Caso Stornelli: investigan el destino del dinero de las extorsiones y la responsabilidad del gobierno nacional

El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, avanza en dos líneas de investigación que preocupan a Casa Rosada. La primera es ruta del dinero de las extorsiones como la que Marcelo D’Alessio realizaba contra el empresario Pedro Etchebest en nombre de Carlos Stornelli. ¿Adónde iba a parar todo ese dinero?

Ramos Padilla investiga de forma específica el posible lavado de activos provenientes de las operaciones delictivas de la banda de D’Alessio, en tanto que se presume que podrían ser derivados hacia paraísos fiscales donde nadie pregunta nada. Sin embargo, para ser esto posible, el juez entiende que sólo sería posible gracias a una serie de complicidades necesarias, sea por acción u omisión. Ahí queda la pregunta sobre el rol puntual de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que dirige el amigo personal de Mauricio Macri, el negro Gustavo Arribas, junto con Silvia Majdalani.

De mínima, Ramos Padilla considera sospechoso que un tipo tan llamativo y extrambótico como D’Alessio se haya manejado con tanta impunidad, paséandose por los estudios de televisión, contando supuesta «información privilegiada», al tiempo que extorsionaba empresarios, sin que nadie de la AFI se haya apercibido de la situación.

En su resolución del 12 de abril, el juez consignó:

La actuación de D’Alessio fue tan pública que, al menos, debiera haberse activado algún mecanismo tendiente a averiguar si el nombrado pertenecía o no a los organismos con los que él mismo públicamente se identificaba.

Ha existido una enorme impericia por parte de aquellos que debían controlar y evitar que organizaciones de estas características se desenvolvieran con total impunidad.

Posteriormente, a instancias del fiscal federal de Dolores, Juan Pablo Curi, Ramos Padilla solicitó a la AFI los registros de llamadas o mails que pudieron haberse intercambiado entre la central de inteligencia y los detenidos: el abogado trucho, los policías retirados Bogoliuk y De Gastaldi y el ex AFI Rolando Barreiro.

Cuando se filtró la versión taquigráfica entera de la visita de Arribas y Majdalani a la Comisión Bicameral de Intelegencia, se supo que varios legisladores les señalaron su impericia y falta de información. Miguel Ángel Pichetto, cercano al gobierno, manifestó:

Yo digo: el personaje andaba por las calles de Buenos Aires con una sirena. Este es un hecho público; muchos testigos lo acreditan de esa manera. ¿Nunca lo detectaron, digamos, vendiendo humo? Porque vendía humo, estamos de acuerdo. Pero ¿nunca lo embocaron? Es raro que no lo hayan embocado a este personaje

Esto generó mayor preocupación en Casa Rosada, porque saben que una sospecha de complicidad puede ser despejada con pruebas al contrario, mientras que el mote de inútil no se saca tan fácilmente y menos con una cuestión tan sensible. El avance de la investigación golpea a la AFI y está a la vuelta de la esquina de la Presidencia de la Nación, y no sólo cuenta con la iniciativa de Ramos Padilla sino también del fiscal Curi, que en un principio había dmeorado la investigación, cuestionando al juez y su competencia, en sintonía con la dupla Stornelli y D’Alessio.

Además, el carácter metódico y mesurado de Ramos Padilla, tan poco frecuente en la justicia de alta exposición pública le da una gran solvencia al juez y credibilidad a la investigación, al tiempo que genera mayor malestar en el círculo íntimo de Mauricio Macri, quien se ve tapado de problemas por el día a día, la encrucijada electoral y ahora las complejidades judiciales.

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