Adrián Grassi, exsubsecretario de Justicia del gobierno de María Eugenia Vidal, reconoció haber mantenido reuniones con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el exministro de Trabajo boanerense Marcelo Villegas y el intendente de La Plata, Julio Garro, parar armar causas contra el sindicalista Juan Pablo “Pata” Medina, así como haber asesorado a empresarios de la construcción para presentar denuncias contra el gremialista como “testigos de identidad reservada”.
También dijo que conversó del tema con el secretario del juez de Quilmes Luis Armella, que fue quien ordenó la detención del sindicalista platense.
El testimonio de Grassi resulta decisivo para la causa judicial que investiga Ernesto Kreplak por asumir, por primera vez, todas las maniobras y contactos denunciados como un mecanismo articulado para acorralar y encarcelar a Medina, pero con la salvedad de declarar esa operatoria como legal y enmarcada en sus funciones.
Grassi se presentó a indagatoria en el juzgado y no respondió preguntas del juez Ernesto Kreplak y de la fiscala Ana Russo, pero dejó un descargo por escrito. Allí reconoce todas las llamadas y mensajes telefónicos con sus coimputados en el expediente, tanto empresarios como Villegas, Garro y la propia AFI.
En cuanto a su participación en la reunión en la sede porteña del Banco Provincia del 15 de junio de 2017, dijo que se trató de un supuesto encuentro “de trabajo” en el que “no se cometió ningún delito ni se pergeñó un supuesto plan criminal ni nada que se le parezca”.
En su declaración, Grassi intenta tomar distancia de otros denunciados al señalar que si alguno de ellos cometió un delito, en particular los agentes de la AFI con posibles violaciones a la ley de Inteligencia, lo hizo sin su conocimiento.
El número dos de Justicia a lo largo de toda la gestión de Vidal reconoció que instó a los empresarios de la construcción de La Plata a presentarse ante la Justicia con denuncias contra el sindicalista “y encontrar una solución definitiva”. Y admite que fue más allá: “les expliqué que, para mayor seguridad, podían declarar bajo la figura de testigo de identidad reservada”.
Entre las sospechas que investiga Kreplak figura que en el contexto del impulso de causas se instruía a los empresarios platenses a “provocar” al gremialista a través de medidas que necesariamente despertarían una reacción del dirigente, como diferimientos salariales o sanciones disciplinarias contra delegados sindicales.
Hoy deberá prestar declaración indagatoria en la causa el exministro de trabajo bonaerense Villegas, autor de la frase:
“Creéme que, si yo pudiera tener, y esto te lo voy a desmentir en cualquier parte, si yo pudiera tener una Gestapo, una fuerza de embestida para terminar con todos los gremios, lo haría”.