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BAHÍA BLANCA
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Análisis de un resultado invisibilizado: ¿Qué significa para el peronismo bonaerense sacar el 40% en una legislativa?

La ajustada derrota de Fuerza Patria en territorio bonaerense reactivó las discusiones por las estrategias de campaña del peronismo, pero también opacó su mejor elección legislativa en décadas. Francisco Battistella hace un análisis de lo que dejaron las Elecciones Nacionales 2025.

Este domingo 26 de octubre se llevaron adelante las Elecciones Nacionales 2025, cuyo resultado en la Provincia de Buenos Aires fue inesperado tanto para el peronismo nucleado en Fuerza Patria como para La Libertad Avanza.

Sin embargo, el agónico triunfo de la lista encabezada por Diego Santilli por sobre la de Jorge Taiana por apenas medio punto (lo que obligará a esperar el conteo final para definir el resultado) tiene sentido cuando se miran los resultados históricos de ambos sectores en comicios legislativos.

Resultados de octubre

Para entender el resultado primero hay que poner en perspectiva los datos de las anteriores elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires, puntualmente para la categoría de candidatos de Diputados Nacionales.

En 2017 el peronismo alcanzó un 36,25% (3.348.210 votos y un 75% de participación), en 2021 llegó al 38,59% (3.444.446 votos y un 73% de participación), y en 2025 tuvo un 40,91% (con 3.558.527 votos y un 68% de participación).

En contexto, un 40% en comicios legislativos no solo representan un buen resultado para el peronismo, sino que además muestra que la cantidad de votantes se mantiene relativamente estable con respecto a la participación.

Tal es así que incluso le permitió a Fuerza Patria sumar una nueva banca en la Cámara de Diputados (la provincia ponía en juego 15 bancas y terminó sumando 16) y lo puso más cerca que nunca de ganar una legislativa después de 20 años.

En todo caso, el dato que se desprende de los resultados del domingo es que La Libertad Avanza logró canalizar gran parte del electorado históricamente antiperonista y que previamente estaba nucleado en Juntos/Cambiemos.

Sin ir más lejos, en 2017 Cambiemos sacó un 42,18% (3.896.150 votos), en 2021 Juntos llegó al 39,81% (3.480.298 votos) y en 2025 La Libertad Avanza (junto al PRO) tuvo un 41,45% (3.605.127 votos). Estable y siempre suficiente para ganarle al peronismo.

Resultados de septiembre

Quizás el gran error del peronismo fue construir un nivel de expectativa muy alto tras el triunfo en las Elecciones Bonaerenses, cuando llegó al 47,28% (3.820.119 votos), pero sobre el que habría que hacer un par de salvedades.

En septiembre votó solamente un 61% del padrón en unos comicios que claramente fueron más movilizadores para el electorado peronista, pero que también tuvieron una dinámica que no se habría replicado en las nacionales.

Es que en septiembre las protagonistas de la campaña fueron las intendencias, que es donde La Libertad Avanza hasta ahora no pudo hacer pie. En paralelo, muchos exsocios de Juntos por el Cambio presentaron listas propias. Así tomaron fuerza espacios como “Somos”, “Hechos” y otros armados oficialistas que no estaban cómodos con la tropa libertaria en sus municipios.

En este contexto, La Libertad Avanza alcanzó un 33,71% (2.723.710 votos). Es decir que para octubre logró sumar casi un millón de votos. Tiene sentido cuando uno se pone a sumar los votos de “Hechos” (91.143), “Unión y Libertad” (110.779) y otras listas afines a Casa Rosada o antiperonistas.

También habría que tener en cuenta que en octubre fueron a votar 238 mil personas más que en septiembre, y que en las Nacionales no estaban habilitados para votar los extranjeros, que suman alrededor de un millón de personas.

Dicho esto, de los 1.015.233 extranjeros habilitados para sufragar en la provincia, solo fueron a votar 264.853 en los comicios bonaerenses, el 26,09%. De ese total, 141.791 optaron por Fuerza Patria (el 53,54%) y 66.052 por La Libertad Avanza (el 24,94%).

Candidatos y campañas

Hasta acá, vengo remarcando que el resultado en sí mismo no debería ser sorpresivo si se tienen en cuenta los resultados históricos (es más, la comparación arroja que se trató de un dato positivo para el peronismo).

Sin embargo, esto no exime a Fuerza Patria de las decisiones tomó y que, con el diario del lunes, queda claro que fueron equivocadas. Lo alarmante debería ser que en septiembre cosecharon 300 mil votos más que en octubre, con los que podría haberse impuesto con comodidad en las nacionales y haberse anotado un resultado que sí habría sido histórico.

Entonces, ¿Qué pasó? Mi primera lectura es que parte de esa diferencia tiene que ver con la cercanía de los candidatos con el electorado: Encabezaron listas desde intendentes hasta funcionarios provinciales de peso, y tanto los jefes comunales como el gobernador Axel Kicillof manejaron un alto nivel de intensidad durante toda la campaña.

Una postura (válida, por cierto) es que, de no haberse desdoblado la elección, el poder de fuego de los intendentes habría potenciado la lista nacional. Por el contrario, lo que yo creo que es que el desdoblamiento fue justamente lo que permitió a los intendentes ponerse al hombro la campaña e interpelar al electorado con lo local.

Al poner en segundo plano la coyuntura nacional y supeditarla a su impacto en los municipios, las elecciones bonaerenses lo que hicieron fue poner en valor las gestiones locales. Esto no habría sido posible si ambos comicios se hubieran realizado al mismo tiempo.

Ahora bien, para completar esta comparación hace falta detenerse en los candidatos de octubre. En retrospectiva, quizás no fue una buena idea elegir a Jorge Taiana para encabezar la lista y cabe preguntarse por qué llegó ahí.

Elegir a un dirigente que no molestara a ninguna de las tres patas del peronismo bonaerense sirvió para encontrar una salida tan rápida como transitoria a la interna (y evitar una situación límite como la del cierre de listas de julio), pero aparentemente ese tipo de perfil no sirvió para movilizar al electorado peronista de la misma forma que en septiembre.

Obviamente, culpar específicamente a Taiana no tiene sentido. En todo caso, uno de los problemas estuvo en la campaña propiamente dicha. Esta estrategia de hacer silencio, evitar hacer olas y apostar a la autodestrucción del adversario, lo único que logró fue que los únicos candidatos que ocuparan la agenda pública fueran los de La Libertad Avanza.

Pocas apariciones públicas derivaron en que muchos ni siquiera le conocieran la voz a Taiana al momento de estar frente a la Boleta Única de Papel, y dudo que quienes lo hayan escuchado hayan sentido algo que los movilizara más allá de su pertenencia al peronismo o su rechazo al gobierno de Javier Milei.

Propuestas y programas

Uno supondría que después de la debacle de 2023 se habría entendido que no alcanza con hacer campaña contra alguien (por lo menos, no para el peronismo). También podría haber servido como referencia la catástrofe que protagonizó La Libertad Avanza con su nefasto slogan “Kirchnerismo Nunca Más” en las bonaerenses.

Pero no, esta vez la propuesta fue “sumar fuerzas para ponerle un freno a Milei”. La consigna claramente interpela a los sectores que ya se sentían opositores al gobierno nacional, pero evidentemente el resto del electorado necesita algo más: La promesa de algo mejor.

Uno de los reclamos que surgieron antes, durante y después de la campaña fue la necesidad de presentar propuestas y construir programas, algo que -según esta lógica- los candidatos de Fuerza Patria no hicieron.

Llegados a este punto, cabe aclarar que, si bien tiene sentido reclamar propuestas y programas, también es cierto que sería deshonesto encarar una campaña desde ese lugar cuando un espacio pretende ser oposición en el Congreso.

Después de todo, ninguna iniciativa opositora va a lograr cambiar el rumbo del oficialismo y todos los proyectos terminarán a merced del Poder Ejecutivo, que además ha demostrado ser reticente a poner en práctica las leyes promulgadas cuando no se ajustan a su propio programa de gobierno.

Lo único que le queda al peronismo (o a cualquier fuerza genuinamente opositora) es actuar como un escudo frente al ajuste, el desmantelamiento y el abandono. Lo que pasa es que no alcanza con presentarse abstractamente como oposición.

Es necesario decir en voz alta cómo va a ser esa oposición, qué cuestiones puntuales va a resistir en el Congreso y qué luchas serán sus banderas hasta que, con suerte, pueda impulsar un programa propio tras las Elecciones Ejecutivas 2027.

Esto no implica tener resuelto ahora ese programa de gobierno, pero sí requiere tener un horizonte que sirva para movilizar a las personas más allá del rechazo a quienes hoy son oficialismo: La imagen de un país mejor en el que estén incluidas.

Francisco Battistella (Profesor de Filosofía, periodista y redactor en El Ágora Digital)

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