El Secretario del Tesoro de los Estados Unidos tuvo que aclarar que no está previsto enviarle fondos frescos al Gobierno de Javier Milei, en medio de los cuestionamientos que enfrenta en su propio país por el anuncio de salvataje financiero. Previamente, el libertario lo había comparado con Lionel Messi.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, salió a moderar las expectativas generadas por sus propias declaraciones sobre el apoyo financiero a la Argentina. En una entrevista con la cadena CNBC, el funcionario aclaró de manera tajante: “No estamos poniendo dinero en Argentina“.
Con esta frase matizo el alcance del eventual salvataje de la administración de Donald Trump para apoyar al gobierno de Javier Milei de cara a las Elecciones Nacionales 2025. Minutos antes había expresado en su cuenta de X que la Casa Blanca estaba “preparada para hacer lo que sea necesario” para respaldar al libertario.
Bessent fue específico sobre el tipo de asistencia que Washington está dispuesta a brindar: “Les vamos a dar una línea de swap”, aclaró. Es decir que no ingresarán los fondos frescos que Casa Rosada necesita para transitar las próximas jornadas.
En su mensaje original en X, Bessent había informado que mantuvo una “llamada muy positiva” con Luis Caputo (Ministro de Economía) y que el equipo económico argentino visitaría Washington en los próximos días “para avanzar significativamente en nuestras discusiones en persona sobre las opciones para brindar apoyo financiero”.
Durante su aparición televisiva, el respaldo de Bessent se redujo a un par de elogios y la ratificación de que se trata de un apoyo electoral. “En las elecciones de este mes le irá bien, a su partido le irá bien”, agregó.

Bessent confirmó que el salvataje financiero a Javier Milei es para “ayudarlo a llegar a las elecciones”
Bessent, el Messi de los salvatajes financieros
Bessent tuvo que enfrentar preguntas incómodas sobre las razones detrás del respaldo a Argentina. En particular, debió responder sobre cómo justifica la administración Trump la idea de rescatar a otro gobierno y sobre los supuestos beneficios para multimillonarios estadounidenses que tendrían bonos argentinos en su poder.
“Lo que estamos es manteniendo el interés estratégico de Estados Unidos en el hemisferio occidental”, argumentó Bessent ante los cuestionamientos. El funcionario empleó el lema de la administración Trump para defender la política hacia Argentina: “‘América primero’ no significa ‘América sola'”.
En su explicación, el secretario del Tesoro estableció un paralelo con la situación venezolana y planteó que la ayuda al gobierno de Milei busca evitar la creación de “otro estado fallido” en Sudamérica. Se trata de un mensaje de corte colonialista, que deja claro el interés por aumentar la influencia norteamericana en el país.
Bessent también aprovechó para lanzar una crítica al expresidente Barack Obama, a quien acusó de no haber respaldado a los gobiernos de derecha de la región. “Ahora Argentina es un faro y hay chances de que muchos países se sumen“, manifestó el funcionario con tono esperanzador respecto al potencial efecto regional de las políticas de Milei.
El secretario del Tesoro agregó que en sus conversaciones con ministros de Finanzas del G7 enfatizó “la importancia del éxito de las políticas económicas del presidente Milei”. Esta apelación a la comunidad internacional forma parte de la estrategia estadounidense para presentar el apoyo a Argentina como una cuestión que trasciende lo bilateral.
El ministro de Economía argentino no tardó en responder al tuit inicial de Bessent, antes de que éste aclarara los alcances reales de la asistencia. “Trabajando duro para terminar de concretar lo anunciado la semana pasada por el Secretario del Tesoro”, escribió Caputo en sus redes sociales, una enrevesada expresión que denota que aún no está claro cómo será el acuerdo.
La respuesta entusiasta del ministro argentino se enmarca en una serie de halagos que el propio gobierno de Milei ha dedicado al secretario del Tesoro estadounidense. El presidente argentino había comparado recientemente a Bessent con Lionel Messi, argumentando que el funcionario “entiende la naturaleza del problema de raíz”.
“Si tengo que dar una camiseta de Messi, se la doy a Scott Bessent“, dijo Milei durante una entrevista.
El jefe de Estado argentino también había calificado a Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, como una “rockstar“; y parece estar convencido de que el apoyo de Casa Blanca no incluiría ningún tipo de condicionamiento para su gobierno.
Sea como fuere, Milei tiene previsto viajar el 14 de octubre a Estados Unidos para reunirse en la Casa Blanca con Trump, en lo que definió como un encuentro “muy importante” que vendrá acompañado de “muy buenas noticias”.
El mandatario argentino adelantó que la operatoria con Estados Unidos “tiene tres bloques”: el swap que dará liquidez, la posibilidad de comprar títulos en el mercado secundario y repartir las ganancias, además de la posibilidad de comprar deuda en el mercado primario.
Si bien Milei negó que el encuentro resulte en un nuevo endeudamiento, dejó entrever que habría un rollover de la deuda con cambios de “instrumentos” y “de acreedor”, por lo que el destino de la asistencia estadounidense podría ser utilizada para cubrir vencimientos.
La quita de retenciones de Caputo chocó con los intereses de EEUU y expuso el valor de China como socio comercial
Trump enfrenta sus propios problemas en EEUU
La ayuda a Argentina no solo generó debate en la República Argentina, sino que también provocó una fuerte reacción de la oposición demócrata. Un grupo de 16 senadores del Partido Demócrata le exigió a Trump que “detenga de inmediato cualquier plan de asistencia financiera a la Argentina“.
En una carta firmada por varios legisladores, los demócratas expresaron su “profunda preocupación” por el plan de enviar un rescate de USD 20.000 millones financiado por los contribuyentes estadounidenses a Argentina.
A la oposición estadounidense tampoco le cayó bien que el salvataje se discuta poco después de la fugaz quita de retenciones impulsada por Caputo, que benefició a China en perjuicio de la potencia norteamericana. Señalaron que la decisión tuvo lugar “apenas unos días después de que ese país tomara medidas que perjudican a los agricultores norteamericanos”.
La medida, según los legisladores, dejó a los productores estadounidenses “en desventaja en el mercado internacional“. El texto subraya que los agricultores de soja de Estados Unidos, ya golpeados por los aranceles generalizados de Trump, “merecen algo mejor”.
La carta enumera los desafíos que enfrentan los productores norteamericanos bajo las políticas comerciales de la actual administración: los aranceles encarecen insumos críticos como fertilizantes y maquinaria, mientras que las represalias arancelarias vuelven menos competitivos a los productos agrícolas estadounidenses y ponen en riesgo mercados de exportación clave.
Los congresistas destacan que casi el 20% de la producción agropecuaria de Estados Unidos se vende al exterior anualmente, y con esos mercados en peligro, los productores enfrentan una caída de los precios, márgenes de ganancia menores, más endeudamiento, quiebras y cierres de explotaciones.
Los legisladores señalan que China, históricamente el principal mercado estadounidense de granos, no compra soja desde mayo y sus adquisiciones hasta julio fueron 51% menores que en 2024. Paradójicamente, tras la eliminación de retenciones en Argentina, compradores chinos habrían adquirido hasta 40 cargamentos de soja argentina en apenas una semana.
“No está claro por qué usted elige usar dinero de los contribuyentes para apuntalar la campaña de reelección de un presidente extranjero mientras toma medidas que perjudican a los agricultores estadounidenses”, cuestionaron los senadores en su carta, vinculando el apoyo financiero con las elecciones legislativas del 26 de octubre en Argentina.