.

En cuanto a las personas desaparecidas o asesinadas víctimas de esta causa, pudo dar cuenta de una persona que se hallaba allí secuestrado: un ingeniero electricista oriundo de Tandil. “Un día lo vi con el bolsito y me dijo que se iba“, recordó.

“Estaba contento, y a los pocos días yo leí que había muerto en un enfrentamiento“, agregó, dando cuenta una vez más de las ejecuciones de secuestrados bajo la modalidad de falsos enfrentamientos.

Uno de los momentos de mayor contundencia al relato se dio cuando la Fiscalía le ofreció al testigo un plano del Batallón de Comunicaciones, donde el ex conscripto pudo identificar e individualizar cada uno de los lugares descriptos en su relato, completando su declaración de manera precisa y contundente.

Para finalizar la Jornada, se procedió a la proyección de un video con la declaración de una de las victimas de esta causa, cuyo testimonio fue tomado en el primer juicio en el año 2011, en el cual se pudieron escuchar los padecimientos y abusos sufridos por la declarante durante su secuestro por el Terrorismo de Estado.

Decimocuarta audiencia de la Megacausa Zona 5 (26 de mayo de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día jueves 2 de junio desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de Youtube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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