Científicos e investigadores de CONICET establecieron el nivel de contaminación en especies marinas de Bahía Blanca, que incluye la presencia de 16 tipos de hidrocarburos en el estuario de Bahía Blanca además de metales pesados en 5 especies típicas de los humedales bahienses. No obstante, concluyen que los niveles de hidrocarburos se mantienen “dentro de los niveles de seguridad”.
En un informe sobre el Estuario de Bahía Blanca afirman que encontraron Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) en ejemplares de saraquita, pescadilla de red, corvina rubia y gatuzo capturados en 2015 y 2016.
Además, otro estudio identifica concentraciones sensibles de metales pesados en sedimentos, en material “particulado en suspensión” y en la especie de cangrejo Neohélice de dos regiones de humedales. Los científicos del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas informaron que el medioambiente de la ciudad bonaerense se encuentra bajo una “alta y constante presión antrópica” ocasionada por la actividad humana.
En el Estuario de Bahía Blanca se ubican varios puertos, ciudades y uno de los complejos industriales más grandes e importantes de Sudamérica. Esto lo vuelve necesariamente objeto de análisis, a raíz de las consecuencias mediambientales que ocasiona esta situación.
Las conclusiones de ambos estudios fueron presentadas en la quinta reunión de Geoquímica de las Superficies, realizada entre el 12 y el 14 de junio, en la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de La Plata. La contaminación incluye hidrocarburos y metales pesados en el estuario bahiense.
Hidrocarburos en el estuario de Bahía Blanca
El primer estudio llega a la conclusión de que las concentraciones de hidrocarburos en el estuario bahiense se derivan de “fuentes antropogénicas”, es decir, producto de la actividad humana.
Los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) son una serie de compuestos orgánicos que tienen una vida media de 6 meses y que son constituyentes naturales del petróleo crudo, que resultan de los procesos de combustión incompleta a alta temperatura de diversos tipos de materia orgánica.
Por año, terminan en los océanos aproximádamente 6,1 millones de toneladas métricas de productos derivados del petróleo producto de su combustión. Además, la mayor proporción de ellos deriva de “fuentes antropogénicas” entre las que se destaca la actividad industrial, el transporte, la energía y derrames de petróleo.
En consecuencia, los investigadores concluyen que “el medio marino está siendo víctima de atropellos humanos como la eliminación de gases de los barcos o el vertido de lubricantes usados”.
Las fuentes de este tipo son abundantes en el estuario de Bahía Blanca ya que en sus costas están emplazadas grandes ciudades como Bahía Blanca y Punta Alta, que juntas suman unos 400 mil habitantes, según el censo de 2010. Además, allí se encuentran puertos comerciales e industriales de aguas profundas como Puertos Rosales, Ingeniero White y Galván con parques industriales y petroquímicos.
En el informe manifestan que “Las cuatro especies bajo estudio evidenciaron trazas de HAPs en los músculos, siendo mayores las cargas en los juveniles y en la especie que cumple todo su ciclo de vida en el estuario”, aunque por el momento “los niveles de riesgo tóxico por hidrocarburos para el consumo de peces se mantuvieron dentro de los niveles de seguridad”.
De la investigación participaron Andrés Arias, Ana Carolina Ronda, Ana Laura Oliva, Tatiana Recabarren, Lautaro Girones, Melina Orazi, Gabriela Blasina, Andrea López Cazorla, Norma Tombesi y Jorge Marcovecchio.
También encontraron metales pesados en el estuario bahiense
Además de hidrocarburos en el estuario de Bahía Blanca, un segundo estudio, realizado por investigadoras del IADO y de la Universidad Nacional del Sur, analiza la concentración de metales pesados en el estuario bahiense.
“El comportamiento de los metales en ambas matrices podría deberse a las diferentes características de cada puerto analizado: uno dedicado a la pesca artesanal, afectado por el dragado del Canal Principal, por las industrias presentes en Puerto Ingeniero White y por la descarga cloacal ‘Tercera Cuenca’ y otro cercano a la Base Naval, al sector de reserva de combustible ‘Baterías’, afectado también por la descarga cloacal de Punta Alta”.
“Por otro lado, la presencia de biofilms junto con la materia orgánica existente en los sedimentos estarían reteniendo a estos contaminantes impidiendo su liberación al ambiente”.
Por metales pesados se comprenden aquellos cuya densidad es al menos cinco veces mayor que la del agua. Su aplicación industrial es clave en numerosos procesos de producción de bienes y servicios. Los más utilizados son Arsénico, Cadmio, Cobalto, Cromo, Cobre, Mercurio, Níquel, Plomo, Estaño y Cinc.
Algunos de ellos son tóxicos, ya que su concentración en el ambiente puede causar daños en la salud de las personas. Si bien los términos metales pesados y metales tóxicos se usan como sinónimos, sólo algunos de ellos pertenecen a ambos grupos. Efectivamente algunos metales son indispensables en bajas concentraciones, ya que forman parte de sistemas enzimáticos, como el cobalto, zinc, molibdeno, o como el hierro que forma parte de la hemoglobina. Su ausencia causa enfermedades, su exceso intoxicaciones.
El estudio sobre metales pesados fue realizado por la investigadoras Natalia Buzzi, Melisa Fernández Severini, Daniela Truchet, Diana Villagrán, Eleonora Fernández y Carla Spetter.
Ambos informes dan cuenta del nivel de contaminación en especies marinas de Bahía Blanca.
Fuente: Periferia