Oscar Liberman defendió las modificaciones del Régimen de Zona Fría impulsadas por el Gobierno de Javier Milei e incluso aseguró que no se siente “merecedor” de que se subsidie el valor del gas en Bahía Blanca, una posición que solo compartieron el PRO y los libertarios en la Cámara de Diputados bonaerense.
La Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires llevó adelante su primera sesión ordinaria del año y parte del debate giró en torno a la modificación del Régimen de Zona Fría que impulsa el gobierno de Javier Milei y que podría dejar sin beneficios en las tarifas de gas a varios municipios del territorio bonaerense.
Pese a que entre los distritos perjudicados estaría Bahía Blanca, el diputado libertario bahiense Oscar Liberman defendió el proyecto del oficialismo e incluso aseguró que no se siente “merecedor” de que se subsidie el valor del gas en la ciudad. A diferencia del resto de la cámara, La Libertad Avanza y el PRO se expresaron a favor de la quita del beneficio.
En cuanto a la reforma, cabe recordar que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación y aguarda tratamiento en el Senado. Entre tanto, la legislatura bonaerense desplegó un debate testimonial sobre el proyecto.
Puntualmente, la reforma plantea restringir el alcance del beneficio que actualmente garantiza descuentos de entre 30% y 50% en las facturas de gas a usuarios de zonas con bajas temperaturas, y podría dejar sin ese beneficio a cerca de 1,3 millones de hogares de 90 municipios bonaerenses.
Asimismo, propone reservar el beneficio automático únicamente para la región patagónica, Malargüe y la Puna. Las demás zonas que habían sido incorporadas mediante la ampliación de 2021 deberán acreditar condiciones de vulnerabilidad para acceder a la tarifa diferenciada.
Solo los libertarios y el PRO apoyaron los cambios
Los bloques de La Libertad Avanza y el PRO se diferenciaron del resto de la cámara y no dieron su visto bueno para que los proyectos de rechazo al recorte ingresaran al temario de la sesión. Esto obligó al cuerpo a organizar un “bloque temático” sobre Zona Fría, que habilitó el debate sin fuerza vinculante.
La postura más llamativa fue la de Liberman, quien a pesar de ser bahiense se expresó en contra de que la ciudad mantenga el beneficio, que calificó como “Hood Robin“. Según él, “hoy hogares más pobres están subsidiando a hogares más ricos“, pese a que en la actualidad tanto la clase media como los sectores más vulnerables se ven beneficiados.
“La ley original de la Zona Fría tenía criterios geográficos, con modelos climáticos, y en función de eso se fijó un criterio para establecer los lugares que debían ser subsidiados. En la ampliación de la ley, no hubo un criterio compatible con el anterior. No se fijaron tampoco criterios complementarios y eso funcionó mal”, agregó.
El legislador enumeró además las excepciones que contempla el proyecto nacional: se mantienen los subsidios plenos para titulares de un Certificado Único de Discapacidad, veteranos de guerra, residentes de barrios del ReNaBaP y usuarios de gas por garrafa, y quienes cumplan las condiciones para acceder a Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
Al cierre de su intervención, el diputado incluso llegó a decir que “desde mi ciudad, Bahía Blanca, no creo ser merecedor de que otros argentinos me paguen parte de la cuenta de gas”.
Su par de bancada Juanes Osaba también respaldó la reforma y aclaró: “Acá no estamos discutiendo una planilla de Excel o la eliminación del beneficio. Lo que se pretende es corregir su rumbo mediante parámetros de segmentación claros y justos para las familias bonaerenses”.
Lo que los libertarios omitieron mencionar es que el articulado del proyecto no solo deja sin el beneficio a millones de usuarios, sino que además reduce el subsidio para quienes queden dentro del régimen, ya que se dejaría de subsidiar el total del precio de la boleta (quedando incluido únicamente un descuento en el valor del gas, sin los demás componentes).
Susbielles rechazó la eliminación del Régimen de Zona Fría y reclamó a Milei que “no castigue más a los bahienses”
La mayoría de la Cámara rechazó los cambios
El resto de los bloques (tanto el peronismo, como el radicalismo, la Coalición Cívica y la izquierda) se expresaron en contra de la reforma de manera uniforme, aunque sin poder plasmar ese rechazo en una resolución formal por falta de quórum calificado.
El diputado de Fuerza Patria Alexis Guerrera apuntó directamente contra las motivaciones del gobierno nacional: “Esta ley tiene un objetivo primordial: castigar a la Provincia“. Guerrera trazó además un paralelo con otras decisiones del gobierno que apuntaron a reducir recursos provinciales:
“Hay una intención deliberada de quitarle recursos al Gobierno de la provincia, como pasó con los fondos para Educación y Salud”.
El legislador también cuestionó que con el argumento del equilibrio fiscal “se paró un tramo fundamental del gasoducto Néstor Kirchner, una inversión de USD 1.700 millones”, mientras “este año vamos a importar gas por un total de USD 1.300 millones”.
El peronista Esteban Acerbo mencionó que “objetivamente hay datos duros de que esto es un derecho y no es un privilegio”. Subrayó que ciudades como Azul o Tornquist registran temperaturas que justifican la compensación tarifaria, advirtiendo sobre el impacto de la “doble imposición” que sufren las familias debido a la quita del subsidio y el simultáneo aumento de tarifas.
La diputada Cintia Romero (Fuerza Patria) advirtió sobre las consecuencias sanitarias en ciudades costeras como Mar del Plata, de donde es oriunda. “Reducen la jubilación o le sacan la medicación y ahora le sacan la calefacción y la verdad que van a quedar lamentablemente menos viejos y viejas”.
El diputado de la Coalición Cívica Andrés De Leo remarcó que “el oficialismo nacional maneja cifras inexactas en su discurso“. En ese sentido, detalló que el Fondo Fiduciario para subsidios residenciales de gas se financia con el 7,5% de la tarifa que abonan todos los argentinos y señaló una inconsistencia en los números proyectados.
Es que el Presupuesto 2025 estimaba $700.000 millones para ese fondo, de los cuales $450.000 millones serían aporte del Tesoro, pero la ejecución real arrojó una recaudación de $491.000 millones con solo $40.000 millones de aporte estatal. “No se explica la ampliación de esa cifra a $450.000 millones para este año“, concluyó.
La diputada radical Alejandra Lordén puso el foco en el impacto social de la medida sobre los sectores más vulnerables: “Más de 7 millones de bonaerenses van a pagar en sus meses más duros de frío un 100% más de tarifas de gas“.
La legisladora advirtió sobre las consecuencias sanitarias, especialmente en niños y adultos mayores, e interpeló a sus colegas con una pregunta directa: “Tener que elegir entre alimentarse o calefaccionarse entre estos meses no debería tener que ser una opción”.
El diputado de Tandil Matías Civale (UCR + Cambio Federal) rechazó que el beneficio sea catalogado como un “subsidio bobo” y recordó que desde la sanción de la ley cualquier usuario tiene la posibilidad de renunciar voluntariamente al descuento.
“Ninguno de esos concejales renunciaron al beneficio“, comentó Civale, quien también señaló la contradicción de avanzar contra este régimen mientras “se le buscan perdonar más de USD 2.000 millones a las dos principales distribuidoras eléctricas del país”.
Por su parte, el diputado del PTS-FIT Christian Castillo comentó: “Estamos ante un desfalco, un robo descarado a los bolsillos de más de 1.000.000 de hogares de la provincia, que van a tener que abonar una cifra superior”.
Castillo también apuntó contra los legisladores nacionales bonaerenses que votaron a favor de la reforma: “¿Cómo van a ir a recorrer los distritos bonaerenses? Es un nuevo golpe al bolsillo del pueblo”.
El radical Diego Garciarena subrayó la contradicción del discurso libertario: “La conclusión de la modificación de la ley es que Zona Fría va a ser Patagonia, Malargüe y la Puna. Entonces uno puede pensar que un trabajador de la provincia se le va a quitar el subsidio y un empresario que tenga una casa en Cumelén lo va a mantener“.
Para Garciarena, “la discusión de Zona Fría en la previa del invierno parece más un ‘motosierrazo’ que una política en beneficio de las cuentas fiscales”.
