La operación para reemplazar a Massa dejó debilitado a Alberto que debió pedir la renuncia de Aracre

A menos de tres meses de su asunción, renunció el jefe de asesores de Alberto Fernández, Antonio Aracre, en medio de la abrupta suba del dólar blue impulsada por el rumor de que el ex-CEO de Sygenta reemplazaría a Sergio Massa como ministro de Economía.

Las versiones se dispararon el lunes por la noche, a partir de la columna del periodista Carlos Pagni en la LN+, que indicaban que en la Casa Rosada había funcionarios que aseguraban que el exCeo de Syngenta calentaba “motores” para reemplazar a Massa.

El rumor provocó un profundo malestar en el Palacio de Hacienda, que acusó al entorno del presidente de impulsar la renuncia del ministro y de provocar una corrida cambiaria con la instalación de los rumores.

“A raíz de los rumores que circularon desde anoche y a los efectos de desactivar cualquier operación tendiente a intranquilizar los mercados le he presentado al Presidente Alberto Fernández mi renuncia indeclinable como Jefe de Asesores de manera inmediata” escribió el exCEO de Syngenta.

Aracre almorzó ese mismo lunes con el Presidente, a quien fue a ver con diferentes propuestas económicas. Las ideas del entonces jefe de asesores se filtraron luego a la prensa y creció la interpretación de que Aracre había armado un plan alternativo al de Massa ante supuestos cortocircuitos con el Jefe de Estado.

Otras versiones indicaban que la instalación de la salida del tigrense y reemplazo por el empresario obedecía a su posible candidatura presidencial de Massa, que sostiene en privado la incompatibilidad de su cargo con una campaña.

Más allá de los motivos, Aracre recibió este martes reproches por las filtraciones por parte del propio Presidente y de la portavoz Gabriela Cerruti. El ahora exjefe de asesores le aseguró a Alberto que él no había sido responsable de las filtraciones. El Presidente no le creyó y presentó la renuncia.

El ex-CEO de Syngenta nunca llegó a hacer pie en la Casa Rosada. Asumió como jefe de asesores del Presidente el 1 de febrero, en reemplazo de Julián Leunda, que había renunciado a principios de diciembre tras la filtración de los presuntos chats de Lago Escondido. Leunda había asumido en lugar de Juan Manuel Olmos, que pasó a ser vicejefe de Gabinete.

Los rumores de la salida de Massa justo se dieron cuando los agroexportadores comenzaban a liquidar la soja del dólar soja III. Por eso los propios sojeros advirtieron al gobierno que el mercado se agitó por los rumores de que Massa se retiraba.

El temor a una devaluación que, según el ministerio de Economía, se instaló también con fuerza desde sectores de la oposición.

Claramente, otra persona que echó más leña al fuego de la confusión fue la portavoz presidencial Gabriela Cerruti, quien con una inentendible “desmentida” sólo alimentó aún más los rumores.

Además del escritor Jorge Asís, el periodista de Página 12, Leandro Renou, publicó en su cuenta personal de Twitter que “altísimas fuentes confirman que Rosada filtró” que Alberto “quería” a Aracre en lugar de Massa.

Cerruti citó el tuit que fue visto por sus más de 300 mil seguidores:

“Hola Leandro, desconozco cuáles serían las altísimas fuentes porque no es ninguno de los altísimos funcionarios a los que consulté. Pero en la Casa Rosada ni filtramos ni desmentimos inventos periodísticos. Más allá de la novela que algunos medios crean…”, tuiteó Cerruti.

https://twitter.com/gabicerru/status/1648385709374316546

Más allá de la mala redacción del mensaje que desmiente una versión negando que se publiquen desmentidas, en vez de dejar correr un rumor que aún no había sido publicado en ningún medio, con su publicación, Cerruti le dio visibilidad justo en medio de la corrida cambiaria. ¿Desidia o inoperancia?

Hasta un estudiante inicial en comunicación sabe que cuando un funcionario sale a referirse a rumores de los que ni siquiera le consultaron, les otorga legitimidad. Y que las desmentidas de renuncias solo contribuyen a abonar la sospecha que tarde o temprano el funcionario mencionado renunciará.

Cerruti quedó golpeada por la situación pero dijo en los pasillos que no va a renunciar para, supuestamente, no debilitar aún más a Alberto, que ahora recibe críticas no sólo de sus demás socios del FdT, sino dentro de su propio círculo íntimo en el que nunca cayó bien Aracre.

En concreto, la operación del albertismo le salió caro a Alberto: su intento por correr a Massa no funcionó, el tigrense se quedó en su cargo, perdió al jefe de sus asesores y la economía se vio fuertemente golpeada en 24 horas.

Las causas y consecuencias de la corrida

Cabe destacar que a partir de los rumores de renuncia de Massa, el dólar paralelo tomó vuelo y alcanzó a los 420 pesos en la tarde del martes.

La corrida cambiaria que disparó las cotizaciones paralelas del dólar tuvo su correlato directo en la escasa liquidación del complejo agroexportador que este martes ingresó apenas 36 millones de dólares a siete días de implementado el Dólar Soja III. Así el saldo positivo del Banco Central fue de apenas 1 millón de dólares.

Luego de un pico de ventas la semana pasada que superó los 300 millones de dólares, la liquidación fue mermando hasta consolidarse muy por debajo de las tres cifras. En concreto, se trata de una nueva presión de parte de los productores para que Massa devalúe el tipo de cambio oficial.

Un dato que ayuda a entender los movimientos de Aracre son sus profundos vínculos que tiene con el campo. Durante años del CEO de Syngenta, una multinacional de la biotecnología vinculada al campo. Es decir, es un hombre del sector, lo cual también valió las críticas del kirchnerismo a Alberto por sumar a una figura de multinacionales a un gobierno peronista.

Massa saca músculo político

En medio de las versiones albertistas sobre su inminente renuncia, Massa hizo una demostración de poder y para mostrarse políticamente fortalecido recibió en su despacho a los gobernadores electos de Río Negro, Alberto Weretilneck y de Neuquén, Rolando “Rolo” Figueroa, junto a su amigo el gobernador de Chubut del Frente Renovador, Mariano Arcioni.

Sergio Massa junto a Alberto Weretilneck, Mariano Arcioni y Rolando Figueroa.

La reunión se dio sólo un día después de que Clarín pusiera en su tapa que Rolo Figueroa responde a Mauricio Macri. Sin embargo, el propio Figueroa niega rotundamente responder a ningún dirigente nacional.

La reunión muestra robustecido a Massa en lo político y lo económico. En el primer punto, porque se acerca al poderoso polo norpatagónico, donde las elecciones del pasado domingo mandan un fuerte mensaje electoral.

Figueroa, un representante del interior patagónico que construyó toda su carrera política dentro del Movimiento Popular Neuquino (MPN), armó un frente multicolor por fuera y desbancó al partido que gobierna la provincia desde hace 6 décadas. Weretilneck, por su parte, sumó a gran parte del panperonismo y a la UCR, volverá por tercera vez al gobierno rionegrino.

También es un mensaje de armonía al sistema económico que tiene intereses en Neuquén y Río Negro, provincias que comparten la cuenca de Vaca Muerta.

Alberto debilitado

La contracara del martes es la situación en la que quedó Alberto Fernández, notablemente más debilitado tras las operaciones de su tropa.

Además del saldo negativo en economía, crece el descontento dentro del gobierno por la errática y confusa política exterior que lleva adelante la Casa Rosada y el canciller Santiago Cafiero.

En particular, el punto de conflicto es el giro pro-estadounidense que tomó Alberto tras su reunión con Joe Biden, que se traduce en la demora (e incluso posible pérdida) de multimillonarias inversiones chinas.

En ese sentido, el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, cuestiona a Cafiero por trabar el viaje de Massa al gigante asiático para cerrar provechosos negocios para el país.

El Gobierno decidió frenar los acuerdos con China en el marco de la reunión de Alberto en la Casa Blanca y habría aceptado los condicionamientos de la segunda del Departamento de Estado, Wendy Sherman, quien se reunió en Dominicana en el pasado jueves antes de arribar a Buenos Aires para terminar de cerrar este acuerdo con el propio Cafiero.

La intención es dilatar todo lo posible el viaje a China hasta el respaldo de la revisión de metas y el acuerdo con el FMI conseguir más dólares ante la sequía. En ese sentido, una vez resuelto este asunto y con segundo trimestre aprobado, Massa recién viajaría en junio.

El enojo de Sabino está relacionado a que China “está esperando” al gobierno para inyectar 14.500 millones de dólares, y el acuerdo con el FMI no lo está permitiendo.

Incluso, la situación traba la inversión para la construcción de la cuarta central nuclear Atucha, una medida necesaria para avanzar en la soberanía energética nacional, hoy congelada por Alberto y Cafiero.

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