La oposición busca obtener el apoyo de dos tercios de la Cámara para blindar el proyecto de movilidad jubilatoria

La oposición en la Cámara de Diputados se encamina a lograr una mayoría especial que garantice la aprobación del aumento jubilatorio frente a las amenazas de veto de Javier Milei, mientras en el Senado esperan a su sanción para definir el futuro de la Ley Bases.

Tras la aprobación del aumento para los jubilados y una nueva fórmula de actualización de haberes en la Cámara de Diputados, el Presidente Javier Milei manifestó públicamente que vetaría todo proyecto que amenace su superávit fiscal.

Sin embargo, la ley fue aprobada en la Cámara baja con dos tercios de los votos. Si el mandatario decide vetarla, los Diputados podrán insistir en la formulación original del proyecto con una mayoría especial.

Lo cierto es que varios aliados del oficialismo se ausentaron durante la votación, y a esto se suma que desde el Senado exigen que no se vete el aumento como condición para votar la Ley Bases.

Mientras tanto, la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, evalúa insistir con la redacción original del proyecto, como había sido presentado antes de ser modificado en la Cámara Alta, lo que pone en riesgo todo el trabajo legislativo del oficialismo con respecto a la ley ómnibus hasta ahora.

El poder de los dos tercios

A partir de la amenaza de veto por parte de Milei, radicales y peronistas apuntaron a conformar un proyecto en común que garantice el apoyo mayoritario dentro del Congreso.

Pablo Juliano (UCR) había manifestado que «queremos que haya acuerdo así alcanzamos los 160 votos para llegar a los dos tercios y evitar el veto», algo que finalmente ocurrió al final de la jornada.

La respuesta del presidente no se hizo esperar, quien aseguró que «les voy a vetar todo, me importa tres carajos» durante una cumbre junto a empresarios. Más tarde, también utilizó sus redes sociales para adelantar que «no entregaré el déficit» y acusar a los legisladores de «destruir el equilibrio fiscal«.

Lo cierto es que el resultado legislativo preocupa al Gobierno Nacional. La Constitución remarca en su artículo 83 que, si se desecha el proyecto, éste volverá a la cámara de origen, donde «si lo confirma por mayoría de dos tercios de votos, pasa otra vez a la cámara de revisión«.

Con estas cifras, la oposición podría convocar a una sesión dedicada a rechazar el DNU con la fórmula de movilidad que había definido Milei, y que comenzaría a aplicarse en julio a través de un ajuste por inflación.

Frente al decreto presidencial, los legisladores impulsan un proyecto que agrega un aumento del 8,1% y un ajuste anual extra por la suba de los salarios reales.

Los números del Gobierno

Por su parte, el oficialismo se vio debilitado en Diputados con las ausencias de 13 figuras aliadas. También faltó la libertaria Rocío Bonacci (en una relación tensa con el bloque), aunque aclaró que si se tratara un veto, acompañaría a su bancada.

El problema es que entre los que no votaron en contra del proyecto también estuvieron siete representantes del PRO, entre ellos Silvia Lospennato y María Eugenia Vidal.

A ellos se sumaron las cinco abstenciones de la izquierda, y dos ausencias en el peronismo, Ricardo Daives y Magali Masteller, cuyos votos seguramente complicarán el veto de Milei.

Entre tanto, el libertario tuvo apoyo de quienes responden a los gobernadores Ignacio Torres (Chubut) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), cuyas bancas (ocupadas por Jorge Ávila y Francisco Morchio) quedaron vacías durante la votación.

Otro colaborador del gobierno, Ricardo López Murphy, votó en contra del proyecto.

Ahora bien, en caso de que se ocupen las 257 bancas, serán necesarios 172 votos para alcanzar los dos tercios (la oposición obtuvo 160 el martes), por lo que el oficialismo necesita 85 aliados para bloquear el proyecto. Son 13 votos más de los que obtuvo el martes pasado.

Así, en el oficialismo requerirán a los 7 integrantes del PRO que no ocuparon sus bancas: Lospennato, Vidal, Ana Romero, Héctor Stefani, Belén Avico, Héctor Baldassi y Aníbal Tortoriello.

Cabe recordar que Vidal había propuesto pagar el aumento en 12 cuotas durante el debate en comisión, algo que no tuvo respuesta del oficialismo. Ahora, Milei deberá hacer una concesión para evitar otro resultado adverso.

De los 4 tucumanos aliados al Gobierno, Paula Omodeo (CREO) se abstuvo, y se ausentaron Gladys Medina, Agustín Fernández y Elia Fernández (que responden al gobernador Osvaldo Jaldo).

El Gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, también viene mostrándose cercano al gobierno, aunque se abstuvieron las diputadas María de los Ángeles Moreno y Nancy Picón.

En el Senado el panorama es aún más complejo para el gobierno de Milei, ya que entre el PRO y La Libertad Avanza apenas suman 13 miembros, y para bloquear los dos tercios necesitan 25 votos.

En este contexto, los representantes de Torres (Andrea Cristina y Edith Terenzi) y el salteño Juan Carlos Romero podrían apoyar al libertario, que está lejos de tener los aliados suficientes para garantizar el veto.

El aumento jubilatorio llegará a las comisiones del Senado en breve, y la oposición espera lograr su sanción antes de fin de mes.

La Ley Bases, en duda

Lo ciertos es que las amenazas de Milei también tuvieron un impacto colateral en la Cámara alta, donde hay aliados que exigen que no se vete el aumento a los jubilados para votar la Ley Bases.

Tal es el caso de un Senador de la Patagonia, que adelantó que no bajará al recinto hasta que no esté aprobado el proyecto y que el oficialismo garantice que no lo vetará.

El peronista José Mayans se había manifestado al respecto durante una entrevista en Blender, donde comentó que «tengo dudas que el Senado apruebe la Ley Bases» antes de la votación en Diputados del aumento jubilatorio.

«Los que vienen de la esencia del justicialismo y que tienen una visión de la patria libre, justa y soberana, y que aman un poquito a su patria no pueden votar esto«, agregó.

El senador estaría apuntando en particular a sus pares Edgardo Kueider y Carlos Camau Espínola, quienes habían integrado el bloque del Frente de todos hasta 2023. Entre tanto, desde la bancada peronista remarcaron que siguen «hablando con todos para tratar de que no voten a favor» de la norma.

Por lo pronto, la firma del dictamen cosechó los apoyos suficientes para que el oficialismo se ilusione con alcanzar los 37 votos que necesita para aprobarlo.

Pero ante las amenazas de Milei se dividieron las aguas entre sus aliados. Por un lado, el radicalismo restó importancia a sus dichos, asegurando que el mandatario no cambiará el trabajo legislativo.

Sin embargo, desde una provincia patagónica adelantaron que «hasta que la fórmula previsional no pase por el Senado, salga aprobada y estemos seguros que Milei no la va a vetar, no voy a bajar al recinto a tratarle la ley«.

El radical Martín Tetaz también cuestionó al mandatario, explicando durante una entrevista que:

«Si yo fuera el Presidente, no vetaría una ley aprobada con dos tercios de los votos del Congreso, porque la Constitución es muy clara y el Congreso puede insistir en la formulación original del proyecto con una mayoría especial de dos tercios. Vetar una ley que tiene dos tercios no tiene mucho sentido».

Por su parte, el Jefe de Gabinete Guillermo Francos se sumó a los ataques al Congreso, y amenazó con «recortar más partidas» si los legisladores aprueban el aumento, alegando que esto implicaría una suba del déficit fiscal.

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