La Universidad Nacional del Sur celebró siete décadas de vida, en las que no solo se posicionó como la institución educativa más importante de Bahía Blanca, sino también como una de las más prestigiosas a nivel nacional. “Nuestro mayor tributo no es hacia el pasado, sino el compromiso con el futuro“, expresó el rector Daniel Vega.
La Universidad Nacional del Sur (UNS) celebró este lunes 5 de enero de 2026 siete décadas de trayectoria desde su creación oficial, producto de un anhelo comunitario que se remonta a 1924 y que finalmente cristalizó en enero de 1956.
En esa fecha, sobre la base del Instituto Tecnológico del Sur, se fundó la universidad que hoy forma a miles de estudiantes del sudoeste bonaerense y que se ha consolidado como la principal casa de altos estudios de Bahía Blanca y una de las más prestigiosas del país.
Sin embargo, la casa de altos estudios transita un nuevo aniversario en un contexto marcado por las consecuencias de la inundación del 7 de marzo de 2025 y por los ajustes presupuestarios que el gobierno de Javier Milei impulsa desde 2024.
Siete décadas de compromiso con la región
El acto conmemorativo se realizó en el Centro Histórico Cultural de Rondeau 29, el edificio donde comenzaron a funcionar tanto la UNS como su antecesor institucional. Durante la ceremonia, el rector Daniel Vega destacó que la celebración representa mucho más que un hito cronológico.
“Para nosotros, los actuales responsables de la gestión de esta Universidad, es un honor profundo rendir tributo a los fundadores de nuestra segunda casa“, expresó Vega ante autoridades académicas actuales y anteriores. El rector subrayó que:
“Lo que hoy reivindicamos no es una abstracción académica; es la identidad de una universidad que sabe que su razón de ser se pone a prueba todos los días, sobre todo en los momentos de mayor vulnerabilidad de nuestro pueblo”.
La historia de la UNS está entrelazada con la movilización popular. En 1924, una junta de firmas apoyó el proyecto del diputado nacional radical Mario Guido para crear la Universidad Nacional de la Costa Sur.
El anhelo ganó fuerza en las décadas siguientes: en 1939, el legislador conservador Samuel Allperín presentó una nueva propuesta que incluyó por primera vez el nombre actual de la institución.
El punto de inflexión llegó en 1948, durante el primer gobierno peronista, con la inauguración del Instituto Tecnológico del Sur. Su primer rector, Miguel López Francés, lo definió como “de patrimonio colectivo”.
Dependiente académicamente de la Universidad Nacional de La Plata, el ITS permitió por primera vez que jóvenes del sudoeste bonaerense accedieran a formación profesional sin abandonar sus hogares.
El derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 puso en riesgo la continuidad del proyecto, que fue interrumpido a fines de ese año. Pero la respuesta ciudadana fue contundente: movilizaciones callejeras y juntas de firmas reclamaron su permanencia.
El 5 de enero de 1956, la presión popular mostró resultados: se creó oficialmente la Universidad Nacional del Sur, designándose como primer rector al filósofo Vicente Fatone, un intelectual cuya obra fue redescubierta en 2025 con una edición internacional.
De esas siete décadas transcurridas, cuatro corresponden a un período de ininterrumpida democracia estatutaria, tras un extenso primer ciclo atravesado por sucesivas interrupciones dictatoriales e intervenciones.
En su mensaje del aniversario, Vega dejó claro que la celebración de los 70 años no es un ejercicio nostálgico: “Nuestro mayor tributo no es hacia el pasado, sino el compromiso con el futuro: seguir construyendo la institución que nuestra gente soñó y salió a reclamar a las calles”.
El lugar de la UNS en los rankings universitarios
La calidad académica de la UNS ha sido reconocida consistentemente en evaluaciones internacionales. A principios de 2025, el ranking Research.com posicionó a la institución bahiense como la novena mejor universidad de Argentina en su tercera edición.
La medición, que evaluó específicamente la calidad en investigación, colocó a la UNS en el puesto 1598 a nivel mundial entre más de 20.000 instituciones relevadas, ubicándola así dentro del 10% superior de todas las universidades del mundo.
El listado de las diez primeras posiciones en Argentina incluye a la Universidad de Buenos Aires, seguida por La Plata, Córdoba, Cuyo, San Martín, Mar del Plata, San Andrés, San Luis, la UNS y Rosario. Resulta significativo que nueve son públicas y solo una privada.
Un año antes, en mayo de 2024, el CWUR (Centro Mundial de Rankings Universitarios) había colocado a la UNS como la octava mejor universidad del país y entre las 100 primeras de América Latina.
De las 113 universidades ubicadas en Argentina (63 públicas y 50 privadas), la institución se posicionó en el puesto 1895 sobre más de 20.000 relevadas globalmente, lo que la situó en el 9,1% de las mejores universidades del mundo.
El doctor Nadim Mahassen, director del CWUR, comunicó personalmente el logro al rector Vega: “Este es un logro sobresaliente y le enviamos nuestras felicitaciones”, expresó en una carta oficial.
Estos resultados no son excepcionales sino consistentes con otras evaluaciones prestigiosas como Best Global Universities, World University Rankings, Ranking Web of Universities y Webometrics, todas las cuales han colocado a la UNS en posiciones destacadas.
Los criterios considerados incluyen calidad académica, impacto de las investigaciones, cantidad y calidad de publicaciones científicas, colaboración internacional y prestigio entre estudiantes y empleadores.
“Los resultados reflejan el compromiso de la UNS con la excelencia académica y su constante aporte al desarrollo científico y cultural, tanto a nivel nacional como internacional”, valoró el rector Vega en su momento.
Sin embargo, ya en 2024 el informe del CWUR advertía que las instituciones argentinas estaban “perdiendo competitividad” frente a “instituciones bien financiadas” en el escenario internacional, una señal temprana de los desafíos que enfrentaría el sistema universitario.
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Entre catástrofes climáticas y ajustes presupuestarios
Como si los recortes presupuestarios no fueran suficientes, la UNS sufrió un golpe devastador el 7 de marzo de 2025, cuando una inundación causó daños masivos en sus instalaciones. Las pérdidas preliminares se estimaron en más de 7.000 millones de pesos, considerando infraestructura, equipamiento y bibliografía.
El agua alcanzó más de dos metros de altura en algunos sectores. Quedaron bajo agua equipos de primer nivel, aproximadamente 70.000 libros se perdieron y resultaron inutilizados casi 10.000 metros cuadrados de gabinetes y laboratorios.
La Biblioteca Central fue particularmente afectada: el 60% de su acervo total quedó bajo agua, incluyendo colecciones únicas como los volúmenes del Centro de Documentación Bibliotecológica creado por su primer director, Nicolás Matijevic, el repositorio de tesis de posgrado y la colección completa de obras de Santo Tomás de Aquino.
Durante su mensaje del 5 de enero por el aniversario institucional, Vega ejemplificó el compromiso de la UNS con su comunidad recordando la respuesta ante la emergencia: “En esas horas críticas, nuestra institución no dudó: puso sus edificios, sus laboratorios, sus comedores y, sobre todo, el cuerpo de sus voluntarios y profesionales al servicio de la emergencia“.
La institución también recibió una respuesta solidaria masiva. Decenas de camiones llegaron desde distintas partes del país con donaciones del sistema universitario nacional. Tres universidades nacionales (Litoral, Mar del Plata y Misiones) realizaron donaciones por un total de 220 millones de pesos, destinados principalmente a la reconstrucción de la biblioteca central.
“Vimos ese afecto devuelto con creces cuando la propia universidad necesitó reconstruirse tras la inundación y recibimos muestras de acompañamiento desde diferentes rincones del mundo”, señaló Vega:
“Fueron nuestros graduados, nuestras universidades e instituciones hermanas, las empresas y los vecinos de a pie quienes se movilizaron y nos acompañaron para buscar que no se perdiera ni un solo día de clase, ni un solo experimento y, sobre todo, no se interrumpiera ni un solo sueño”.
El panorama presupuestario general no favoreció la situación. El gobierno de Javier Milei, que asumió en diciembre de 2023, implementó un ajuste significativo al presupuesto universitario que se profundizó durante 2024 y 2025, y que tuvo como respuesta varias marchas universitarias.
Para colmo, el Presupuesto Nacional 2026 (aprobado recientemente en el Congreso) preocupa aún más a las instituciones del país. Durante su tratamiento en comisiones, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de Universidades Nacionales difundieron un comunicado conjunto.
En él, manifestaron su “profunda preocupación” porque el dictamen de la Comisión de Presupuesto no introducía modificaciones al proyecto del Ejecutivo. El texto además proponía derogar la Ley de Financiamiento Universitario por simple mayoría, pese a tratarse de una norma aprobada con mayoría agravada y cuya aplicación se encuentra en análisis judicial.
“Este dictamen no corresponde, es una provocación innecesaria y empuja a la comunidad universitaria y científica del país a una crisis aún más profunda que la actual”, remarcaron las entidades en su comunicado.
La gestión de Milei planteó una asignación presupuestaria de 4 billones de pesos para el sistema universitario nacional en 2026, muy por debajo de los 7 billones de pesos que habían propuesto tanto el Consejo Interuniversitario Nacional como la oposición en el Congreso.
“El propio Ejecutivo reconoció que el desajuste entre la inflación real y los incrementos que había recibido el sistema superaban holgadamente el 40%. A ese desacople hace unos meses atrás se le suma la inflación acumulada, así que el panorama es realmente muy preocupante“, expresó Vega. El rector también lamentó la situación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología:
“Estábamos mal antes de la inundación. Los salarios están totalmente rezagados respecto a la inflación. Somos de los que más han perdido, incluso dentro del Estado Nacional. Los gastos de funcionamiento tampoco han acompañado la inflación. Hoy, ciencia y tecnología es una secretaría que no está aportando ningún recurso al sistema“.
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Daniel Vega un rector todo terreno
Daniel Vega fue reelecto como rector en diciembre de 2022 para un mandato que se extiende hasta 2028. La lista Acción UNS, integrada por Vega y la doctora Andrea Castellano (quien se desempeñaba como secretaria del Consejo Superior Universitario y pasó al cargo de vicerrectora), obtuvo un récord de 62 votos en la Asamblea Universitaria.
La Asamblea Universitaria, que elige al rector mediante voto secreto, está integrada por 36 profesores, 24 alumnos, 10 auxiliares y 2 no docentes, y se requieren al menos 37 votos sobre el total de 72 para ganar la elección en primera vuelta, una cifra superada por amplitud por la lista de Acción UNS.
Sea como fuere, durante su gestión el doctor en Física ha demostrado un compromiso personal que va más allá de las funciones administrativas tradicionales. Tras la inundación de marzo, el rector subió a los techos del complejo Alem para inspeccionar personalmente los daños causados por el temporal.
Más recientemente, en enero de 2026, participó activamente en las tareas para controlar un incendio forestal en un campo que la universidad posee en Argerich, trabajando junto a docentes y no docentes de Agronomía y de la Escuela de Agricultura, además de servidores públicos y bomberos.
En una entrevista concedida a El Ágora a mediados de 2025, Vega compartió detalles sobre cómo vivió la jornada de la inundación. Las clases se habían suspendido la noche anterior gracias a la alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional. “Cuando me levanté temprano y vi cómo corría el agua por la calle, ya imaginé que la situación iba a ser muy mala”, recordó.
La realidad superó sus temores: “Nosotros estuvimos en algunos sectores con 2 metros 10 de agua. Arrasó con todo. Entró con mucha violencia”. Pero lo que más lo impactó fue ver el compromiso de la comunidad universitaria: “Una docente e investigadora limpiaba con su nenito de 10 años y su mamá jubilada. Fue muy conmovedor“.
En aquella conversación, Vega también expresó sus preocupaciones sobre el futuro: “Necesitamos una ley de presupuesto porque es un instrumento que nos permite planificar y organizamos, pero es un presupuesto extremadamente corto y es muy probable que surja nuevamente un clima de conflictividad. Espero que podamos generar los canales de diálogo para resolverlo”.
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