La actividad económica marcó su peor caída mensual desde diciembre de 2023 y también retrocedió un 2,1% en la comparación interanual, en un contexto inédito en el que la inflación lleva 10 meses seguidos de subas. ¿Qué dijeron Javier Milei y Luis Caputo?
La economía argentina registró en febrero su retroceso mensual más pronunciado desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que publica el INDEC, la actividad cayó un 2,6% respecto de enero (el mayor derrumbe intermensual desde diciembre de 2023).
Además, retrocedió un 2,1% en la comparación interanual, la peor marca desde septiembre de 2024. El dato confirma que la desaceleración que venía acumulándose desde el pico de septiembre pasado finalmente derivó en una caída neta.
Ante eso, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó atribuir la baja a la menor cantidad de días hábiles de febrero, aunque el indicador interanual (que compara períodos similares entre años) también mostró números negativos.
El resultado tiene como telón de fondo un alza inflacionaria que ya lleva 10 meses seguidos de aumentos. El dato más reciente, correspondiente a marzo, marcó un 3,4%. Se trata de una situación inédita, que no se registraba desde 1943.
La actividad económica se desploma
El EMAE funciona como anticipo del Producto Bruto Interno trimestral. En febrero, ocho sectores mostraron subas interanuales y siete registraron caídas, pero el peso relativo de estos últimos fue determinante para el resultado global.
Los mayores incrementos correspondieron a Pesca (+14,8%), Explotación de minas y canteras (+9,9%), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+8,4%) e Intermediación financiera (+6%). También crecieron, aunque de forma marginal, Hoteles y restaurantes, Otras actividades de servicios comunitarios y Servicios sociales y de salud, todos con subas en torno al 1%.
Del otro lado, la industria manufacturera se desplomó un 8,7% interanual, el sector de Comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó un 7% y Electricidad, gas y agua retrocedió un 6%.
Más atrás quedaron los Impuestos netos de subsidios (-4,2%), la Administración pública (-1,5%), la Construcción (-0,6%) (que sigue en niveles mínimos desde la paralización de la obra pública a principios de 2024) y el Transporte y comunicaciones (-0,3%).
En conjunto, la industria y el comercio explicaron más de dos puntos porcentuales de la caída total del índice. La utilización de la capacidad instalada fabril promedió apenas el 54,1% en el primer bimestre, el nivel más bajo desde el inicio de 2002, durante la crisis posterior al colapso de la convertibilidad.
Las divisiones más afectadas dentro de la industria fueron insumos para la construcción y productos siderúrgicos (-11,8%), vehículos y autopartes (-7,3%) y productos de metal, maquinaria y equipo (-5%).
En cuanto a la recaudación, los impuestos netos de subsidios cayeron un 4,2% como consecuencia del derrumbe del 12% real en la recaudación de febrero según el organismo recaudador ARCA. La merma del IVA, reflejo del consumo deprimido, terminó impactando de forma adicional sobre el indicador general.
El acumulado del primer bimestre cerró con signo negativo del 0,2%, ya que la suba del 1,7% registrada en enero (cifra que el INDEC revisó a la baja desde el 1,9% publicado originalmente) no alcanzó para compensar el descenso de febrero.
Caputo le echó la culpa a los feriados
El martes previo a la publicación oficial, Caputo ya había anticipado públicamente que el dato “iba a dar para abajo”, al igual que hizo semanas antes con el índice de inflación de marzo, cuando adelantó que “seguramente va a dar por arriba del 3%” y terminó siendo 3,4%.
Una vez conocido el EMAE, Caputo defendió su gestión apelando a la tendencia-ciclo, un indicador que filtra variaciones estacionales y transitorias. “La tendencia subyacente, medida por el indicador tendencia-ciclo, siguió ubicándose en terreno positivo con una suba del 0,1% mensual“, dijo en redes sociales.
“Este indicador acumula casi dos años de expansión ininterrumpida”, aseguró el ministro. También aseguró que el resultado se debía en parte al paro general de febrero y a la menor cantidad de días hábiles.
El presidente Milei, por su parte, citó el Índice Líder (IL) de la Universidad Torcuato Di Tella (que en marzo mostró una suba mensual) y escribió en mayúsculas: “Todos los indicadores tiran para arriba menos confianza del consumidor impactado por las basuras mediáticas (95%)”.
“Sin dudas odian al país“, lanzó el mandatario, en otro intento de deslegitimar a los medios de comunicación críticos con su gestión. No es el único ataque del libertario al periodismo, en las últimas horas también se conoció que prohibió el ingreso de los medios de comunicación a Casa Rosada.
Milei le prohibió el ingreso a Casa Rosada a todos los periodistas acreditados
Los analistas dejaron expuesto al oficialismo
Pablo Moldovan, director de C-P, señaló que “la inmensa mayoría de los indicadores adelantados dieron caídas fuertes” y advirtió que “la aceleración de la inflación está impactando fuerte sobre los ingresos y eso afecta la demanda”. En su análisis, la tendencia hacia adelante apunta al “estancamiento”, con riesgo de recesión si la inflación no se desacelera.
Sebastián Menescaldi, de EcoGo, consideró que el dato interanual “marca una caída relevante” y señaló que los sectores dinámicos “no son suficientes para compensar el retroceso de la industria”. Agregó que la economía muestra “cierto estancamiento, más allá del dato de tendencia-ciclo”, y que Caputo “busca algo para festejar” ante un cuadro que no logra revertirse.
Sobre el 0,1% que destacó el ministro, Haroldo Montagu, director de Vectorial, fue directo: “Es una construcción estadística. Los 0,1% no se festejan en economía“. La crítica apunta a que ese cálculo filtra datos y puede no reflejar la dinámica real del momento.
Claudio Caprarulo, de Analytica, explicó que la tendencia-ciclo busca aislar factores transitorios, pero advirtió que en febrero “se profundizó la caída en la industria y el comercio”, sectores que representan cerca de un tercio del indicador. Según su consultora, “el primer trimestre fue muy malo” y la segunda mitad del año dependerá de si el mercado interno logra recuperarse.
Florencia Fiorentin, de Epyca, describió el modelo vigente como uno que lleva a “una economía mediocre, que evoluciona a dos velocidades: por un lado, los sectores que crecen -agro, minería y finanzas- y por otro, los que caen y concentran empleo, como industria, construcción y comercio”.
En la misma línea, Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, sostuvo que la actividad “crece por los sectores ligados a la demanda extranjera, mientras los vinculados al mercado interno caen fuertemente”.
Desde la consultora LCG advirtieron que la actividad volvió a niveles de julio de 2025 y que la demanda interna no logra consolidarse, golpeada por la caída del poder adquisitivo y la retracción del crédito. También señalaron que el consumo se desplaza hacia productos importados en un contexto de apertura comercial y tipo de cambio apreciado.
Gabriel Caamaño Gómez, de Outlier, coincidió en que parte del mal desempeño se explica porque “terminó de salir de la estimación del sector agropecuario la cosecha histórica de trigo” y proyectó que marzo mostrará una recuperación, dado que “el punto de comparación también va a ayudar“, ya que marzo de 2025 fue un mes malo.
El panorama de mediano plazo también genera alertas. El mismo IL de la Torcuato Di Tella que citó Milei muestra, en su lectura interanual, una probabilidad del 85% de que la economía abandone la fase expansiva en los próximos meses, lo que técnicamente acercaría al país a una recesión si se confirman caídas consecutivas.