Este martes 8 de noviembre Estados Unidos celebra sus elecciones de medio término en la que se renueva el Congreso. Una jornada electoral que podría ser el punto de partida del regreso de Donald Trump si el Partido Republicano logra su objetivo de ganar las dos Cámaras, un escenario que, de cumplirse, sería catastrófico para el gobierno de Joe Biden.
Dentro de esta elección, se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes –equivalente a nuestra Cámara de Diputados- (435 bancas), y cerca de un tercio del Senado (35 de los 100 escaños) y 36 gobernadores estatales y tres gobernadores de territorios.
Además, se eligen numerosas alcaldías, cargos locales y se someterán 129 medidas a referéndum en 36 estados, incluidas las leyes sobre el aborto en California, Kentucky, Michigan, Montana y Vermont.
El Senado y la Cámara de Representantes constituyen las cámaras alta y baja del Congreso, que es el poder legislativo del Gobierno y responsable de elaborar las leyes. El mandato de los miembros de la Cámara de Representantes dura dos años y el de los senadores seis.
Biden ante el abismo
La historia marca que al gobierno de turno le va mal en las elecciones de medio término. Todas las encuestas y previsiones indican que el Partido Demócrata perderá al menos una cámara del Poder Legislativo, aunque no se descarta incluso que pierda las dos. El peor escenario posible para la actual administración.
En la actualidad los Demócratas controlan las dos: en la de Representantes tiene 220 asientos contra los 212 de republicanos (tres están vacantes) y en el Senado hay una paridad de 50 a 50, pero con el voto de desempate a favor de la vicepresidenta, Kamala Harris.
Sin embargo, la situación para Biden no podría ser más complicada. Tiene la inflación más alta en 40 años; una crisis energética generada por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania; y un salto de los delitos violentos y la criminalidad, como así también de los casos de brutalidad policíaca.
Durante los primeros dos años de mandato, a la administración Biden le costó avanzar con su programa de gobierno en el Congreso por la resistencia incluso de algunos sectores aliados.
Y si ahora el Partido Republicano retoma al menos una cámara, la capacidad de negociación para avanzar será casi nula ya que el espacio liderado por Trump se muestra completamente intransigente y apuesta todo a una nueva presidencia del magnate.
El regreso de Trump: “La democracia está bajo amenaza”
A pesar de su escandalosa salida de la Casa Blanca, Trump logró cooptar completamente la dirección Republicana, dejando poco y nulo espacio a sectores disidentes, y aún goza de una importante popularidad en los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana.
Los seguidores de Trump se han caracterizado por su irrenunciable uso de la violencia para imponer sus ideas políticas. Y esto ha logrado generar un clima de tensión inédito en los EE.UU., sumado al silencio cómplice de su líder, que sin decirlo avala esas formas.
Tal es la preocupación -incluso en el propio establishment norteamericano– que el ex presidente Demócrata Barack Obama volvió a aparecer en público.
“Están en juego la verdad, los hechos, la lógica, la razón y la decencia. La propia democracia está en juego”, advirtió Obama en un acto demócrata.
Su aparición es un preocupante síntoma de época: en Estados Unidos, los ex presidentes no suelen participar públicamente de la política, pero Trump cambió las dinámicas tradicionales. “La democracia está bajo amenaza”, insistió Biden.
A esto se suma que, con el antecedente de la eliminación del derecho al aborto por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, si los Republicanos -conservadores desde mediados del siglo XX- tomaran el control total del Congreso, podrían avanzar sobre otros derechos y conquistas sociales como el Medicare, el derecho al voto universal o la lucha contra el cambio climático.
Estas elecciones “midterm” (de medio término) servirán como punto de partida para las presidenciales de 2024, en las cuales Trump dijo que “muy probablemente” se presentará nuevamente para un nuevo mandato.
Por eso, servirán como un termómetro electoral para conocer las dinámicas internas del Partido Republicano entre sus sectores más tradicionales y el trumpismo, siendo el segundo el nuevo sector hegemónico sobre el primero.
En un clima marcado por la violencia social y política, donde se registraron poco menos de 400 tiroteos masivos sólo en lo que va del 2022; con un Poder Judicial que ha recortado los márgenes de la democracia con diversos fallos que otorgan más poder e independencia a las fuerzas represivas; y con sectores sociales cada vez más identificados por temas religiosos y raciales, estas elecciones en EE.UU. podrían ser un capítulo más de la descomposición de la democracia estadounidense.
