El dólar se encamina a completar una semana consecutiva de aumentos en todas sus cotizaciones y ya lleva una suba del 5% en lo que va de junio, superando el último dato de inflación y encendiendo alarmas sobre su impacto en los precios.
El dólar extiende este miércoles su suba y se encamina así a completar una semana consecutiva de aumentos en todas sus cotizaciones. Según los valores relevados al mediodía, el dólar blue se vende a $1.520, el oficial a $1.495, el MEP a $1.507,80, el contado con liqui a $1.552,90 y el dólar digital (USDC) a $1.554,74.
Con esta escalada, la divisa ya toca su mayor nivel desde principios de 2026 y amenaza con complicar el objetivo inflacionario del gobierno de Javier Milei, que ya dejó atrás hace meses la meta que había propuesto en el Presupuesto 2026.
La suba del dólar vuelve a ser noticia
Hasta ayer martes, el mercado cambiario ya mostraba señales de tensión. El dólar mayorista (la referencia del Banco Central) había avanzado diez pesos, un 0,7%, hasta $1.471,50, su valor más alto desde el 2 de enero. En lo que va de junio acumulaba una suba de 4,5% y, desde el piso de mediados de abril, el incremento llegaba al 8%.
Entre tanto, el oficial se ubicaba en $1.490, con un alza del 2% en la tercera semana de junio y del 2,6% en el mes. El blue llegó a $1.505, su precio más alto desde el 20 de enero, con una suba acumulada en junio de $75 (5,2%). Los dólares financieros también marcaron sus valores más altos desde el 8 de enero: el MEP y el contado con liqui, que tocó $1.543.
El salto se da en un contexto en que la inflación de junio se proyecta entre 1,9% y 2,1%, por debajo de la suba del tipo de cambio en el mismo período. Después de varios meses en que el dólar corrió por detrás de los precios, ahora pasó a liderar esa carrera.
El movimiento todavía deja al mayorista lejos del techo de la banda de flotación, fijado por el BCRA en $1.796,13 (una distancia de alrededor del 22%), aunque el volumen operado en el segmento de contado, USD 645,7 millones, reflejó una jornada con mayor actividad que lo habitual.
En paralelo, el BCRA redujo el ritmo de compras. Tras adquirir USD 2.769 millones en abril y USD 2.596 millones en mayo, en los primeros veinte días de junio había sumado USD 1.106 millones.
La desaceleración se profundizó en la última semana relevada: compró USD 79 millones, USD 34 millones y USD 70 millones en jornadas sucesivas, hasta llegar a apenas USD 20 millones en la rueda más reciente, el monto diario más bajo desde el 3 de marzo. Las compras netas acumuladas en el año llegaban a USD 10.903 millones.
Las reservas brutas también cayeron, hasta USD 47.469 millones, con una baja diaria de USD 38 millones y mensual de USD 722 millones (aunque en el año todavía están USD 6.304 millones arriba). Parte de la caída se explicó por el retroceso del 1,55% en el precio del oro, que restó cerca de USD 140 millones al valor de las tenencias del Central.
La tensión también se reflejó en los futuros de ROFEX, donde el interés abierto subió 224.500 contratos en una sola jornada (unos USD 224,5 millones) y acumulaba en el mes cerca de USD 740 millones.
La consultora PPI resumió el dilema de la autoridad monetaria: “Para mantener el ritmo de compras, la autoridad monetaria debería promover un tipo de cambio más alto, lo que no sería sencillo de llevar adelante, ya que implicaría quitarle certidumbre al carry armado en el mercado local”.
De cara al segundo semestre, los analistas remarcan que la oferta de divisas del agro suele reducirse una vez terminada la cosecha gruesa, lo que podría sumar presión adicional. Según las proyecciones de mercado del martes, el dólar mayorista cerraría junio cerca de $1.474 y podría ubicarse en torno a $1.643 hacia fin de año.
La mala noticia del MSCI para Caputo
A la presión cambiaria se sumó otro golpe para el ministro de Economía, Luis Caputo: la calificadora MSCI decidió mantener a la Argentina como mercado standalone, la categoría más baja de su clasificación, y no abrió ningún proceso formal para evaluar un pase a mercado de frontera o emergente.
Según la consultora Puente, la próxima ventana posible para una mejora recién aparecería hacia 2028: “MSCI concluyó que no hubo mejoras suficientes en materia de acceso al mercado respecto de 2024”, explicaron desde la consultora.
“Además, confirmó que el país no ingresará al proceso formal de revisión, un requisito indispensable antes de cualquier reclasificación. Bajo este escenario, la ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, MSCI abra una consulta y Argentina sea incorporada a la lista de revisión”, completaron.
La decisión surge del informe MSCI 2026 Global Market Accessibility Review, que evaluó 79 mercados según cinco criterios generales, desagregados en 18 medidas concretas.
Ahí, Argentina quedó marcada en siete puntos: restricciones al flujo de capitales, falta de liberalización cambiaria, problemas de compensación y liquidación, ausencia de stock lending y de short selling, baja disponibilidad de instrumentos de inversión y debilidad del marco institucional.
Entre las observaciones, la calificadora indicó que la repatriación de ganancias de nuevas inversiones, flexibilizada desde abril de 2025, sigue sujeta a requisitos documentales, y que las ganancias previas todavía no pueden repatriarse libremente. También señaló que no existe un mercado de cambios offshore y que las operaciones cambiarias deben estar ligadas a transacciones con valores.
Sobre los controles de capital, la entidad agregó: “si bien la flexibilización de los controles de capital en abril de 2025 permitió a los inversores extranjeros repatriar los fondos provenientes de nuevas inversiones, esto continúa sujeto a requisitos documentales. Además, las ganancias acumuladas previamente siguen sujetas a restricciones y no pueden ser libremente repatriadas”.
La decisión llega en un momento sensible para las cuentas públicas. Entre lo que resta de 2026 y todo 2027, el país debe afrontar unos USD 30.700 millones de deuda en moneda extranjera con privados, el FMI y el Club de París.
De ese total, el Gobierno tiene identificados USD 13.100 millones, provenientes de licitaciones de Bonares del Tesoro (USD 3.082 millones), garantías del Banco Mundial y el BID por unos USD 4.000 millones, y la renovación de repos del BCRA por USD 6.000 millones.
Restan cubrir otros USD 17.600 millones, que podrían surgir de nuevas colocaciones de Bonares, emisión internacional, un rollover con el FMI o el uso de reservas. Los pagos netos pendientes con el organismo ascienden a USD 7.900 millones.
Sea como fuere, el impacto de la decisión en los mercados se sintió de inmediato. El martes, los ADR argentinos cerraron en baja en Wall Street, con caídas de hasta 4,4% en Edenor y retrocesos en Galicia, YPF, BBVA, Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto.
El S&P Merval perdió 2,7% medido en dólares, mientras que el riesgo país de JP Morgan subió 2,9% (su mayor avance diario en casi un mes y medio) hasta 433 puntos básicos.
Este miércoles, ya con la decisión conocida, las pérdidas se profundizaron. El Merval cae 3,3%, hasta los 3.149.873,70 puntos, arrastrado por Loma Negra (-4,4%), Metrogas (-3,2%) y BBVA (-2,9%).
En Wall Street, los ADR caen hasta 6,1%, también de la mano de Loma Negra, seguida por Grupo Supervielle y BBVA, con bajas del 5,1%. A la decisión de MSCI se suma el impacto de la crisis en los mercados asiáticos de semiconductores, que también golpea a los índices globales, con una baja cercana al 2% en el Nasdaq y retrocesos en Micron Technology y Western Digital.


