Destrucción laboral: en 5 meses se perdieron 71.300 puestos de trabajo privados

El mercado laboral argentino atraviesa su peor momento desde el inicio de la gestión Milei. Los datos de octubre de 2025 publicados por la Secretaría de Trabajo son contundentes: se perdieron 17.900 puestos de trabajo asalariados privados en un solo mes, la mayor caída mensual registrada en los últimos 18 meses. Pero el dato más preocupante es otro: la destrucción de empleo se está acelerando, no frenando.

Desde diciembre de 2023, el empleo privado formal perdió 176.900 puestos de trabajo. La cifra es brutal, pero lo que revela el análisis trimestral es aún más alarmante: entre junio y octubre de 2025 se eliminaron 71.300 empleos, prácticamente duplicando la destrucción del primer semestre del año.

El patrón es claro: mientras el Gobierno celebra una supuesta “recuperación económica”, el empleo formal se desploma con mayor velocidad que durante la recesión más aguda de 2024.

El segundo semestre: cuando la recuperación dejó de crear empleos

La dinámica en el sector privado es preocupante. Luego de la fuerte caída en el primer semestre de 2024 había comenzado una leve recuperación. Este rebote se frenó a comienzos de 2025 y a partir de junio empezó una nueva fase de destrucción, advirtió el economista Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma.

Los números desmienten el relato oficial. En los primeros cinco meses de 2025, cuando la economía todavía mostraba algunos signos de estabilización post-devaluación, se perdieron aproximadamente 105.600 empleos privados. Pero en los cinco meses siguientes —junio a octubre—, con el Gobierno proclamando el inicio de la recuperación, la destrucción de empleo se redujo solo marginalmente a 71.300 puestos. Es decir: el ritmo de pérdida de empleos sigue siendo devastador.

Industria y construcción: el núcleo del colapso

La industria manufacturera concentra la peor parte del ajuste. En dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo en el sector, con una caída del 3,95%. La construcción sumó más de 76.000 empleos destruidos, consecuencia directa de la paralización de la obra pública.

Dentro de la industria, el textil es el sector más golpeado: perdió el 13% de sus empleos —cerca de 16.000 puestos— y cerró 466 empresas desde noviembre de 2023. Las importaciones de textiles e indumentaria crecieron 89% en cantidades entre enero y octubre de 2025, desplazando producción local. La rebaja unilateral de aranceles y la avalancha de productos de plataformas chinas como Shein y Temu hicieron el resto.

Lo paradójico del modelo Milei es que incluso sectores que crecen en actividad destruyen empleo. Petróleo y minería, e intermediación financiera, registraron expansión económica pero redujeron sus nóminas. Son sectores poco intensivos en mano de obra que generan renta concentrada pero no distribuyen empleo masivo.

El monotributo no alcanza para disimular el desastre

El único segmento donde creció el empleo formal fue entre los monotributistas, con 112.300 nuevos inscriptos en dos años. El Gobierno lo presenta como evidencia de “dinamismo emprendedor”, pero la realidad es otra: trabajadores que perdieron empleos formales se ven forzados a “reinventarse” en condiciones de mayor precariedad.

La cuenta es simple: por cada nuevo monotributista, se destruyeron 2,4 empleos asalariados registrados. Sumando sector privado, público y casas particulares, fueron 270.900 las personas que perdieron trabajo formal. El monotributo no compensa: apenas tapa el 41% de la destrucción.

30 empresas por día: la demolición de la estructura productiva

La destrucción de empleo tiene un correlato directo: según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 cerraron 20.134 empresas con trabajadores registrados, un promedio de 30 firmas por día. El 99,6% eran pequeñas y medianas empresas de hasta 500 trabajadores.

Los sectores más golpeados fueron transporte y almacenamiento (4.851 empresas cerradas), comercio (3.750), servicios inmobiliarios (3.005), industria manufacturera (1.974) y construcción (1.790). En la provincia de Buenos Aires, el epicentro productivo del país, desaparecieron 4.479 empleadores en 19 meses.

Un modelo que acelera hacia el abismo

Los datos de octubre no son una anomalía: son la confirmación de una tendencia que se profundiza. El modelo económico de Milei no solo no crea empleo, sino que lo destruye de forma cada vez más acelerada. La supuesta recuperación económica del segundo semestre de 2025 convive con la aceleración de la pérdida de puestos de trabajo formales.

El nivel de empleo alcanzado en el segundo trimestre de 2025 ya es menor al del mismo período de 2023, confirmó un estudio de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Es decir: dos años después, con un PBI que crece según las estadísticas oficiales, el país tiene menos empleo que antes.

El patrón es claro: sectores extractivos y financieros crecen sin generar trabajo masivo, mientras la industria y la construcción —los grandes empleadores históricos— se desmantelan bajo la combinación de apertura importadora, tipo de cambio apreciado y ajuste fiscal. El resultado: un crecimiento económico —cuando existe— que no se traduce en más ni mejores empleos.

La pregunta ya no es cuándo tocará fondo el mercado laboral. La pregunta es cuánto más puede acelerarse esta destrucción antes de que el costo social se vuelva políticamente insostenible.

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