Trump profundiza la guerra comercial y su política de aranceles sacude la economía argentina

milei trump

La entrada en vigor de los aranceles que Donald Trump impuso a China, Canadá y México no solo derivó en el anuncio de contramedidas por parte de los países afectados, sino que además sacudió Wall Street, donde los principales índices terminaron en números rojos y las acciones argentinas deshicieron su tibia recuperación del lunes.

Trump castiga con aranceles hasta a sus principales socios

Este martes se oficializaron los aranceles generales del 25% que la administración de Donald Trump impuso a México y Canada, que se suman la decisión de duplicar los impuestos a ls importaciones Chinas, que pasaron del 10% al 20%.

Cabe recordar que ambas medidas se habían anunciado el mes pasado, pero se suspendieron hasta finalmente entrar en vigor esta semana. Al respecto, la Casa Blanca publicó un comunicado advirtiendo que:

“Aunque el presidente Trump dio tanto a Canadá como a México amplias oportunidades para frenar la peligrosa actividad de los cárteles y la afluencia de drogas letales que fluyen hacia nuestro país, no han abordado adecuadamente la situación”.

Lo cierto es que este tipo de políticas no solo golpean a los principales socios comerciales del país (que en conjunto enviaron a Estados Unidos 1,4 mil millones de dólares en mercancías, el 40% de todas las importaciones), sino también a los estadounidenses, que sufrirán una suba de precios de los bienes importados.

La única excepción para Canada fueron los productos relacionados con la energía, como el petróleo crudo, que tendrá un impuesto del 10%. No ocurrió lo mismo con los productos frescos, automóviles y productos electrónicos, cuyos aranceles van desde el 20% al 25%.

Las respuestas de China, Canadá y México

La respuesta de China no se hizo esperar, y el martes anunció aranceles del 15% a sus importaciones procedentes de Estados Unidos, particularmente las relacionadas con el pollo, trigo, maíz y algodón.

A esto se suman impuestos del 10% a productos como el sorgo, la soja, la carne de cerdo, la carne de res, los productos marinos, las frutas, las verduras y los productos lácteos que provengan de suelo estadounidense.

En paralelo, el Ministerio de Comercio del gigante asiático añadió 15 empresas norteamericanas a las compañías que no podrán recibir productos chinos, una medida que afecta particularmente a las empresas asociadas a Trump.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, remarcó que “China luchará hasta el final” si Trump “insiste en librar una guerra arancelaria, comercial o de cualquier otro tipo”.

“Quiero reiterar que el pueblo chino nunca ha temido al mal ni a los fantasmas, ni nos hemos doblegado jamás ante la hegemonía o la intimidación. La presión, la coerción y las amenazas no son las formas correctas de relacionarse con China. Intentar ejercer la máxima presión sobre China es un error de cálculo y una equivocación”, detalló.

Cabe recordar que la justificación oficial para las sanciones estadounidenses es la presunción de que China es responsable de suministrar los precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo en laboratorios de cárteles.

Lin Jian

En un sentido similar se expresó el primer ministro de Canadá, Justin Trundeau, quien además de los aranceles, enfrenta una avanzada retórica por parte del gobierno norteamericano, que insiste en declarar al país como su “estado número 51” y anexarlo a Estados Unidos.

El canadiense adelantó que aplicará aranceles del 25% sobre productos estadounidenses por 20.700 millones de dólares y dentro de 21 días, hará lo propio con productos por 82.200 millones.

Trundeau afirmó que el accionar de Trump “es algo muy tonto” y advirtió que “ver a dos amigos pelear es exactamente lo que quieren ver nuestros adversarios en todo el mundo“. Entre los productos afectados están lácteos, carnes, cereales, vino, cerveza, ropa, calzado, motocicletas y cosméticos, entre otros.

El primer ministro señaló que “también desafiaremos estas acciones ilegales presentando demandas de resolución de disputas en la Organización Mundial del Comercio y a través del USMCA” y comentó que “mientras tanto, nuestros aranceles seguirán en vigor hasta que se retiren los aranceles estadounidenses y ni un momento antes”.

Doug Ford, primer ministro de Ontario (la provincia más grande de Canadá), se expresó de la misma manera, e incluso lanzó: “Si quieren intentar aniquilar a Ontario, haré todo lo posible, incluso cortarles la energía, con una sonrisa en la cara. Y estoy animando a todas las demás provincias a hacer lo mismo”.

Justin Trundeau

En cuanto Claudia Sheinbaum, la mandataria de México adelantó que en los próximos días anunciaría aranceles sobre las importaciones estadounidenses y otras medidas de represalia, al tiempo que aseguró que tiene prevista una llamada a Trump el jueves.

La decisión unilateral tomada por Estados Unidos afecta a las empresas nacionales y extranjeras que operan en nuestro país, así como a nuestra gente”, indicó, y lamentó que “nadie se beneficia con esta decisión”, agregó.

Daño colateral en Argentina

En este contexto, se desplomaron las acciones de los fabricantes de automóviles. Volkswagen sufrió una caída de casi el 4%, mientras que Stellantis cayó en un 7%. En Estados Unidos la primera respuesta fue negativa: el índice Dow Jones cayó el martes un 1,55% y deshizo todas sus ganancias desde la elección de Trump.

Entre tanto, el Índice S&P 500 cayó un 1,22% y el Nasdaq, un 0,35%. Aún así, se dio una curiosidad, después de mostrar números rojos, posteriormente comenzó a recortar las pérdidas, aunque el miércoles arrancó nuevamente con números negativos.

El premio Nobel Paul Krugman analizó al respecto que “hoy en día hay una increíble cantidad de incertidumbre sobre las políticas estadounidenses, políticas que tienen un enorme impacto tanto en los estadounidenses como en las empresas estadounidenses”.

“No se trata de una incertidumbre sobre lo que sucederá en los próximos años, sino de una gran incertidumbre sobre lo que sucederá en las próximas semanas y meses”, completó el analista.

A esto se suman los preocupantes datos sobre la economía real. El PMI de servicios, que indica la actividad en la rama de servicios, sufrió una estrepitosa caída de 49,7 puntos, lo que la puso en zona de contracción. Esto no ocurría desde hacía 2 años.

También se vio afectada la confianza del consumidor en medio de la preocupación por la inflación y las políticas de Trump. Como ocurre cada vez que aumenta la incertidumbre, los inversores comenzaron a refugiarse en activos como el oro.

Lo cierto es que la Reserva Federal de Atlanta, una de las que mayor incidencia tienen en la fijación de políticas de la FED, revisó a la baja su estimación de crecimiento del PIB del primer trimestre de 2025, y de proyectar el 28 de febrero una caída de 1,5% ahora estima que puede ser de 2,8%, según reflejó la cuenta oficial de The Kobeissi Letter.

Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también cerraron mayoritariamente en rojo. Una de las excepciones fue Telecom, que subió un 1% en medio del proceso de adquisición de Telefónica Argentina.

En la mayoría de los casos los ADR llegaron a registrar pérdidas de hasta el 6,59%, como fue el caso de la petrolera Viwsta, afectada por la caída del precio del crudo. TGS, entre tanto, tuvo pérdidas por 3,66%.

Con estos resultados, los activos argentinos revirtieron la leve mejoría que habían percibido el lunes, luego del discurso del Presidente Javier Milei ante la asamblea legislativa y el impacto del contexto internacional solo fue amortiguado por el feriado de Carnaval.

En cuanto a lo ocurrido en el primer día de la semana, cabe recordar que Milei había anunciado que en los próximos días consolidaría un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Lo cierto es que el organismo ni siquiera hizo una comunicación oficial al respecto, lo que da cuenta de que el anuncio se trató de una operación para revertir el clima en los mercados locales, que vienen arrastrando un saldo negativo en los últimos meses.

Desde Casa Rosada incluso habían hecho circular supuestos puntos del acuerdo, como la luz verde para que el Banco Central intervenga en el precio del dólar y así evitar una nueva devaluación. “Llegará cuando llegará”, se limitó a decir sobre el acuerdo el secretario de Finanzas, Pablo Quirno.

Entre tanto, Milei había salido a cuestionar en redes sociales a quienes cuestionan la política cambiaria y auguran una nueva escalada del valor del dólar, aunque no dio precisiones sobre cómo se llevaría adelante la salida del cepo cambiario y la unificación del tipo de cambio que reclama el FMI.

“Si cada vez que se pide tipo de cambio libre responden que no van a devaluar, implícitamente están reconociendo que atrasaron artificialmente el tipo de cambio”, opinó el analista financiero Christian Buteler.

En medio de la caída de reservas del Banco Central, la desesperación por anunciar un acuerdo con el FMI y la caída de activos argentinos, el viernes el riesgo país cerró a 780 puntos y podría superar la barrera de los 800 puntos esta semana.

Trump en el Congreso de los Estados Unidos

En cuanto al gobierno estadounidense, el lunes pasado Donald Trump dio una serie de definiciones sobre el futuro durante su paso por el Congreso, en el que anunció que “solo estamos empezando”.

Se trató de su primer alocución ante los congresistas desde que inició su nuevo mandato y su retórica mostró varios puntos en común con los más recientes discursos de Milei, en los que el libertario incorporó términos estadounidenses como “woke” y profundizó sus discursos machistas, homofóbicos y xenofóbicos.

En este contexto, el norteamericano se jactó de lograr “más en 43 días de lo que la mayoría de las administraciones logran en cuatro u ocho años, y solo estamos empezando”. “Estados Unidos ha vuelto”, dijo, y remarcó su compromiso con luchar contra “la ideología de género”.

También celebró la prohibición a “los hombres de las competiciones deportivas de mujeres”, en una referencia a una supuesta invasión de personas transgénero en el deporte femenino que, por cierto, no se refleja en las estadísticas del país.

Sobre la batalla cultural, el mandatario dijo haberle puesto “fin a la tiranía de la diversidad, equidad e inclusión en el gobierno federal, en el sector privado y en nuestras fuerzas armadas“. Esto se debe a la prohibición de personas transgénero a integrar el Ejército.

En cuanto a los aranceles, comentó que “otros países han usado los aranceles contra nosotros durante décadas y ahora es nuestro turno de comenzar a usarlos contra otros países”. Lo llamativo es que Estados Unidos viene utilizando sus aranceles como arma desde hace décadas, particularmente contra China.

Según él, estos “tienen como objetivo hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico y grande. Y eso está sucediendo, y sucederá bastante rápido”. Ante la inevitable suba de la inflación que tendrán, comentó que podrían generar “algunas pequeñas perturbaciones”. “No nos importan. No serán muchas“, agregó.

También celebró “la mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos” y elogió a su Ministro del Departamento de Eficiencia Gubernamental, Elon Musk, por terminar con “el flagrante despilfarro del dinero de los contribuyentes”. En los últimos días, Musk había definido el sistema de seguridad social como una estafa ponzi.

Tras su altercado en Casa Blanca, se mostró conciliador con el ucraniano Volodimir Zelenski y comentó que el mandatario había dicho estar dispuesto a negociar la paz con Rusia y entregar las tierras raras del país a Estados Unidos.

Trump reiteró que tiene intenciones de controlar el canal de Panamá y el archipiélago de Groenlandia y advirtió que “de una u otra forma lo vamos a conseguir”

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