Luis Caputo apareció en el Congreso Económico Argentino para defender el rumbo económico del gobierno en medio de la retracción del consumo y el empleo, y la suba de la inflación. “Los últimos datos de febrero han venido mal“, lanzó, y apeló a la esperanza: “pero sabemos lo que viene“.
En un contexto de datos económicos desfavorables y creciente necesidad de transmitir confianza, el ministro de Economía, Luis Caputo, se presentó esta semana en el Congreso Económico Argentino (CEA), en el marco de la Expo EFI, para respaldar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
De fondo, la precarización laboral avanza, la inflación ya lleva 10 meses al alza, el consumo no solo no repunta, sino que cae mes a mes, y la confianza en el presidente se erosionó 12 puntos en apenas un mes. En paralelo, la administración combina toma de nueva deuda externa con el remate de activos estatales para mantener la economía en funcionamiento.
El extraño optimismo de Luis Caputo
Ante el auditorio del CEA, Caputo reconoció que los últimos datos macroeconómicos no fueron alentadores, pero insistió en que la tendencia se revertirá en los próximos meses.
“No ignoramos que los últimos datos de febrero han venido mal. Sí, el EMAE vino más bajo, pero veníamos de récord histórico. Sobre la inflación, no perdamos la perspectiva. Pero sabemos lo que viene”, señaló el ministro.
Sus dichos reposan en un insólito optimismo que tiene poco respaldo en los números oficiales. Aparentemente, el Ministro de Economía apuesta a que tras las fuertes caídas, pueda celebrar un magro rebote económico ante el primer número positivo.
Caputo defendió los indicadores de empleo al afirmar que el número total de puestos de trabajo no cayó, aunque reconoció una baja en el empleo registrado. La aclaración fue insólita: “El nivel de empleo no cayó. Cayó el nivel de empleo registrado. Obviamente no nos encanta y por eso mandamos la Ley de Modernización Laboral“.
La frase dejó en evidencia que la reforma laboral impulsada por el gobierno tiene entre sus objetivos incorporar al sistema formal a trabajadores que actualmente se desempeñan en condiciones de informalidad, sin que eso implique una mejora en sus condiciones laborales. Es decir: es una herramienta para mejorar las estadísticas.
Según el propio ministro, los salarios registrados se ubican entre un 3% por encima y un 3% por debajo de los niveles previos, dependiendo de la fuente estadística utilizada (SIPA o INDEC, respectivamente), mientras que los trabajadores no registrados habrían tenido una evolución relativamente más favorable dentro de ese cuadro general.
El titular del Palacio de Hacienda también destacó que las exportaciones se acercan a niveles récord, con proyecciones que rondarían los 100.000 millones de dólares. Lo que omitió es que el superávit comercial va de la mano con una brusca caída de las importaciones por la caída del consumo local.
Sobre el sector agropecuario, sostuvo: “El agro es un boom con 160 millones de toneladas; no es casualidad, es previsibilidad”. Al cerrar su intervención, Caputo hizo referencia a la segunda revisión técnica del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: “Si se cumplen las proyecciones del Fondo, vamos a crecer un 20% desde 2023 al 2027“.
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Caputo toma deuda nueva y remata de activos
Casi en simultáneo con su intervención, se conoció que el gobierno oficializó un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por hasta 700 millones de dólares, formalizado mediante el Decreto 283/2026.
El crédito corresponde a una Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión (CCLIP), con una vigencia de 15 años, orientada al desarrollo urbano sostenible. La operación tendrá un efecto directo sobre las reservas netas del Banco Central: dado que el Tesoro deberá convertir los dólares en pesos para ejecutar los programas financiados.
Esos fondos podrán computarse como reservas de libre disponibilidad. Dentro de ese marco, la primera operación específica será de 150 millones de dólares para la provincia de Neuquén, destinados al “Programa de Desarrollo Urbano y Mejora del Hábitat”, con ejes en mejoras en áreas urbanas consolidadas, formalización de barrios populares y fortalecimiento institucional.
Por otro lado, el Ejecutivo dio un nuevo paso en la privatización del Belgrano Cargas, mediante el Decreto 282/2026, publicado en el Boletín Oficial, una forma de obtener fondos a partir del remate de los activos nacionales.
La norma establece que parte del material rodante de la empresa estatal (locomotoras, vagones y otros activos) podrá incorporarse directamente a los futuros contratos de concesión de las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, en lugar de ser rematado por separado.
El argumento oficial es fortalecer la viabilidad económica de las concesiones durante la transición hacia un sistema de acceso abierto a la red ferroviaria, en medio de un empeoramiento de los servicios impulsado por el propio gobierno.
Los fondos obtenidos por la venta del material rodante serán volcados a un fideicomiso estatal orientado al financiamiento de infraestructura vial y ferroviaria. El Ministerio de Economía fue instruido para fijar los precios de venta tomando como referencia mínima la tasación del Tribunal de Tasaciones de la Nación.
El Belgrano Cargas había sido incluido en la lista de empresas sujetas a privatización por la Ley Bases, y el proceso viene avanzando desde el Decreto 67/2025 de febrero del año pasado.
Un funcionario de Caputo no declaró las siete propiedades de lujo que tiene en Miami
El carry trade se debilita y las tensiones internas escalan
De fondo, Casa Rosada ve señales para preocuparse. El carry trade, estrategia que consiste en vender dólares, posicionarse en activos en pesos y apostar a que la tasa de interés supere la variación del tipo de cambio, perdió buena parte de su atractivo.
Con tasas más bajas, el margen de seguridad se estrechó: una suba moderada del dólar ahora alcanza para borrar (o incluso revertir) las ganancias obtenidas. Pero una suba de las tasas auguraría un nuevo aumento de la inflación.
El Banco Central confirmó en una presentación en Washington que el stock de inversiones en pesos de agentes del mercado (en su mayoría extranjeros) asciende a más de 3.700 millones de dólares, distribuidos entre bonos del Tesoro e instrumentos propios de la autoridad monetaria.
Ese número representa un 85% más que a fines de 2024 y un incremento de 165% respecto de diciembre de 2023. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, fue quien detalló la cifra. El temor que circula en el Ministerio de Economía es que, ante cualquier señal de inestabilidad, esos fondos se dolaricen de manera simultánea y presionen sobre el tipo de cambio.
El lunes de esta semana el riesgo país trepó un 4,3%, llegando a 582 puntos básicos, mientras todas las cotizaciones del dólar subieron alrededor de un 1,5% y el Banco Central apenas compró 53 millones de dólares, muy por debajo de los 235 millones adquiridos el martes de la semana anterior.
Este contexto financiero se superpone con señales de tensión dentro del propio gabinete. La ausencia de Caputo a dos reuniones consecutivas de la mesa política en la Casa Rosada (para una de las cuales el ministro explicó que estaba en Washington) alimentó versiones sobre un distanciamiento con el entorno presidencial.
La situación se complejizó con la salida de Carlos Frugoni de la Secretaría de Infraestructura, un funcionario cercano a Caputo que “olvidó” incluir sus 7 propiedades en Miami en su Declaración Juarada, cuya desvinculación fue interpretada en algunos sectores del gobierno como una jugada de interna.
La respuesta pública llegó en la cena de la Fundación Libertad, donde tanto Karina Milei como el propio presidente se mostraron junto al ministro. Milei lo elogió en su discurso: “Nosotros pusimos en orden las cuentas del sector público gracias a la enorme tarea del gigante que tengo como ministro de Economía, Toto Caputo, que ajustó cinco puntos del PBI en un mes”.
