El gobierno de Javier Milei aceptó cambiar el apartado de licencias por enfermedad de la reforma laboral para destrabar el voto de sus aliados, que ahora piden que se elimine la totalidad del artículo pese a que previamente habían acompañado la normativa en el Senado.
La senadora Patricia Bullrich admitió un “error” en la redacción del artículo 44 de la reforma laboral, que regula las licencias por enfermedad, tras una catarata de críticas que recibió el gobierno de Javier Milei por su inclusión de último momento en el proyecto.
El oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) aseguró en un primer momento que estaba dispuesto a modificar la norma, pero la presión no cedió: cada vez más aliados fueron más lejos y exigieron directamente su eliminación. En el gobierno, según confirmaron desde Casa Rosada, están evaluando esa posibilidad.
La polémica en torno a ese artículo opacó el debate sobre el conjunto de la reforma laboral y alteró los tiempos legislativos que el oficialismo había trazado suponiendo que la aprobación se alcanzaría sin contratiempos.
La agenda del gobierno de Javier Milei
Este miércoles, el gobierno tiene previsto reunir el plenario de las comisiones de Hacienda y Presupuesto y Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados para dictaminar el proyecto de reforma laboral, con vistas a sesionar en el recinto el jueves 19. Ese mismo día, la CGT realizará un paro nacional.
Sin embargo, las sucesivas críticas al artículo 44 complicaron la hoja de ruta oficialista. Bullrich tuvo que presentarse dos noches consecutivas en el prime time de TN para intentar contener el daño. “Tuvimos un error, porque la ley original no distingue entre enfermedades”, reconoció la senadora. Y explicó:
“El error fue no haber aclarado las enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables. Te puede pasar en 210 artículos que tiene la ley, nos pasó, porque tomamos la estructura de la vieja que no distingue entre un esguince y un cáncer”.
Desde el oficialismo luego expresaron su intención de crear una ley complementaria para modificar este apartado, pero la promesa vacía ni siquiera logró convencer a sus aliados, que comenzaron a solicitar que se modifique o directamente se elimine el artículo.
Sea como fuere, cualquier cambio que se introduzca en Diputados obligará a que el proyecto regrese al Senado para su sanción definitiva. Los tiempos son ajustados: el oficialismo necesita una aprobación en Diputados el jueves para poder convocar al Senado el viernes 27, último día de las sesiones extraordinarias solicitadas por el Ejecutivo.
Una de las razones del apuro del gobierno por aprobar la ley es no permitir que se evalúen más profundamente los cambios contenidos en el proyecto, pero también la intención es que el presidente Milei pueda exhibir la ley aprobada en la Asamblea Legislativa del 1 de marzo.
Una fuente oficialista confirmó que, en caso de modificación, se incluirá una aclaración expresa que excluya de cualquier cambio a las enfermedades “graves o degenerativas”. Sin embargo, la presión de los aliados ya apunta más lejos: varios bloques exigen la eliminación completa del artículo. “Lo estamos conversando”, admitieron.

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La repentina preocupación de los aliados
El artículo 44 formó parte del texto que obtuvo media sanción en el Senado, y varios de los bloques que hoy exigen su eliminación lo acompañaron sin objeciones formales en esa instancia. Fue recién cuando la controversia se instaló en los medios de comunicación que los cuestionamientos comenzaron a acumularse, uno tras otro.
Tal fue el caso del jefe de bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, que condicionó el apoyo de su bancada a la eliminación del artículo. “La mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es dando de baja el artículo 44“, escribió en su cuenta de X. Y fue más explícito ante la consulta de Infobae:
“Desde el PRO no quedamos conformes con las modificaciones que se incorporaron a último momento en el régimen de licencias dentro de la reforma laboral. Tal como quedó redactado, el artículo puede terminar perjudicando a los trabajadores, especialmente en lo que respecta a licencias por enfermedad, porque reduce niveles de protección que hoy existen”.
Luego agregó que “la reducción de los plazos de licencia paga y el cambio en el esquema de remuneración, que deja de garantizar el 100% del salario durante el período de enfermedad, son aspectos que merecen ser revisados”.
Vale recordar que, durante el tratamiento en el Senado, la senadora del PRO Andrea Cristina pidió la palabra antes de votar para dejar constancia de su disconformidad con el artículo 44, pero igualmente votó a favor del título completo. Su par María Victoria Huala hizo lo propio.
La titular del bloque Provincias Unidas, Gisela Scaglia, también se pronunció en contra. “Ese punto lo tenés que sacar. No estaba en el proyecto original. Nunca estuvo en la discusión”, afirmó en declaraciones a Radio Mitre.
Y señaló una dificultad práctica en la aplicación del artículo: “¿Cómo vos definís que la gripe te la agarraste el fin de semana o te la agarraste trabajando? ¿Quién va a determinar eso? No hay forma de determinarlo”.
En última instancia, los planteos de estos sectores van en línea con lo que los legisladores de Unión por la Patria venían planteando desde el principio del debate. De hecho, el propio senador José Mayans había advertido que la ley aumentaría la litigiosidad.
El diputado del PRO Martín Yeza sumó otro argumento: “Lo que hay que preguntarse es para quién uno legisla. Hay más gente que iría al trabajo, aunque esté enferma, porque no se puede dar el lujo de perder ese 25 o 50 por ciento del sueldo”. Y advirtió que así se terminaría estimulando que el trabajador enfermo concurra igualmente a su puesto y contagie al resto.
Desde el MID, el jefe de bloque Oscar Zago publicó en redes que “hay artículos que se aprueban con una velocidad admirable… casi tanto como el silencio posterior”, y señaló que su bloque acompañará la reforma “siempre y cuando se elimine el artículo 44”. Cerró con una frase que resume el clima en ese sector: “Modernizar no es votar a libro cerrado”.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, se sumó a la ola de críticas. “Si fue un error, lo más justo y prudente es corregirlo y, mucho mejor, eliminarlo. Nadie elige accidentarse o enfermarse”, escribió Sáenz en X.
Y añadió: “Tenemos la responsabilidad y obligación de dar garantías y certezas con esta nueva ley y no generar incertidumbre y angustia a los trabajadores”. La paradoja es que la senadora del espacio, Flavia Royón, había votado a favor de la norma en el Senado sin marcar disidencia.
En conjunto, estos bloques (PRO, MID, Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca) suman 29 diputados, a los que habría que agregar seis radicales, Karina Banfi y Por Santa Cruz, integrantes de Fuerza del Cambio. En total, un contingente sin el cual la ley no tiene los votos para aprobarse.
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El artículo 44 y las licencias por enfermedad
El artículo 44 modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo (N° 20.744), que regula las licencias por enfermedades o accidentes no relacionados con el trabajo, conocidas como “inculpables“.
La normativa vigente garantiza al trabajador el cobro del 100% de su salario durante los períodos de licencia por ese tipo de dolencias. El texto incluido en la reforma laboral establece una distinción según el origen de la enfermedad o accidente.
Si la incapacidad deriva de una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicara algún riesgo para su salud, el empleado percibiría el 50% de su remuneración básica durante un período de tres o seis meses, según si tiene o no personas a cargo. Si la incapacidad no tiene ese origen voluntario, el porcentaje ascendería al 75% del salario.
El artículo además aclara que el retorno de enfermedades crónicas no se considerará una enfermedad distinta, salvo que se manifestara una vez transcurridos dos años. Y que una suspensión por causas económicas o disciplinarias dispuesta por el empleador no afectará el derecho del trabajador a percibir esas remuneraciones parciales.
El punto central del debate es que, bajo cualquiera de los dos supuestos, el artículo reduce el porcentaje del salario que percibe el trabajador en comparación con la legislación hoy vigente.
A eso se suma la dificultad señalada por varios legisladores para determinar en la práctica si una enfermedad o accidente derivó o no de una conducta voluntaria del empleado, una definición que quedaría librada a la interpretación del empleador o a instancias judiciales.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, venía insistiendo en el ejemplo de un empleado que se lastima “jugando al fútbol”, en un intento de banalizar la situación, pero en ninguna de sus expresiones públicos se refirió a la posibilidad de que sean penalizadas enfermedades crónicas o incluso daños derivados de una acción cotidiana.