La Unión Industrial Argentina le reclamó al gobierno de Javier Milei por el impacto de su política económica en la industria, y desde la entidad calificaron como “un trader que no sabe lo que es un torno” a Luis Caputo, quien respondió ninguneando los reclamos.
La Unión Industrial Argentina (UIA) lanzó duras críticas al gobierno de Javier Milei durante las actividades por el Día de la Industria, realizadas este miércoles en la planta del Laboratorio Elea, en Los Polvorines.
El gobierno libertario, por su parte, respondió ninguneando los reclamos: evitó enviar funcionarios de peso al acto y, horas más tarde, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a cuestionar públicamente los planteos del sector fabril, aludiendo a una supuesta defensa de la sociedad.
“Estamos manejados por un endeudador”
El encuentro, que reunió a unos 200 representantes de distintas ramas industriales junto con autoridades nacionales, locales y referentes del ámbito productivo, tuvo como eje central el pedido de un cambio de rumbo en la política económica.
El presidente de la entidad, Martín Rappallini, sostuvo que la marcha de la economía no puede evaluarse únicamente a través de la inflación y reclamó prestar atención al nivel de actividad. En ese sentido, planteó la necesidad de construir “un puente entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir”.
Rappallini detalló que la producción industrial se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022, con retrocesos que en algunos rubros llegan al 30%, y remarcó que desde agosto de 2023 el sector perdió 90.000 empleos formales.
Para revertir ese cuadro, enumeró una serie de medidas que espera del gobierno: reconstruir el crédito, bajar el costo argentino, combatir la competencia desleal y el contrabando, garantizar energía a precios competitivos, reducir la morosidad, desarrollar infraestructura para exportar y avanzar en la modernización laboral.
El titular de la UIA también se refirió al impacto de la apertura comercial, al señalar que la integración internacional expone principalmente al 25% de la economía que produce bienes y servicios transables, un segmento donde se concentra buena parte de la industria nacional.
“La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos“, afirmó, y pidió herramientas para atravesar esa transición. Además, sin nombrar directamente a los funcionarios que lo habían tildado de “tarado”, pidió “dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen“.
Previamente, el vicepresidente de la entidad, Guillermo Moretti, había apuntado sin filtro contra el equipo económico libertario. “Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno“, disparó, en referencia a Caputo.
Moretti agregó: “Debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda. ¿Por qué no usará lo mismo que usa para él para nuestro país?”. El dirigente fue todavía más allá al sostener que “esta gente no conoce el país, no sabe lo que es una fábrica“.
Caputo quemó un préstamo destinado a los trenes para mantener al dólar planchado
La “economía en dos velocidades” de Caputo
El clima de tensión previo al acto ya se había reflejado en las ausencias oficiales. Aunque estaba prevista la participación del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el funcionario se bajó a último momento. Tampoco asistió el ministro de Salud, Mario Lugones, pese a que el evento se realizó en una planta vinculada a su cartera.
La única presencia del Poder Ejecutivo fue la del secretario de Coordinación de la Producción y el Comercio, Pablo Lavigne, un funcionario de segunda línea con quien la UIA mantiene el contacto más habitual. Rappallini reclamó, de hecho, una reunión con Caputo “para poder seguir conversando” sobre la situación del sector, aunque señaló que todavía no obtuvieron respuesta.
Horas después del acto, durante una exposición en un evento de la Fundación Libertad y Progreso, Caputo respondió a los cuestionamientos. Sin mencionar a Moretti por su nombre, calificó sus declaraciones como poco “decorosas” y dijo comprender “perfectamente las frustraciones que todo cambio genera“.
La sección más insólita de su alocución tuvo lugar cuando aludió a una supuesta responsabilidad moral de defender a los argentinos, pese a que justamente los más afectados por sus políticas vienen siendo los argentinos que trabajan en la industria.
“Tengo que hacer lo que es moralmente justo“, dijo, “que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto. Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos“.
Caputo también reivindicó la “economía en dos velocidades”, impulsada por el sector minero y el petrolero. “No está mal que haya sectores que crecen a velocidades distintas, está mal que se le dé una connotación negativa“, sostuvo.
“Es como tener a Messi, Di María y Enzo Fernández y ponerlos en el banco. Estás perdiendo una oportunidad enorme“. Consultado por la situación de quienes no llegan a fin de mes, se excusó diciendo que en Estados Unidos también tenían esa situación.
Lo que el ministro evitó mencionar es que la economía no crece “a dos velocidades”, sino que existe un sector que crece y una amplia mayoría (en la que se encuentra la mayoría del entramado industrial) que lleva casi tres años de desplomes.
La actividad manufacturera acumula una caída interanual del 1,9% en el primer semestre de 2026 y se ubica 8,1% por debajo del promedio registrado entre enero de 2022 y noviembre de 2023, según los datos difundidos en el marco del Día de la Industria.
La utilización de la capacidad instalada llegó en junio al 59,1%, con los mayores retrocesos en metalmecánica (-30,9%) y minerales no metálicos (-30,4%). Además, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 empleos registrados en el sector y cerraron 4.020 empresas manufactureras.
En la comparación internacional, la industria argentina cayó 7,9% entre 2023 y 2025, el segundo peor desempeño entre 56 economías relevadas, apenas por encima de Hungría, mientras que países de la región como Brasil, Chile, Perú y Uruguay registraron crecimiento en el mismo período.