El próximo 11 de noviembre comenzará un nuevo juicio de Lesa Humanidad en Bahía Blanca, esta vez contra Néstor Montezanti, acusado de colaborar con la Triple A y participar en la toma armada de la UTN en 1974.
Este miércoles 11 de noviembre, a las 9 horas, comenzará en Bahía Blanca un nuevo juicio de Lesa Humanidad, esta vez contra Néstor Luis Montezanti, a quien se acusa de colaborar con la Triple A “marcando” a estudiantes y opositores para que luego fueran blanco de la organización paramilitar, y de participar en la toma armada de la UTN en 1974.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 está integrado por los jueces Ernesto Pedro Francisco Sebastián, Roberto Fernando Minguillón y Facundo Zapiola. En principio, las audiencias se realizarán los miércoles, de 9 a 13 horas, en la sala de Chiclana 402.
Puntualmente, se lo imputa por los delitos de asociación ilícita, en calidad de autor, e intimidación pública, como coautor en concurso real, ambos embarcados en el plan sistemático de persecución que continuó durante toda la dictadura militar.
La acusación está a cargo del fiscal auxiliar Pablo Fermento. Hay dos querellas, que actuarán de manera unificada: la agrupación H.I.J.O.S. Bahía Blanca, representada por las abogadas Mónica Graciela Fernández Avello y Anahí Junquera, y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Alejandra Cecilia García.
Entre tanto, la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación no será parte del proceso. Por su parte, Montezanti será defendido por Gustavo Marcelo Rodríguez.
Vale mencionar que este debate representa un anexo del juicio central por la Triple A, que terminó con sentencia en 2021. Montezanti había sido imputado en 2015, indagado por primera vez en 2018, después de renunciar a su cargo en la Cámara Federal, y procesado en 2020. Hasta 2018 no había acatado las citaciones, por lo que se había declarado su rebeldía y se le había prohibido salir del país.
El tribunal ya definió la lista de testigos que declararán en el debate, las declaraciones de otros juicios que se incorporarán por lectura y la prueba documental. Las audiencias serán públicas: habrá proyección en directo en el hall, como ocurrió en la Megacausa Zona 5, y transmisión por streaming.
Montezanti y su relación con la Triple A
Las actividades de la asociación ilícita ya fueron reconocidas judicialmente. El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca las acreditó en la sentencia del 24 de septiembre de 2021, en la que condenó a cuatro integrantes, aunque dos de ellos fueron absueltos después por la Casación.
La organización, que comenzó a actuar en 1974, estaba integrada por más de quince personas, con funciones de dirección, coordinación, inteligencia y ejecución. Entre sus integrantes estaban Rodolfo Antonio Ponce (diputado y secretario general de la CGT local), Remus Tetu (rector interventor de la UNS); Jorge y Pablo Argibay, y Raúl Aceituno, entre otros.
A Montezanti se le atribuye el rol de inteligencia: espiar, identificar y señalar a quienes después atacaba el grupo operativo. Según la Fiscalía, habría actuado en coordinación con los organismos como el Destacamento de Inteligencia 181 y la Comunidad Informativa local.
La acusación sostiene que aprovechó su posición como docente en la UTN y la UNS y como asesor de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), para identificar y perseguir a quienes el aparato militar consideraba “subversivos”.
La requisitoria reconstruye una red de vínculos entre los implicados. Montezanti representó legalmente a Tetu, en 1973, en actuaciones destinadas a impedir un “juicio universitario” que los estudiantes querían hacerle.
En 1975, en la UNS, tres miembros de la organización asesinaron al estudiante David Hover Cilleruelo. Uno de los autores, Jorge Argibay, designó a Montezanti como su abogado. También asistió a Pablo Argibay en una causa por tenencia de armas que habían sido provistas por el Destacamento de Inteligencia 181.
El expediente incorpora además correspondencia entre Montezanti y Rolando Teolino Funes, a quien la Fiscalía vincula con la provisión de armas al grupo en Neuquén y con su posterior ingreso como Personal Civil de Inteligencia.
Otro elemento central es la relación con José Osvaldo Riveiro, oficial de inteligencia del Ejército en el Batallón de Inteligencia 601. Según la acusación, Riveiro conocía a Montezanti desde 1975 y avaló su ingreso como Personal Civil de Inteligencia del Destacamento 181 de Bahía Blanca, donde revistó entre 1980 y 1982.
Riveiro declaró que Montezanti tenía “conocimiento en profundidad y con el tiempo y asiduidad de trato suficiente para avalar sus condiciones morales, ideológicas y familiares”, lo que habla de la continuidad de su vínculo con las estructuras represivas tras el golpe de Estado de 1976.
La toma armada de la UTN
El hecho concreto que sustenta la acusación por intimidación pública ocurrió en la Facultad Regional Bahía Blanca de la UTN, donde el decano Emilio Garófoli había sido designado con apoyo de sectores sindicales cercanos a Ponce.
Según indica la acusación, desde su intervención, integrantes de la patota empezaron a circular por los pasillos, a presentarse en asambleas estudiantiles y a intimidar con armas. El 22 de abril de 1974, Garófoli designó a Montezanti como docente auxiliar interino.
Cuando las autoridades nacionales de la UTN designaron a Francisco Lucio Fernández como decano interventor, el grupo vinculado a Ponce ocupó las instalaciones para impedir el desplazamiento de Garófoli.
El 26 de agosto, con Fernández dentro del edificio, se llevó adelante la ocupación armada y el decano quedó retenido. Cientos de estudiantes de la UNS y de la UTN se movilizaron para manifestarse. Al llegar, encontraron en el interior a un grupo armado que hacía gestos provocativos para que entraran mientras exhibían las armas.
Ese día, Mario Gerardo Yacub, asesor letrado del Rectorado de la UTN, denunció la ocupación. Informó que personas ajenas a la institución habían tomado el edificio y que estaban armadas. Según la requisitoria, un integrante del grupo le impidió salir, a él y a los policías presentes, mostrando un arma de fuego.
La ocupación se prolongó más de dos meses, hasta noviembre de 1974. Ni la Policía Federal ni la bonaerense lograron ejecutar la orden judicial de desalojo, y el 5 de noviembre el juez la dejó sin efecto después de que el grupo se retirara.
Varios testigos ubican a Montezanti en el lugar. Alberto Manuel Rodríguez declaró en 2011 ante el juez Norberto Oyarbide: “Dentro de este grupo de matones yo vi una persona que se distinguía porque estaba vestido con blazer, era el Dr. Montezanti, estaba con esta gente riéndose de los que estábamos en la calle”.
Dante Patrignani, en 2015, describió a “una persona de saco y corbata que se distinguía por la vestimenta del resto del grupo”. Según su relato, Rodríguez le dijo que era Montezanti, profesor de Ciencias de la Administración. Sobre su actitud, afirmó: “La actitud de Montezanti, igual que la del resto de los matones, era de provocación hacia los manifestantes, con gestos y risas”.
Hilda Isabel Abad, en 2019, estimó que había unos 400 estudiantes frente al edificio y cuatro o cinco personas armadas adentro. Dijo: “No recuerdo si Montezanti tenía o no armas, pero sí tenía actitud de camaradería, se reía con ellos y señalaba con el dedo índice como invitando al ingreso al establecimiento”.
Zanobbe Marcos Lucio Canova, también en 2019, lo ubicó en la primera línea de entrada, junto a Argibay. Describió: “Era la incitación al ingreso, como diciendo vienen hasta acá, entren, pero con personal armado”. Aclaró que no podía precisar si Montezanti portaba un arma.
Por su parte, José Lualdi sostuvo en 2014 que la patota “hizo de apoyo a la toma que encabezó Montezanti, apoderado de la UOM, lo que era de público conocimiento”. Juan Antonio Larrea afirmó que Montezanti estaba dentro “dirigiendo a este grupo” y “tratando de hacer ingresar a los estudiantes para darles su merecido”.