No tenía los dólares para pagar: La reacción del mercado al REPO de Caputo dejó expuesta la fragilidad del modelo

El préstamo REPO salvó a Luis Caputo de entrar en default, pero la reacción negativa de los mercados dejó en evidencia que, pese a las celebraciones del ministro, lo que mantiene a flote el programa económico son los créditos internacionales.

Este miércoles, Luis Caputo se sacó de la galera un nuevo REPO por USD 3.000 millones para pagar los vencimientos de deuda de este viernes, salvándose de un default apenas dos días antes del pago.

El ministro de Economía logró cerrar la operación con un consorcio de seis bancos internacionales liderados por Santander, BBVA y Deutsche Bank, con la curiosidad de que a ellos se sumó el Bank of China.

Sin embargo, la reacción del mercado fue exactamente la opuesta a la esperada por el gobierno de Javier Milei. Lejos de celebrar el anuncio, los inversores castigaron duramente los activos argentinos: las acciones cayeron en promedio un 3%, los bonos se desplomaron y el riesgo país subió 1,6% hasta ubicarse en 575 puntos.

La respuesta negativa dejó en evidencia una paradoja inquietante: en el momento en que el Gobierno confirma que tiene los dólares para pagar, el indicador que mide la capacidad de pago de la Argentina empeora.

Lo que el anuncio reveló, según coinciden analistas y operadores del mercado, es que lo que mantiene a flote el programa económico son los préstamos internacionales, y no una mejora estructural en la capacidad de generación genuina de divisas.

El mercado no aplaudió los anuncios del Banco Central

La lógica indicaría que cuando un ministro anuncia que consiguió financiamiento para cumplir con sus obligaciones, los inversores deberían responder con optimismo. Pero en este caso, la realidad fue la inversa.

El índice S&P Merval cayó 3,2% hasta los 3.013.957,43 puntos, con YPF liderando las pérdidas con una caída del 6%, seguida por Edenor (-5,79%) y Central Puerto (-5,21%). Solo Ternium (3,14%) y Transener (0,94%) lograron cerrar en terreno positivo.

En Nueva York, los ADRs de empresas argentinas también operaron en rojo, con Edenor perdiendo 6,4% e YPF 4,7%. Los bonos públicos no escaparon a la tendencia: el AL30 y el AL35 perdieron 0,2% cada uno. El riesgo país terminó subiendo hasta 575 puntos según la medición de JP Morgan.

La explicación de esta reacción contradictoria es múltiple. Un banquero planteó que “lo primero, aunque obvio, es lo más importante: el anuncio de Caputo del préstamo repo confirma que no tenía los dólares para pagar”.

“Lo segundo es que los préstamos repo son un recurso de última instancia de países que no acceden al mercado y que por eso mismo les piden garantías especiales. Todas las señales son de una economía con problemas para pagar sus deudas“, completó.

Para conseguir los USD 3.000 millones, Caputo tuvo que aceptar condiciones exigentes: una tasa del 7,4% anual en dólares y el compromiso de devolver el total en exactamente un año (372 días). Además, los bancos prestamistas exigieron que se caucionaran en garantía bonos AL35 y AE38, lo que añade un riesgo adicional al esquema.

Un elemento que pasó relativamente desapercibido pero que resulta significativo es la evolución de las condiciones de estos préstamos. En esta gestión hubo tres repos: el primero por USD 1.000 millones, luego USD 2.000 millones y ahora USD 3.000 millones.

Si bien la tasa bajó de 8,8% a 7,4%, reflejando en parte la caída de la tasa SOFR internacional (de 5,3% a 4,3-4,4% anual), lo preocupante es que los plazos son cada vez más cortos: de más de dos años al arranque, a casi un año ahora. Y con garantías que crecen en espejo del monto.

Desde la consultora Puente señalaron que el préstamo por USD 3.000 millones “es una buena noticia” a corto plazo, pero aclararon que no implica “que tenga un impacto importante en precios, el riesgo país, ni en el mercado”.

Agregaron que “hacia adelante, nos enfocamos en analizar los drivers que pueden llevar a una mayor compresión de la curva soberana, identificando principalmente dos: el acceso a los mercados internacionales y una nueva mejora en la calificación crediticia“.

Un analista del mercado consultado fue más directo en su diagnóstico: “Hasta que no construyas una dinámica de compras genuinas y persistentes de reservas, el riesgo país difícil que baje“.

El problema de fondo, según esta lectura, es que el financiamiento que aparece es de baja “calidad”: sirve para pagar el vencimiento inmediato, pero no despeja las dudas sobre la capacidad de pago en el mediano plazo.

El repo no es un préstamo “a sola firma”: es un préstamo con prenda. Si los bonos entregados como garantía (AL35/AE38) bajan de precio, se activa el mecanismo de margin call. Los prestamistas pueden exigir más bonos o efectivo para sostener el nivel de cobertura pactado. Eso aprieta liquidez y encarece el endeudamiento en el peor momento.

La estrategia del Banco Central genera dudas adicionales. Por un lado, compra dólares para mostrarle al FMI que las reservas contables crecen. Pero en paralelo vende contratos de dólar futuro y opera con bonos para anclar expectativas y contener presiones. Al mismo tiempo, el Tesoro aparece vendiendo dólares en el mercado oficial para evitar corridas cambiarias.

A ese esquema se suma que el Gobierno les ofrece títulos dólar-linked de muy corto plazo a los bancos, con rendimientos implícitos elevados, que les aseguran un dólar más barato a días. Con ese incentivo, los bancos retraen su demanda de divisas y los dólares que quedan “libres” son absorbidos por el Central.

Se compran dólares por una ventanilla, se los vuelca por otra y se refuerza el control con derivados financieros.

Caputo respira: El Banco Central cerró un REPO por USD 3.000 millones a días del primer vencimiento del año

Caputo respira: El Banco Central cerró un REPO por USD 3.000 millones a días del primer vencimiento del año

El relato engañoso de Luis Caputo quedó expuesto

Esta situación vuelve aún más curioso el envalentonamiento de Caputo, que tras salvarse del default intentó presentarse como el salvador de la economía argentina. A través de sus redes sociales, el ministro lanzó una chicana dirigida a los “kukitas queridos”, cuestionando el endeudamiento de gestiones anteriores y defendiendo la política actual.

Según explicó Caputo, durante los gobiernos previos se tomó deuda de manera sistemática como consecuencia del déficit fiscal, una práctica que fue justificada públicamente mediante el concepto de “financiamiento neto positivo”, pese a que implicaba un aumento del endeudamiento total.

El funcionario sostuvo que el actual Gobierno revirtió esa lógica al alcanzar el equilibrio fiscal y reducir la deuda consolidada en aproximadamente 50 mil millones de dólares desde el inicio de la gestión.

En ese marco, Caputo detalló que en la operación más reciente se tomaron 3 mil millones de dólares para cancelar vencimientos por 4.300 millones, lo que implicó una reducción neta del stock de deuda y no un incremento. Finalmente, el ministro remarcó que este esquema representa un “financiamiento neto negativo”, en contraposición a las prácticas del pasado.

Se trata de una estrategia repetida en la comunicación del gobierno: apelar a la deuda pública consolidada (que incluye deuda interna y deuda externa) para mostrar una “mejora” global, aunque en realidad la exposición externa (más riesgosa por el tipo de cambio y la dependencia internacional) haya crecido.

Curioso resulta también que Caputo cuestione el endeudamiento de gestiones anteriores, cuando él mismo fue parte de la gestión de Mauricio Macri, responsable del mayor aumento de la deuda externa de los últimos años y de volver a pedir préstamos al FMI, que son los que hoy condicionan la economía argentina.

Sin embargo, el relato oficial no resistió el análisis de economistas profesionales, que rápidamente señalaron las inconsistencias en el argumento del ministro. La deuda sí aumenta, y la explicación es sencilla: se toma capital para pagar capital e intereses. Pero el capital que tomó este miércoles Caputo también paga intereses, nada menos que un 7,4%.

La contabilidad habitual de la deuda solo incluye el capital, no los intereses. Este viernes 9, la Argentina debe pagar USD 2.709 millones por capital y USD 1.504 millones por intereses. Al tomar deuda (capital) para pagar tanto el capital como los intereses, el stock de capital adeudado crece.

Christian Buteler fue contundente en su análisis: “Se tomaron US$ 3.000 millones más US$ 910 millones el mes pasado (con el BONAR2029). Vencen US$ 4.200 millones, pero de capital son US$ 2.700 millones. Por lo tanto, habrá crecimiento neto de deuda. Pero no es problema, es algo normal a estos niveles de deuda. Hay que terminar con la épica del relato”.

En un sentido similar se pronunció Carlos Rodríguez, ex asesor del presidente Javier Milei: “Los 4300 millones que hay que pagar el viernes incluyen intereses además de amortización. O sea que, si se paga parte con el REPO, la deuda total aumentaría por la diferencia entre los intereses y el aporte de Tesoro (unos US$ 1300 millones)”.

Caputo quema los dólares que compra el Central pese a no tener los fondos para pagar vencimientos de deuda

Caputo quema los dólares que compra el Central pese a no tener los fondos para pagar vencimientos de deuda

Salieron al rescate los mismos bancos de siempre

Más allá del relato oficial, la operación del REPO no hizo más que dejar clara la fragilidad del modelo económico del gobierno. Un detalle significativo es que los nombres de los bancos participantes se repiten en cada operación de financiamiento: Santander y BBVA ya salvaron tres veces a Caputo.

Según reveló Bloomberg y confirmaron fuentes financieras internacionales, el consorcio que participó del repo estuvo integrado por seis bancos: Santander (USD 680 millones), BBVA (USD 680 millones), Deutsche Bank (USD 680 millones), Goldman Sachs (USD 510 millones), JPMorgan (USD 340 millones) y Bank of China (USD 100 millones).

La participación del Bank of China se destacó por haberse sumado en el tramo final de la operación, lo que permitió completar el monto adjudicado. El dato llama la atención en medio del alineamiento geopolítico total del gobierno con Donald Trump y la promesa que reveló el secretario del Tesoro, Scott Bessent, de “sacar a China de la Argentina”.

Con Beijing en la mesa de Wall Street, el acuerdo fue visto como un paso “lógico” tanto en la City porteña como en los despachos de la Gran Manzana. “Ningún país del mundo paga los vencimientos de capital (de los USD 4.000 millones, unos USD 3.000 millones son capital)”, dijo Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment.

“Cualquier otro país hubiese emitido un bono más largo y hubiese ‘rolleado’ el capital, pero como aún no podemos salir al mercado, seguiremos así. El problema es que Argentina tiene un prontuario“, analizó Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment.

Nicolás Capella, de IDB, marcó que “el plazo, si bien es corto (372 días), no debería ser más que un puente hasta que Argentina pueda volver a los mercados internacionales“. Sin embargo, el economista planteó una duda clave.

¿cómo hará el Tesoro para hacerse con esos dólares, ya que el que hizo el REPO fue el BCRA?“, comentó. Según estimó, el Tesoro los comprará con los pesos que tiene en las cuentas del BCRA, que son algo más de 4,1 billones de pesos.

En consecuencia, Capella concluyó que “de esta forma, se agotarían esos pesos y no podría haber más ‘punto Anker’ en las próximas licitaciones usando ese colchón de liquidez”. De todas maneras, estimó que en algún momento dicho colchón se rellenará cuando el BCRA gire utilidades por el ejercicio 2025 al Tesoro (así fue como se originó ese colchón el año pasado).

Federico Machado de OPEN explicó una tensión estructural: “El Central se queda con una deuda en dólares cuando Economía le compra esas divisas. Y eso implica que las reservas no crecen en la misma magnitud en la que el BCRA se endeuda para conseguir los dólares que necesita el Tesoro, aunque es mejor eso que usar reservas netas o el swap”.

Para Fernando Morra, economista de Lambda, la operación deja una lectura amarga: “Es una señal bastante mala al mercado respecto del cumplimiento del plan económico”.

“Básicamente estás llegando, a pesar de lo que dijiste que ganabas las elecciones, sin poder reabrir los mercados y sin reservas suficientes“, sentenció. Según su visión, acceder a una alternativa tan cara confirma que “el esquema cambiario actual no tiene los dólares suficientes como para hacerle frente a los vencimientos financieros”.

Marina Dal Poggetto, directora de ECoGo, fue al fondo del problema: “Argentina todavía no logra acceder al crédito para refinanciar los vencimientos de la deuda en dólares y pesos a condiciones sostenibles”.

Caputo quemó 241 millones de dólares para evitar una corrida cambiaria antes de las fiestas

Caputo quemó 241 millones de dólares para evitar una corrida cambiaria antes de las fiestas

Mencionadas en esta nota:

Las últimas noticias

Seguinos en redes

Offtopic: