Susana Martinengo estuvo en Olivos el día que aparecieron los cuadernos “quemados” por Centeno

Quién fuera coordinadora de la Oficina de Documentación Presidencial durante el macrismo, actualmente procesada por recibir información que le era aportada por agentes de la AFI que realizaban espionaje ilegal, fue de visita a la residencia presidencial el 23 de octubre de 2019, el mismo día en que los medios dieron a conocer la aparición de las fotocopias de Oscar Centeno, chofer y ex militar que aseguró que los había quemado.

Fue la única visita a la residencia ubicada en Olivos en cuatro años. El presidente Mauricio Macri siempre se desvinculó de esta empleada de la Casa de Gobierno relacionada al espionaje ilegal y cada vez que fue preguntado, negó conocerla. Pero según consta en los documentos, Macri le abrió las puertas de su casa presidencial.

El ingreso de Martinengo a la Residencia Presidencial de Olivos ocurrió cuatro días antes de las últimas elecciones presidenciales. Tras su salida de la Rosada, la noticia de la aparición de las fotocopias de los cuadernos se difundía en los medios.

Martinengo tenía vínculos con diversos agentes de la AFI de la banda de los Super Mario Bros, a quienes recibía en la Casa Rosada. Es más: los visitaba en su base de operaciones conocida como “La Cueva” –allí tuvo contacto con el barra de Boca Rafael Di Zeo– y hasta “tomaba café” con ellos en los alrededores de la Plaza de Mayo.

Esos espías también están procesados junto a ella en una de las causas sobre el espionaje ilegal macrista. Se trata del caso que tiene entre sus víctimas a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, a dirigentes sindicales, eclesiásticos, empresarios, periodistas y hasta a Florencia Macri, la hermana de Mauricio, entre otros.

En aquel expediente, el pasado 19 de febrero fueron procesados los jefes de la AFI macrista, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, la cúpula del Servicio Penitenciario Federal y una treintena de agentes. El macrismo está intentando llevar el caso a Comodoro Py. Jueces como Mariano Borinsky –que visitaba a Macri en la Quinta de Olivos- fallaron para que la causa cambie de jurisdicción, conflicto que ya llegó a la a la Corte Suprema vía un recurso de queja que presentó este martes el abogado de CFK, Carlos Beraldi.

El mismo día que Martinengo visitó la Quinta de Olivos también estuvo, pero por la mañana, Alexander Malcolm Campbell, más conocido como Alex Campbell, actual diputado por la provincia de Buenos Aires. Coincidencias de los tiempos del Lawfare: Campbell, al igual que Martinengo, tenía trato con los espías de la AFI que fueron procesados por hacer espionaje ilegal.

Durante el macrismo, los Super Mario Bros mantenían encuentros con él, que entonces era funcionario bonaerense. En la causa de Lomas de Zamora constan chats entre Campbell y los espías aunque el actual diputado provincial no fue imputado ya que no se lo consideró parte de la red de espías.

El 23 de octubre, pero por la tarde, se difundió la noticia de la aparición de los anotadores del exmilitar y chofer del ministerio de Planificación Federal, Oscar Centeno, quien había declarado que los había quemado. La primera aparición de los anotadores, en 2018, según informó La Nación que publicó el caso Cuadernos en exclusiva, fue obra del sargento retirado de la Policía Federal y chofer de remis Jorge Bacigalupo, que fue quien se los facilitó a Diego Cabot.

Bacigalupo dijo que Centeno se los había dado para que los guardara. El periodista los escaneó y devolvió. Luego Centeno declaró en la Justicia que al recuperar los cuadernos los quemó. La segunda aparición se debió a un anónimo, que se los acercó al mismo periodista en un bar el 22 de octubre de 2019, según narró Cabot. Es decir, un día antes de la difusión de la noticia.

El 25 de octubre de 2019, dos días después de la misteriosa aparición de los Cuadernos – y dos días antes de las elecciones-, Arribas fue a ver a Macri a la Quinta de Olivos y estuvo con él a solas.

Según publicó Werner Petrot en Página12, “Martinengo estuvo casada con el capitán del Ejército Juan Jorge Ferreyra, que participó junto con Aldo Rico en los alzamientos de Semana Santa de 1987. Luego Ferreyra y Martinengo fueron militantes de MODIN, el partido de Rico y otros carapintadas”.

Según publicó Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna, “el sargento 1° Oscar Bernardo Centeno revistó en el Batallón de Arsenales 601” y

“en 1980 hizo el curso de mantenimiento de camiones Mercedes Benz junto con otros 19 suboficiales. Uno de ellos era el sargento 1° Jorge Orlando Pacífico, un hombre que siempre está en el lugar justo en el momento debido”.

La mención de Verbitsky es porque el origen de la causa Ciccone –donde se condenó al ex vicepresidente Amado Boudouse basa en una denuncia de Jorge Pacífico, quien dijo que se anotició de delitos de acción pública por una conversación que escuchó en un café.

Según el director de El Cohete a la Luna, “especialista en explosivos, Pacífico fue comando en la guerra de las Malvinas, participante en los levantamientos carapintada de Aldo Rico y Mohamed Seineldín, dirigente del MODIN y vendedor de un producto tan poco común como helicópteros artillados”.

En aquella nota de Verbitsky, el periodista añadió: “Pacífico es suboficial del arma de Ingenieros, igual que Centeno y que el teniente coronel Atilio Stornelli, el padre del fiscal”.

Todo indica que Ferreyra participó de una reunión con espías de la AFI y la propia Martinengo el 18 de diciembre de 2018 en la Casa Rosada.

Martinengo fue procesada el 19 de febrero pasado en la Justicia de Lomas de Zamora por violar la Ley Nacional de Inteligencia, es decir, hacer espionaje ilegal, y se le trabó un embargo de 2,5 millones de pesos.

Se le achaca “haber recibido de los agentes (Jorge) Sáez y (Leandro) Araque un informe relativo a la comunidad Mapuche” y “haber utilizado los servicios de los agentes para sus propios intereses y los de su núcleo cercano de personas”. “Todo ello conociendo la calidad de agentes de AFI de Sáez y Araque y el modo en el que obtenían la información en infracción a la ley 25.520”, según se desprende de la resolución que firmó el juez Juan Pablo Augé.

Martinengo mantuvo al menos diez reuniones con espías orgánicos de la AFI en la Casa de Gobierno. También concretó encuentros fuera de Balcarce 50, según las declaraciones judiciales que realizaron los acusados.

Quienes frecuentaron a la coordinadora de la Oficina de Documentación Presidencial en Casa de Gobierno fueron los agentes de la AFI –ahora todos procesados por espionaje ilegal-: Jorge Sáez (expolícia y jefe operativo de los Super Mario Bros), Leandro Araque (ex policía), Facundo Melo (abogado de barras) y el ex director de Contrainteligencia de la AFI, el militar Diego Dalmau Pereyra.

A la luz de los registros oficiales, los contactos de funcionarios con espías eran habituales durante el gobierno de Macri, es decir, en pleno auge del Lawfare. Sólo Arribas –que está procesado por espionaje ilegal en diversas causas- estuvo al menos 59 veces en la Quinta de Olivos y 131 ocasiones en la Casa Rosada.

El director de Jurídicos de la AFI macrista, Juan Sebastián “Enano” De Stéfano, un hombre que era considerado el N° 3 de la agencia y está vinculado a Daniel Angelici, ingresó en dos ocasiones a la Casa Rosada.

Sus únicas dos entradas coincidieron con el momento en que se descubrió el espionaje a CFK y el Instituto Patria. De Stefano fue procesado el pasado 19 de febrero en la misma causa que Arribas, Martinengo y los Super Mario Bros por hacer tareas de inteligencia ilegal. Se le achaca participación en el caso del Instituto Patria.

A De Stéfano -cuyo padrino político es Angelici- también se lo procesó por las escuchas ilegales a los dirigentes detenidos en la cárcel de Ezeiza. La AFI pasó esas escuchas a Elisa Carrió y al fiscal Carlos Stornelli cuando se inició el D’Alessiogate. Así nació la Operación Puf, que creó la exSIDE para derribar el caso D’Alessio.

Los denunciantes sostenían que con esa causa se buscaba derribar el caso Cuadernos. En la maniobra participó un agente de la AFI que había trabajado en el juzgado de Claudio Bonadío, Bernardo Miguens, quien también fue procesado por el juez Augé.

El día que la Operación Puf tomó forma, que fue el 7 de febrero de 2019, cuando terminó el allanamiento en la casa del espía Marcelo D’Alessio, un operador clave del macrismo con un teléfono encriptado de la AFI y contactos en los sótanos de la democracia ingresó a la Casa Rosada a ver a Macri. Era Daniel Angelici, a quien se vinculó en la causa de Dolores con los jefes de D’Alessio.

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