El empleo informal trepó al 43% y ya alcanza a alrededor de 5,8 millones de trabajadores, afectando particularmente a trabajadores jóvenes y adultos mayores según el INDEC, que el mes pasado también informó que hubo una suba del desempleo.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la informalidad laboral alcanzó el 43% de los trabajadores en el cuarto trimestre de 2025, una cifra que supera el 41,4% registrado en diciembre de 2023, cuando la administración de Javier Milei recibió el gobierno.
El dato del último trimestre de 2025 implica una suba de un punto porcentual respecto al mismo período de 2024 y una baja de 0,3 puntos con relación al trimestre inmediatamente anterior.
Tomado en perspectiva anual, el promedio de informalidad durante 2025 se ubicó en 42,9%, es decir, 1,1 puntos por encima del 41,8% de 2024. Desde la asunción del actual gobierno, la tasa acumuló una suba de 1,6 puntos porcentuales.
En términos absolutos, las cifras reflejan que alrededor de 5,8 millones de trabajadores de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares carecen de obra social ni descuento jubilatorio. Sobre un total estimado de 13,5 millones de ocupados, más de 8 millones trabajan sin acceso a aportes previsionales, cobertura de salud ni estabilidad laboral.
Quiénes son los más afectados
La informalidad no se distribuye de manera uniforme. Las mujeres registran una tasa del 44,5%, mientras que en los hombres el indicador se ubica en el 41,8%. La brecha se amplía al cruzar género con edad: entre las mujeres jóvenes de hasta 29 años, la informalidad trepa al 57,9%, y entre las de 65 años o más llega al 61,6%.
Por franja etaria, los extremos concentran los niveles más altos. Los jóvenes de hasta 29 años presentan una tasa del 58,4%; los mayores de 65 años, del 58%; mientras que la franja de 30 a 64 años registra el nivel más bajo, con un 37,6%. Dentro del segmento joven, la diferencia por género persiste: 59,7% en mujeres contra 57,3% en varones.
La comparación interanual en el grupo de adultos mayores muestra una variación notoria. En las mujeres de 65 años y más, la tasa pasó del 56,4% al 61,6% entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo período de 2025. En los varones del mismo grupo, el salto fue del 45,3% al 55,6%.
Por rama de actividad, el servicio doméstico concentra el nivel de informalidad más alto, con el 78% de sus trabajadores fuera del sistema formal. Le sigue la construcción, con el 73,8%, donde la informalidad predomina especialmente en obras privadas de pequeña escala.
Hoteles y restaurantes registran un 59,7%, asociado en parte a la estacionalidad de esa actividad, y el comercio se ubica en el 52,6%, con alta incidencia en pequeños establecimientos y ferias.
El nivel de instrucción formal aparece como una variable estrechamente vinculada a la informalidad. Entre quienes no completaron el secundario, la tasa supera el 67,2%, mientras que entre quienes finalizaron estudios terciarios o universitarios cae al 16%.
La diferencia de más de 50 puntos porcentuales refleja cómo el acceso a formación incide en las posibilidades de insertarse en el mercado laboral registrado, aunque el informe también identifica situaciones intermedias.
El 4,2% de los asalariados con recibo de sueldo percibe una parte de su salario fuera del sistema, una práctica conocida como pago “en negro” parcial. A su vez, el 30,3% de los trabajadores informales no realiza aportes jubilatorios, lo que compromete su situación previsional futura.
En conjunto, el 21,8% de los ocupados trabaja en unidades económicas informales, mientras que otro 5,2% lo hace en el sector de los hogares.
El modelo de Milei: El desempleo saltó al 7,5% y también aumentó la informalidad
El deterioro de la calidad del empleo
Desde el sector académico y de consultoría privada, distintos economistas coinciden en señalar que el crecimiento económico registrado en el período no se tradujo en mejoras en la calidad del empleo, particularmente porque todo el crecimiento se vio en sectores muy puntuales y con menos incidencia en el empleo.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, señaló que “con datos a enero, la economía muestra un crecimiento del 6,4% acumulado desde noviembre de 2023, pero convive con una ‘recesión de demanda’ en los sectores más intensivos en trabajo, como el comercio, la construcción y la industria. Esto incentiva a que haya altos niveles de informalidad laboral”.
El mismo analista agregó que “por ahora, la recuperación económica no está llegando al empleo de calidad. Los datos de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA) muestran que, más allá de la informalidad, la calidad del empleo formal se deterioró a fines de año”.
Lorenzo Sigaut, economista de Equilibra, fue más directo: “Hay un problema de calidad y cantidad de empleo: aumentó el desempleo y subió la informalidad”. Cabe recordar que según los números oficiales, el desempleo trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, su nivel más alto desde finales de 2020 (pandemia mediante).
Desde el Centro de Estudios de Población, Empleo y Condiciones de Trabajo (CEPEC) sostuvieron que “la tasa de informalidad muestra una leve tendencia creciente durante 2025, luego de ubicarse en torno al 42% en 2024″.
“Este comportamiento sugiere que la recuperación económica aún no se traduce en empleo registrado, sino que gran parte de la inserción laboral continúa dándose en condiciones precarias“, explicaron.
La misma entidad advirtió que la dualidad del mercado laboral “no solo afecta ingresos y estabilidad, sino que también limita el crecimiento económico de largo plazo y la sostenibilidad del sistema previsional“. La advertencia se da mientras PAMI enfrenta una profunda crisis por el ajuste de Javier Milei y el ministro Luis Caputo.