La UCR bonaerense formalizó la conformación de su Convención Provincial, pero en medio de las negociaciones por el reparto de cargos el sector de Miguel Fernández pegó el portazo, se retiró del encuentro y lanzó su propia corriente interna.
La Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense formalizó este sábado la conformación de su Convención Provincial durante un acto realizado en el Club Atenas de La Plata, en el marco de un proceso de renovación interna que había comenzado el 7 de junio con la elección del comité provincial.
Sin embargo, en medio de las negociaciones por el reparto de cargos, el sector liderado por Miguel Fernández pegó el portazo, se retiró del encuentro y anunció la formación de una nueva corriente interna, bajo fuertes críticas a la conducción partidaria.
Fernández y los suyos abandonaron la convención
El acto en el Club Atenas reunió a 254 convencionales de los 135 distritos de la provincia y ratificó el acuerdo alcanzado entre los sectores mayoritarios del radicalismo. Sin embargo, antes de que avanzara el encuentro, el espacio referenciado en Fernández (exintendente de Trenque Lauquen) decidió retirarse del cuerpo deliberativo y no participar de la nueva conducción.
El sector adoptó el nombre de “Construir” y quedó conformado, además de por Fernández, por la diputada provincial Alejandra Lordén, de Saladillo, junto a los diputados provinciales Valentín Miranda y Priscila Minnaard, la senadora provincial Natalia Quintana y el diputado nacional Pablo Juliano.
A ellos se sumó una docena de intendentes bonaerenses, entre los que figuran Maximiliano Suescun (Rauch), presidente del Foro de Intendentes Radicales; Franco Flexas (General Viamonte); Juan Carlos Chalde (Coronel Dorrego); Lisandro Hourcade (Magdalena); José Luis Salomón (Saladillo); Román Bouvier (Rojas); Nahuel Mittelbach (Florentino Ameghino); Salvador Serenal (Lincoln); Martín Randazzo (General La Madrid); Francisco Recoulat (Trenque Lauquen); Javier Andres (Adolfo Alsina) y Esteban Santoro (General Madariaga).
Desde el espacio adelantaron que el número de intendentes podría crecer en las próximas semanas y definieron su identidad como una corriente centrada en la territorialidad, que buscará legitimarse a través del contacto directo con afiliados y militantes antes que a través de los órganos formales del partido.
El vocero del sector, Martín Borrazás, fue el encargado de anunciar la decisión apenas comenzada la Convención. “La Convención, históricamente, propone dar previsibilidad política a los afiliados, a los militantes y a los dirigentes”, dijo.
“Creemos que hoy se está gestando una nueva Convención que, a contrario de eso, nos transmite más confusión y no nos transmite el rumbo que nosotros queremos venir a buscar”, agregó, y completó:
“Buscamos la unidad por todos los métodos, charlamos con todos, pero hubo quienes decidieron que hoy esta Convención no se constituya íntegramente por todos los sectores, dejando afuera a un sector que integran personas que tienen territorio, que gobiernan territorio, que son intendentes, que son legisladores, exlegisladores. Eso, para la reconstrucción del radicalismo que la nueva conducción propone, no es viable”.
Borrazás cerró su discurso indicando: “No vamos a dejar que le pongan el punto final a nuestro partido. No se lo vamos a permitir. Vamos a salir a militar y a recorrer la provincia de Buenos Aires, como lo hacemos desde hace más de quince años, y como hay militantes que hace más de treinta años se vienen poniendo el partido al hombro”.
Tras estas palabras, los convencionales, dirigentes y militantes del sector abandonaron el microestadio y luego difundieron un comunicado en el que afirmaron que “la UCR no tiene dueños” y que buscarán la legitimidad “en los militantes y afiliados radicales de toda la provincia de Buenos Aires”.
Cómo se gestó el conflicto por el reparto de cargos
El desacuerdo que derivó en la ruptura se originó en la integración de la Junta Electoral partidaria, uno de los órganos clave para la vida interna del radicalismo. El acuerdo entre los sectores mayoritarios (el espacio Adelante, vinculado al senador nacional Maximiliano Abad, y Evolución) contemplaba una mesa ejecutiva con cuatro representantes, dos por cada sector.
El espacio de Fernández reclamaba sumar un lugar propio, con el argumento de que el entendimiento previo establecía representación para todos los sectores en los distintos órganos partidarios.
Ni Abad ni Evolución estuvieron dispuestos a resignar uno de sus dos lugares. Como alternativa se evaluó ampliar la Junta a un quinto integrante, pero la propuesta tampoco prosperó, ante el temor de ambos sectores de que ese representante alterara el equilibrio interno.
Finalmente se resolvió ampliar la mesa ejecutiva a seis miembros, con tres lugares para Adelante y tres para Evolución, lo que volvió a dejar afuera al sector de Fernández. El organismo quedó presidido por Darío Lencina, junto a Florencia Fernández como vicepresidenta y Gerardo Campidoglio como secretario, entre otros integrantes.
La disputa arrastró además la definición de una quinta vicepresidencia en la mesa directiva del Comité Provincia, cargo que estaba reservado para el sector de Fernández y que iba a ocupar Pablo Zubiaurre, exintendente de Ayacucho. Desde Adelante habían advertido que, si el sector territorial se retiraba de la Convención, Zubiaurre tampoco asumiría ese lugar, lo que finalmente ocurrió.
Al margen de la ruptura, la Convención definió su conducción de esta manera: Pablo Nicoletti, dirigente platense de Futuro Radical, fue designado presidente del cuerpo, acompañado por Cristina Coria como vicepresidenta primera, y Consuelo Burgos y Roberto Leonis en la vicepresidencia segunda y tercera, respectivamente.
Javier Fidalgo fue nombrado secretario general, con Sofía Gualberto, Juan Pedro Tunessi, Karina Sala, Ignacio Gil Franco y Marina Isla Larraín como secretarios. La presidencia del comité provincial, por su parte, había quedado en manos de Emiliano Balbín desde el 7 de junio.
Durante el encuentro también se resolvió prorrogar los mandatos de todos los cargos del Comité Provincia y los comités locales de los distritos hasta el 28 de octubre de 2028, y se leyeron los informes de la Juventud Radical y de la Organización de Trabajadores Radicales.
El informe del Foro de Intendentes Radicales, en cambio, no llegó a leerse, ya que su presidente, Suescun, se retiró junto al resto del sector de Fernández. Del acto participó también el presidente del Comité Nacional de la UCR, Lionel Chiarella.

La UCR bonaerense selló la unidad con Emiliano Balbín a la cabeza
Emiliano Balbín: “Hay que debatir, pero hay que quedarse”
Tras el retiro del sector de Fernández, el diputado provincial Diego Garciarena, del bloque de Abad, tomó la palabra para responder y defender a la Convención como el ámbito adecuado para saldar las diferencias internas. “Cada uno pudo estar acá. Y es más: el primero que usó la palabra es el que dice que no lo dejan participar”, planteó. Y agregó:
“Invito a estos compañeros que se fueron a que vengan a discutir la estrategia electoral del radicalismo para ganar en el 2027 en la provincia de Buenos Aires. Tenemos que tener 135 candidatos a intendentes. Porque está claro que hoy el partido no cuenta con un candidato a presidente, hoy no cuenta con una estructura ni un armado de arriba para abajo, hoy no cuenta con un Raúl Alfonsín”.
Por su parte, Balbín, en su discurso central ante la Convención, llamó a sostener el debate interno sin resignar la unidad orgánica del partido: “Estamos desacostumbrados al debate. Tenemos que empezar a generar las condiciones para que este partido se permita que cada uno pueda pensar como quiera, pero que pueda seguir estando acá adentro”.
“Hay que debatir, pero hay que quedarse, y hay que comprender cómo se construyen las mayorías en el partido”, expresó. También pidió mirar más allá de la interna: “Lo más importante es lo que está pasando fuera de Atenas, en la calle. Este acto tiene mucha importancia para los radicales, pero lo más importante es lo que les está pasando a los bonaerenses”.
Y cerró convocando al radicalismo a “volver a representar lo que representábamos” y a transformar los comités en “verdaderas usinas de ideas” que le permitan a la provincia “soñar con un proyecto radical”.
