Megacausa Zona 5: La desaparición en Bahía Blanca también incluyó los “Vuelos de la Muerte”

En el marco de la Megacausa Zona 5, el Ministerio Público Fiscal continuó detallando los violentos operativos de secuestro, los falsos enfrentamientos, los fusilamientos y las desapariciones que incluían posibles vuelos de la muerte.

La Unidad Fiscal bahiense, a cargo de las causas por violaciones a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado, continuó esta semana con su séptima jornada de alegatos.

La fiscalía compuesta por los doctores Miguel Palazzani, Paula Molini y Pablo Fermento, desglosaron este jueves 16 de mayo los casos de víctimas que pasaron por el Centro Clandestino “La Escuelita” en la audiencia número 95 de este octavo juicio en Bahía Blanca.

Cuando la mentira era la Verdad

Dentro de la treintena de casos de víctimas bahienses y de la zona que describió la fiscalía, se hallan personas que sobrevivieron, otras que fueron asesinadas y otras que aún continúan desaparecidas.

Tal es el caso de Dora Rita Mercero, Luis Alberto Sotuyo y Roberto Adolfo Lorenzo, quienes fueron víctimas de un brutal operativo a cargo del V Cuerpo de Ejército.

Dora Rita, de 26 años, era Bioquímica y Luis Alberto era Ingeniero electricista y tenía 27 años.

Estaban casados y eran oriundos de la ciudad de Necochea, y en Bahía Blanca se domiciliaban en la calle San Lorenzo al 700. Por esos días, habían recibido la visita de su amigo Roberto Lorenzo, de 26 años, también Ingeniero Electricista y oriundo de Necochea.

La noche del 14 de agosto de 1976, el Ejercitó cayó con toda su brutalidad sobre el domicilio de la joven pareja y fueron secuestradas las tres víctimas para ser llevadas al Centro Clandestino La Escuelita. Luego de eso los uniformados saquearon la casa, robándose todas sus pertenencias.

Paralelamente al secuestro, el diario colaboracionista del Terrorismo de Estado “La Nueva Provincia”, publicaba que en ese domicilio habían sido “Abatidos 3 sediciosos”.

La realidad es que las tres víctimas estaban secuestradas en el centro clandestino, sufriendo torturas y vejaciones. Este falso comunicado, tan bien disfrazado por el relato falaz del diario local, fue admitido por el propio General Acdel Vilas, que en su declaración indagatoria que expresó:

“El comunicado oficial no se ajustó a la realidad, no produciéndose enfrentamiento, ni detenciones, ni muertos».

Numerosos sobrevivientes del Centro Clandestino dieron cuenta de la presencia de las tres víctimas en La Escuelita y de las brutales torturas a las que fueron sometidas.

Uno de esos testimonios declaró en los juicios que un guardia le refirió que a Dora Rita, a la “cortita” Izurieta, y al matrimonio de Néstor Junquera y Mary González, los habían arrojado a todos al mar, concretando uno de los perversos métodos de desaparición que conocemos como “vuelos de la muerte”.

En cuanto a Roberto Lorenzo, el 19 de septiembre de 1976 -un mes y cinco días después de ser secuestrado- el Ejército nuevamente armó una puesta en escena para aparentar un nuevo enfrentamiento, donde su cuerpo acribillado, junto al de otra víctima, Cristina Coussement, aparecían como abatidos por las fuerzas Armadas.

Una vez más el Ejército asesino de la dictadura había falseado un enfrentamiento para arrojar dos cadáveres torturados y fusilados en la ruta 33, a 10 km al norte de la ciudad de Bahía Blanca.

El cuerpo fusilado de Lorenzo fue entregado a sus padres. Dora Rita Mercero y Luis Alberto Sotuyo continúan desaparecidos.

Impunidad a plena luz del día

Otro de los casos desplegados en la última audiencia fue el de la joven pareja compuesta por Néstor Junquera y María Eugenia González, de 25 y 23 años respectivamente. Ambos tenían militancia política y social, cercanos a grupos católicos.

Junquera y González estaban casados y tenían dos pequeños hijos, de 2 años el mayor y 6 meses la menor.

La vivienda familiar de calle Paunero al 600 del Barrio San Martin, en Bahía Blanca, fue atacada el mediodía del 9 de noviembre de 1976 por un grupo de personas que llegó en automóviles Falcon verdes, todos con armas largas y una brutal violencia.

Fueron muchos los testigos de este operativo, ya que sucedió a la vista de todo el vecindario, en horas del mediodía, horario de cotidiano movimiento familiar y barrial.

La patota ingresó a la vivienda secuestrando a la joven pareja y al salir de la casa, ante el pedido de un vecino para que les deje los niños, los secuestradores accedieron, quedando los dos pequeños con ese vecino, que luego los entregó a sus abuelos, evitando de esta manera su posible apropiación.

Luego del operativo, el Ejercito saqueó la casa, modalidad habitual de los genocidas, robándose todas las pertenencias de la pareja, incluyendo un automóvil de su propiedad.

Numerosos sobrevivientes dieron cuenta de la presencia de la pareja en el Centro Clandestino La Escuelita quienes declararon en el transcurso de los juicios que las víctimas habían sido muy torturadas y -como ya relatamos en el caso anterior- que su destino final había sido el de ser arrojados al mar en los famosos “vuelos de la muerte”.

María Eugenia González y Néstor Junquera continúan desaparecidos.

¿Qué eran los vuelos de la muerte?

Una de las metodologías utilizadas para el asesinato y la desaparición de los cuerpos de las víctimas durante la dictadura fue la de los “vuelos de la muerte”.

Las víctimas, algunas de ellas menores de edad, eran llevadas hasta algún aeródromo o donde hubiese pista de aviación. Allí las detenidas y los detenidos eran subidos a helicópteros o aviones para luego ser arrojados aguas adentro.

En algunos casos, las personas habían sido sedadas antes de su ingreso al avión, en otros habían sido asesinadas antes de subir o llegaban muertas.

Hay numerosos testimonios en los juicios de Bahía Blanca de gente que escuchó como “pichicateaban”, es decir inyectaban y sedaban, a víctimas del Centro Clandestino La Escuelita, sin saber cuál era el destino posterior.

La metodología de ocultamiento de los cuerpos de las personas detenidas-desaparecidas a través de los vuelos de la muerte completaba el circuito criminal de secuestro, tortura, muerte y desaparición propio del terrorismo de Estado.

Este buscaba la eliminación de las pruebas materiales de los delitos de lesa humanidad cometidos con el fin de consolidar la impunidad de los culpables y generar el terror en la sociedad, entre otras razones.

En el año 1995, en plena impunidad por la aplicación de las leyes de Obediencia Debida, Punto Final y el infame indulto aplicado por el presidente Carlos Menem, un genocida, Adolfo Scilingo, salió públicamente a contar cómo eran los vuelos de la muerte de los que él mismo había participado, confesando y exponiendo miles de crímenes.

Este procedimiento ya había sido descripto por los y las sobrevivientes de los diferentes Centros Clandestinos.

Por dichas leyes, no existía ningún riesgo de ser condenado en Argentina, aunque posteriormente fue condenado por la justicia española, a 640 años en primer lugar y a 1084 posteriormente.

Transformar el dolor en lucha

Otro de los casos desplegados por el Ministerio Público Fiscal fue el del sobreviviente y referente histórico de Derechos Humanos de la ciudad de Bahía Blanca, Eduardo Alberto Hidalgo.

Eduardo fue secuestrado dos veces por los represores del V Cuerpo en Bahía Blanca: La primera vez, en septiembre de 1976 y fue llevado a un Centro Clandestino en un galpón ferroviario en inmediaciones de la Estación Sud. La segunda vez es secuestrado el 9 de noviembre del mismo año desde su domicilio.

En esta oportunidad fue llevado al Centro La Escuelita donde fue brutalmente interrogado y torturado para que diga dónde se hallaba su hermano, Daniel Hidalgo, quien posteriormente fue asesinado días después, en un desmedido operativo, junto a su pareja Olga Souto Castillo quien estaba embarazada al momento de su asesinato.

Finalmente, Hidalgo fue blanqueado y trasladado a la Cárcel de Villa Floresta, para ser llevado a la UP9 de La Plata un par de días después. En diciembre de 1978 recupera su libertad, aunque siguió siendo vigilado durante años.

Los servicios de Inteligencia actuaron hasta muchos años después sobre la actividad desplegada por los organismos de Derechos Humanos en la ciudad de Bahía Blanca.

La fiscalía presentó un documento del año 1990, donde era reportado un acto y marcha contra el Indulto a genocidas, el cual contó con la participación de Hebe de Bonafini y como en todos los actos de ese momento, contaba con la organización de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Bahía Blanca, con las figuras de Eduardo Hidalgo y Ernesto Malisia como convocantes a la actividad.

Cabe señalar que en la séptima jornada de alegato, el Ministerio Público Fiscal también desplegó los casos de las siguientes víctimas:

  • Roberto Staheli
  • Domingo Menna
  • Nélida Ester de Lucchi
  • María Cristina Pedersen
  • Emilio José Villaroel
  • Pablo Santillan
  • Gabriel Claverie
  • María Cristina Prado
  • Ana María Damini
  • Eduardo Álvarez
  • Segundo Valdevenito
  • Julio Ruiz
  • Rubén Ruiz
  • Pablo Boholavski
  • Haydee Gentili
  • Daniel Callejas
  • José Luis Gon
  • Nélida Tripodi
  • Raúl Alfredo Ferreri
  • Juan Carlos Monge
  • María Eugenia Flores Riquelme
  • Mario Rodolfo Crespo
  • Armando Lauretti
  • Celia Lidia Rautemberg
  • José Luis Robinson
  • Miguel ángel Perez
  • Luis Garcia Sierra

Nonagésima quinta audiencia de la Megacausa Zona 5 (16 de mayo de 2024)

¿Cuándo continúan las audiencias?

El Tribunal compuesto por los jueces Ernesto Sebastián, Sebastián Foglia y Marcos Aguerrido informó que la semana próxima no habrá audiencias, por lo que continuarán el día jueves 30 de mayo, desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle para proseguir con la octava jornada de alegato del Ministerio Público Fiscal.

Las siguientes fechas informadas fueron: 30 de mayo, 6,10 y 13 de junio.

Los juicios son orales y públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee presentando su DNI.

Además, las audiencias se emiten de manera virtual por el canal de YouTube del Poder Judicial, de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, así como en el micrositio de la Megacausa Zona 5 en El Ágora Digital.

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