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Rebeca Canclini: "Esta desfinanciación sistemática del sistema va a llevar años, muchísimos años para ser revertida"

Rebeca Canclini

Rebeca Canclini, doctora en filosofía y directora de EdiUNS, la editorial de la Universidad Nacional del Sur, visitó El Ágora 2025 y conversó con Juani Guarino sobre la reciente ampliación de la editorial, el complejo panorama de la universidad pública argentina y su mirada filosófica sobre la política contemporánea.

En una charla que transitó desde las funciones de una editorial universitaria hasta las consecuencias del ajuste en el sistema científico, Canclini advirtió sobre el impacto a largo plazo de la crisis presupuestaria y defendió la importancia de las ciencias básicas y sociales en la construcción democrática.​

Una editorial que celebra 30 años con nueva infraestructura

La editorial de la Universidad Nacional del Sur se fundó hace 30 años y está festejando este aniversario en diciembre con una importante novedad: la inauguración de un nuevo taller y depósito. Canclini explicó que la editorial pasó de contar con un solo no docente trabajando en ella a tener actualmente cuatro personas concursadas, reflejo del crecimiento institucional.​

“Nuestra editorial nació siempre con un taller de impresión. En el 2023, el taller este se amplió porque el Consejo Superior Universitario decidió el traslado de la antigua imprenta que estaba en la sede de Colón 80 en el subsuelo a la EdiUNS”, relató.

Sin embargo, esta imprenta tenía máquinas que no podían trasladarse por falta de espacio, lo que activó un proyecto que ya tenía varios años en carpeta.​

La obra enfrentó desafíos significativos. La licitación cayó en el momento del cambio de gobierno nacional, quedando totalmente fuera de presupuesto. Pese a la crisis de 2024, la universidad—conocida históricamente por ser prolífica con las cuentas—encontró fondos para concretar esta obra relativamente pequeña, que se construyó durante el verano de 2025.​

EdiUNS organiza su producción en colecciones que responden directamente a las tres funciones universitarias: docencia, investigación y extensión.

“Tenemos una colección específicamente vinculada a la docencia, esto es, profesores que escriben un libro pensando en las materias que dictan, un libro que por supuesto es el que acompaña a los estudiantes en el recorrido de la materia”, explicó Canclini.​.​

Hasta la ampliación, los problemas de espacio limitaban severamente el acceso del público.

“La persona que simplemente entraba a la editorial porque pasaba, porque se enteraba de algo y quería ver qué había, no podía acceder a las obras. Tenía que ya ir con una idea clara de qué obra estaba buscando”, señaló.

Con el nuevo espacio, proyectan tener una sala de ventas más parecida a una librería convencional, que conecte mejor con el barrio y con Bahía Blanca en general.​

Crisis universitaria: un ataque sin precedentes

Al abordar la situación del financiamiento universitario, Canclini no dudó en calificar el momento actual como excepcional en la historia democrática argentina.

“Es novedoso totalmente. Sí, porque es un ataque muy radical a la universidad y a todo el sistema científico. Realmente estamos en una situación absolutamente complicada”, afirmó categórica.​

Para Canclini, el verdadero peligro de la crisis actual radica en sus consecuencias a largo plazo sobre el capital humano de la universidad.

“Esta falta de recursos, esta definanciación sistemática del sistema, va a llevar años, muchísimos años para ser revertida porque la riqueza fundamental de la universidad está en el cuerpo docente y no docente formado”, advirtió.​

A los problemas salariales se suma la falta de insumos para investigar.

“Cuando no se ejecutan esos fondos, los pocos que hay no se ejecutan, bueno, los equipos de investigación simplemente no pueden trabajar”, señaló.

En el caso particular de la Universidad del Sur, estos problemas se agravaron con los daños que significó la inundación para muchos sectores.​

La incomprendida importancia de las ciencias básicas

Al preguntarle sobre cómo explicar a la sociedad la importancia de las ciencias sociales y humanísticas, Canclini replanteó la cuestión:

“Antes de la importancia de las ciencias sociales, es la importancia, me parece a mí, lo que no se entiende, que es la importancia de las ciencias básicas”.​

La directora identificó una mirada instrumental predominante que considera a la universidad solo en tanto otorga títulos o desarrolla tecnologías de utilidad inmediata, como un medicamento. Frente a esta perspectiva, Canclini defendió la necesidad de reflexionar sobre qué es lo que hace la investigación básica.​

“En ciencias sociales hay que aclarar que no está solamente la filosofía. Tenés carreras de economía, carreras de administración, todo eso es ciencias sociales. Carreras de derecho”, puntualizó. ​

Sobre su propia especialidad, Canclini fue precisa: “La filosofía política lo que hace principalmente es clarificar conceptos”. Explicó que los conceptos tienen historia y que es necesario ver el contexto en el que se utilizan para comprender realmente de qué se está hablando cuando se dice, por ejemplo, “ciudadanía”.​

El otro eje fundamental es el trabajo argumentativo. En la cátedra que está a su cargo, proponen debates sobre temas contemporáneos inscritos en marcos teóricos y conceptuales distintos, en marcos ideológicos distintos. “Se toma un caso y se ve cómo se puede argumentar a favor o en contra dependiendo de ese arsenal conceptual que te aporta este marco en cuestión”, describió.​

Como ejemplo, mencionó la propuesta de asignación de renta básica universal, donde existen al menos tres grandes posiciones (más de izquierda, más de derecha, más de centro) y la filosofía realiza el estudio de la justificación en términos éticos y políticos enmarcados en distintos marcos conceptuales.​

De la bioética a la desobediencia civil

Canclini compartió su trayectoria intelectual, marcada por un interés temprano en la filosofía práctica. Comenzó trabajando en bioética y ética, con especial atención a la parte argumentativa. Sin embargo, fue la crisis de 2001 la que reorientó definitivamente su mirada hacia la filosofía política.​

“Me llamó mucho la atención esto, desde el sentido común que dice, las leyes tienen que respetarse, con lo que yo acuerdo, por otra parte, pero además en el momento en que se desobedece una orden del Ejecutivo, en aquel caso, y la gente sale a la calle” en referencia al estado de sitio declarado por De la Rúa.​

Esta experiencia la llevó a preguntarse cómo se conciben las obligaciones políticas y cómo se justifican eventualmente algunas desobediencias. Su tesis de doctorado terminó siendo sobre la noción de desobediencia civil, estudiando particularmente a Hannah Arendt.​

“Hannah Arendt tiene una formación europea, clásica si se quiere en filosofía, como discípula de Heidegger, de Jaspers, y a su vez trabaja en Estados Unidos en el momento de las grandes revueltas y luchas por los derechos de los afrodescendientes, contra la guerra de Vietnam”, explicó Canclini sobre su elección de autora.​

Metáforas, emociones y construcción del discurso político

Actualmente, Canclini trabaja el tema de las emociones en su proyecto de investigación, articulado siempre a partir de la noción de espacio público.

“Cuando estudias metáforas te das cuenta de que la construcción conceptual por supuesto tiene algunas características más formales pero tiene el uso de metáforas, la potencia que da el enganche emocional”, señaló.​

“Una cosa es decir, yo tengo los conocimientos para salvar a Argentina, otra cosa es decir, soy un piloto de tormenta en la tormenta. Vos primero tenés la virtud de ser absolutamente claro en las consecuencias de una u otra forma de intervención en un quirófano, pero a la vez conectas emocionalmente.”​

Además advirtió sobre el peligro de las metáforas que vinculan decisiones políticas con estados de naturaleza:

“Cuando recurrís a la naturaleza en el ámbito político, lo estás haciendo para decir esto está fuera del ámbito de la decisión política”.​

El desafío de unir emoción y razón

Frente a la tensión entre emocionalidad descontrolada y tecnocracia fría, Canclini propuso una síntesis: “El desafío está precisamente en unir emoción y razón”. Recuperó la expresión utilizada en estudios arendtianos de “pensar apasionado”:

“La cuestión está en que el pensamiento también está influido y está bien que así sea por las emociones. Esa reflexión serena de hecho también es una reflexión emocional”.​

Sin embargo, identificó el problema actual como un péndulo entre extremos:

“Un cierto descontrol emocional, cierta incapacidad para bajar un poco los decibeles de cualquier tipo de intercambio y reflexionar, o por el otro lado, una reflexión fría y totalmente desconectada de las vidas de las personas”.​

Filosofía política versus ciencia política

Al diferenciar su disciplina de la ciencia política, Canclini reconoció diferencias claras. En una carrera de ciencias políticas se estudian materias muy técnicas como estadísticas, que forman profesionales para desempeñarse en consultorías políticas estratégicas, planificación de campañas o análisis de big data.​

Sin embargo, rechazó la idea de un divorcio total: “Yo no soy de la idea de que el trabajo filosófico sobre la política esté totalmente divorciado de la pata científica”. Confesó que hace años no va a un Congreso de Filosofía y suele asistir a Congresos de Ciencias Políticas, donde trabaja con gente de teoría política.​

“Tenés gente de ciencias políticas, tenés gente de derecho, de historia. Realmente es un trabajo que lo que te permite, básicamente, es tener el insumo para dar la discusión en términos filosóficos que son, ya te digo, el tema conceptual, el tema argumentativo”, explicó.

Las redes sociales como posible espacio público

Consultada sobre si las redes sociales pueden considerarse espacio público, Canclini no vio restricciones de naturaleza: “A veces incluso los espacios en los que físicamente estamos tampoco cumplen las características de un espacio público”.​

Definió espacio público como todo espacio en el que se pueda participar, donde esa participación esté unida al uso de la palabra y la posibilidad de accionar colectivamente.

“Si eso se puede hacer en las redes, bueno, no está pasando, eso es cierto, pero tampoco puedo descartar ese medio como forma de acción política”, planteó.​

Reconoció que las redes presentan características propias—como la posibilidad de identidades falsas o múltiples cuentas—pero señaló que manipulaciones similares siempre han existido en las grandes asambleas.

“Cada vez que han surgido estas tecnologías, han tenido consecuencias políticas serias. El uso de la radio a principios del siglo XX está conectado con el surgimiento de muchos fachismos”, recordó.​

Pese a los desafíos actuales, Canclini se declaró optimista:

“No dejo de ser optimista, incluso en momentos de oscuridad como estos, no dejo de ser optimista en la capacidad de las personas para eventualmente poder volver a conectarse o conectarse de otra manera con estas herramientas”.​

Política universitaria: formación democrática sin partidismos

De cara a las elecciones universitarias del 15 de noviembre, Canclini destacó una particularidad de la Universidad Nacional del Sur:

“Nuestras articulaciones no están esencialmente caracterizadas por una vinculación político partidaria extrauniversitaria”.​

A diferencia de otras universidades, en la UNS no funcionan bien electoralmente las listas que replican divisiones partidarias nacionales. En auxiliares y profesores, las articulaciones se dan técnicamente de cara al espacio público compartido.​

“Cuando se toman las decisiones que van a llevar adelante las listas, por supuesto hay diferencias ideológicas pero sorprendentemente se suelen resolver cuando preguntás, y esto, ¿qué tan bueno es para la universidad? ¿Esto qué tan bueno es para el departamento?”, explicó.​

Este modo de hacer política universitaria, concluyó Canclini, constituye “con todas sus particularidades, un espacio de formación democrática”.​

Ética común más allá de la formación técnica

En las reflexiones finales de la entrevista, Canclini distinguió entre dos dimensiones de lo político.  Por un lado, defendió que las cuestiones vinculadas a la eticidad común no requieren formación especializada:

“Cualquier persona con una sensibilidad y una solidaridad básica va a coincidir, por ejemplo, con que la gente no se puede estar muriendo de hambre, con que se tienen que cubrir las necesidades básicas”.​

Sin embargo, reconoció que la administración de lo común presenta una dimensión técnica innegable. Usó como ejemplo el derecho a una habitación digna: cualquiera puede tener esa convicción, pero cuando hay que decidir si construir casas, financiar un sistema de créditos o elegir una herramienta de política de vivienda, aparece la complejidad.​

“No necesariamente la misma herramienta va a servir en todos los lugares. Entonces, hace falta mucho conocimiento y mucha formación que además de la parte más metodológica pueda recuperar el dato de la conformación poblacional en cuestión”, señaló.​

El problema surge, advirtió, cuando con el mero voluntarismo se quiere decidir sobre cuestiones técnicas o cuando se pretende ahogar la dimensión ética de lo político con tecnicismo.

Argentina ganaría mucho, afirmó Canclini, “si lográsemos tener distintas opciones partidarias pero en todos los casos lideradas por gente con formación y con sensibilidad para las cuestiones que nos unen”.

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