Los demócratas se impusieron en las elecciones de Estados Unidos y le quitaron el control de las dos cámaras del Congreso al Gobierno de Donald Trump, cuya derrota no solo complica la segunda mitad del mandato, sino que también pone en duda la continuidad del apoyo financiero a sus aliados, como Javier Milei.
Estados Unidos celebró este martes 3 de noviembre las elecciones de medio término, en las que los demócratas derrotaron con contundencia al gobierno de Donald Trump y se quedaron con el control de ambas cámaras del Congreso.
Las encuestas mostraban como principales preocupaciones el costo de vida, los aranceles y la guerra con Irán impulsada por el presidente, que encareció los combustibles. Evidentemente, esto movilizó a la población, ya que más de 60 millones de personas votaron por anticipado, casi 15 millones más que en 2022.
El resultado no solo complica la gestión de los republicanos en la segunda mitad del mandato, sino que también pone en riesgo la continuidad del financiamiento de la Casa Blanca al gobierno de Javier Milei.
Estados Unidos se tiñó de azul
Estaban en juego 35 escaños del Senado, los 435 de la Cámara de Representantes y más de 30 gobernaciones. Con los resultados actuales, los demócratas se aseguran al menos 54 bancas en el Senado, donde la mayoría se alcanza con 50, y los republicanos tendrán 44.
En la Cámara baja, que exige 218 para la mayoría, los demócratas suman 228 legisladores y, por ahora, los republicanos obtienen al menos 139. Esa cifra puede crecer con el recuento, pero el Partido Republicano ya no puede alcanzar la mayoría.
En el Senado, el exgobernador Roy Cooper venció en Carolina del Norte al republicano Michael Whatley y logró el primer cambio de partido de la noche. En Georgia, Jon Ossoff retuvo su banca frente a Mike Collins. En Carolina del Sur, Annie Andrews se impuso a Darline Graham.
En Texas ganó James Talarico, el primer demócrata elegido senador por ese estado en 38 años. En Kansas, el pastor metodista Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata en llegar al Senado por ese estado desde 1932.
En Iowa ganó Josh Turek, un resultado que el partido no lograba desde 2008. En Maine, Troy Jackson derrotó a la senadora republicana Susan Collins. En New Hampshire, Chris Pappas superó a John Sununu y será el primer hombre abiertamente gay en la Cámara alta.
Por su parte, los republicanos retuvieron escaños en Florida, con Ashley Moody sobre Angie Nixon, y en Virginia Occidental, Wyoming y Tennessee.
En la Cámara de Representantes, los demócratas avanzaron en Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey. En Indiana, JD Ford derrotó a la republicana Victoria Spartz en un distrito que Trump había ganado por 17 puntos en 2024.
En Florida, Kathy Castor y Jared Moskowitz conservaron sus bancas pese al rediseño electoral impulsado por los republicanos. En California, el distrito 22 seguía en disputa, con Randy Villegas y David Valadao en un recuento voto a voto.
Entre las gobernaciones, Keisha Lance Bottoms ganó en Georgia, Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott en Texas y puso fin a más de tres décadas de control republicano, Kathy Hochul fue reelecta en Nueva York y JB Pritzker obtuvo un tercer mandato en Illinois. El republicano Byron Donalds ganó en Florida frente a David Jolly y sucederá a Ron DeSantis.

El gobierno tuvo que negar un posible default ante el riesgo de perder la ayuda de EEUU
Qué cambia para Trump y Milei
Trump reconoció el resultado en una entrevista con Fox News. “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo. De verdad lo creo. Creo que hicieron un buen trabajo. Lucharon duro”, afirmó. Atribuyó la derrota en parte a la ofensiva militar contra Irán, aunque defendió esa decisión.
Uno de los temores de los demócratas era que no reconociera los resultados, tal como ocurrió al final de su primer mandato. Sin embargo, expresó al New York Times que en este caso estaba “absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”.
Antes de la votación había advertido que, si perdía, se convertiría en “el señor veto”. Tras los comicios, en cambio, se mostró dispuesto a negociar con la oposición. Sin embargo, luego subió una imagen a su red social con la leyenda “veto“, anticipando que utilizará la erramienta de ahora en más.
En Truth Social también intentó desligarse del resultado: “Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE! Gracias por su atención a este asunto”.
Con ambas cámaras en manos demócratas, el Congreso podrá impulsar investigaciones sobre la administración, citar a funcionarios, bloquear nombramientos judiciales y de altos cargos, incluidas eventuales vacantes en la Corte Suprema, y rechazar financiamiento militar.
Aunque la posibilidad de un juicio político aparece en la conversación en Washington, por ahora prevalece la idea de empezar por las investigaciones a Trump, su familia y sus funcionarios. Por lo pronto, las nuevas autoridades asumirán el 3 de enero.
El politólogo Gonzalo Fiore Viani, doctor en Relaciones Internacionales, señaló que “va a haber una reorganización dentro del propio partido republicano”. También consideró que el posicionamiento internacional de Estados Unidos está en crisis.
Según informó LPO, el debilitamiento del liderazgo internacional de Trump podría repercutir en aliados como Milei y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a quien, el mandatario estadounidense ya le avisó que recortará la ayuda militar.
Con un Congreso opositor que puede revisar partidas y acciones del Ejecutivo, la asistencia estadounidense al gobierno argentino queda sujeta a un escenario político más adverso para la Casa Blanca. Es que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tendrá menos cintura política para justificar un salvataje financiero.
Para la Argentina, el punto sensible es el respaldo financiero de Washington. Incluye un swap de monedas por hasta USD 20.000 millones, acordado en 2025, y un acuerdo marco de financiamiento por hasta USD 7.000 millones para proyectos energéticos, mineros y de infraestructura, firmado en septiembre de 2026.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, aseguró la semana pasada que “El swap de USD 20.000 millones conserva las mismas condiciones que el año pasado”. Sin embargo, la posibilidad de usar ese swap depende del margen de maniobra de Bessent.
El resultado en el Senado también incidiría en la concreción del acuerdo comercial firmado a inicios de año, demorado primero por la Corte Suprema estadounidense y ahora por los tiempos del Congreso.
Un Congreso con mayoría demócrata también podría aumentar los controles sobre futuras operaciones de asistencia. La senadora Elizabeth Warren ya había cuestionado el apoyo financiero a la administración de Milei.