El Gobierno nacional avanzó en la negociación con las provincias para reponer el impuesto a la herencia, un tributo que se eliminó durante la última dictadura cívico-militar y que ante las restricciones que impondrá el acuerdo con el FMI se buscará revivir para mejorar las arcas del estado.
Tras el bloqueo de la oposición al Presupuesto 2022, el Gobierno nacional negocia con las provincias las obras y las fuentes de ingresos que requerirán el año próximo.
En el marco de un nuevo Pacto Fiscal con los gobernadores se incluyó entre las posibilidades de fuentes de recursos provinciales y para la Ciudad de Buenos Aires la aplicación de un impuesto que, en teoría está habilitado desde 2009, pero que la potestad de su aplicación es de los gobernadores: el impuesto a la herencia. Se trata de un gravamen que da equidad y progresividad al sistema tributario.
El Pacto Fiscal se firmará este lunes a las 17 horas en la Casa Rosada. El documento en rigor lo que hace es volver a dejar sin efecto la baja de ese impuesto que se había acordado en el 2017 durante el gobierno de Mauricio Macri y que apenas asumió Alberto fue dejada sin efecto, por pedido de los gobernadores.
Cabe destacar que el único mandatario que no firmará el Pacto es Horacio Rodríguez Larreta. El resto de gobernadores de Juntos por el Cambio, radicales, sí firmarán de forma unánime.
Este domingo, el gobernador radical de Corrientes, Gustavo Valdés, se diferenció de Larreta y dijo que:
“El Consenso Fiscal está razonablemente bien, es equivocado decir que aumenta impuestos. Son potestades que tiene cada una de las provincias, se le pone un tope a los impuestos que se pueden dar”.
Otro dato de interés, es que desde el 2011 la provincia de Buenos Aires ya cobra el impuesto a la herencia, técnicamente denominado “a la transferencia gratuita de bienes” y lo destina por ley en un 80% a financiar el Fondo de Educación provincial. Así, para quienes sean convivientes del deudo o herederos directos por un monto inferior a los $616.317 (valores para 2021) la alícuota es 0% y para quienes no sean herederos directos sino en tercer o cuarto grado la alícuota puede llegar al 8,78%.
El borrador que surgió del último encuentro en Olivos entre el Presidente y gobernadores incluye esta iniciativa y este domingo fue confirmada por la secretaria de Provincias del Ministerio del Interior, Silvina Batakis, exministra de Economía durante el mandato de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires.
“Venimos trabajando con las provincias hace dos o tres meses, cada provincia nos hizo una devolución. La única jurisdicción que no va a firmar es la Ciudad (de Buenos Aires), que no hizo ninguna devolución de la propuesta. Y en esa propuesta surge la idea de analizar el año que viene el impuesto a la transmisión gratuita de bienes, coloquialmente la herencia, que está en todos los países desarrollados”, indicó la funcionaria en declaraciones radiales.
La funcionaria aseguró que espera darse el debate de cara el 2022:
“La Argentina tenía larga trayectoria de este impuesto, regulado de distintas formas, desde fines de 1800. Nosotros decimos ‘analicémoslo, es un posibilidad’. Si lo quisieran implementar las provincias, les corresponde a ellas, porque según nuestra Constitución es un impuesto directo que le corresponde a las provincias, pero es una facultad no delegada en el gobierno nacional”, explicó Batakis.
En la Argentina, el sistema tributario ha contado con este impuesto hasta el año 1976, momento en el cual fue eliminado, legalizándose nuevamente en el año 2009. Pero son las provincias las que deciden o no aplicarlo.
“El impuesto a la herencia tiene un rol fundamental en el crecimiento económico por ser el factor que ayuda a crear una sociedad cuyo éxito se basa en el mérito antes que en la herencia. Sin el impuesto a la herencia habría una aristocracia de la riqueza. Anular el impuesto es inaugurar una aristocracia de la riqueza y equivaldría a armar el equipo de las Olimpíadas del 2020 con los hijos mayores de quienes fueron medalla de oro en el 2000”.
Esta última frase no es de un referente de sectores de izquierda sino que fue expresada por el multimillonario estadounidense Warren Buffett cuando el ex presidente de EE.UU. George Bush lo derogó en 2001.
“Por la academia internacional es el impuesto mejor visto porque genera equidad en esto que muchos hablan, de la meritocracia. No es meritocracia cuando recibís herencias distintas a lo largo del tiempo y cómo se van acumulando”, señaló Batakis en la entrevista radial de este domingo.
En el caso de la Argentina, el impuesto a la herencia fue eliminado en 1976 por el ministro de Economía de la última dictadura militar José Alfredo Martínez de Hoz, beneficiado directamente por la medida ya que “pocos días antes del golpe había fallecido su padre y, en consecuencia, se convirtió en heredero de una importante fortuna, por cuyo traspaso debía tributar“, según explica el economista Mario Rapaport en su libro Historia Económica, Política y Social de la Argentina (1880-2003).
Gravar la herencia permite moderar la reproducción de las desigualdades sociales intergeneracionales . En la práctica suelen adoptarse dos modelos distintos de imposición. Uno es el impuesto sobre el patrimonio sucesorio y el otro es el impuesto aplicado sobre las participaciones hereditarias.
