Tras los cruces, Larreta y Bullrich almuerzan junto a Macri

En medio de una interna que no para de escalar, el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la titular del PRO Patricia Bullrich se verán cara a cara este martes cuando compartan un almuerzo luego del cruce que protagonizaron por la represión del pasado sábado. El encuentro donde se intentarán calmar las aguas fue convocado por Mauricio Macri.

Después de la represión ocurrida el sábado pasado en inmediaciones del hogar de la Vicepresidenta, el jefe de Gobierno decidió no volver a colocar las vallas y Bullrich, la “halcona” presidenciable, lo tildó de falto de carácter.

El almuerzo había sido convocado la semana pasada por el propio Mauricio Macri. Si bien el expresidente ya se mostró mucho más cercano a las posiciones “duras”, es consciente de la necesidad de la unidad de Juntos por el Cambio y del PRO en particular.

En ese sentido apunta a no disputar candidaturas antes de tiempo y a generar un armado lo suficientemente sólido con una plataforma clara para volver al poder con un plan de gobierno, sin la improvisación desplegada en su mandato (2015-2019). Sin embargo, los cortocircuitos públicos ente la presidenta del partido amarillo y el alcalde porteño amenazan esas aspiraciones de unidad.

Cuando la alianza opositora parecía cerrar filas detrás de Larreta, en defensa de la represión de la Policía porteña al Kirchnerismo, Bullrich pateó el tablero y desde un canal de televisión lanzó dardos contra el Jefe de Gobierno.

En la seguridad no podés tener miedo. Cuando tomás la decisión de poner la valla, la mantenés. Y no te corrés de ahí“, afirmó la representante del “ala dura” del PRO, al deslizar que su eventual contrincante interno no estaba preparado para gobernar Argentina.

El encuentro amarillo intentará ponerle un punto final a las discusiones (al menos a las públicas) pese a que, en las horas previas, no hubo ninguna marcha atrás por parte de los protagonistas de la interna.

Según Bullrich, sus dichos reflejan ideas necesarias para gobernar un país: el decisión y el mantenimiento de la firmeza (aunque esto se exprese en una dura represión). Por lo que la ex ministra argumenta que no se trata de criticar a Larreta en términos personales sino políticos.

En su análisis, los resultados del operativo represivo erosionaron el carácter de su partido fundado por Macri porque, si se ponen vallas, no se pueden sacar. Según los halcones, al jefe de Gobierno “lo pasaron por encima”.

Al larretismo le molestó el oportunismo político de la ex ministra de Seguridad de Cambiemos argumentando que mientras Larreta gobierna, ella opina libremente desde un estudio de televisión. En respuesta, referentes y funcionarios del larretismo realizaron una campaña de mensajes por redes sociales (sobretodo Twitter) en respaldo de su jefe político.

El rol de la Coalición Cívica y la UCR

La oleada de tuits en favor de Larreta contó con el acompañamiento también de la Coalición Cívica, que se metió de lleno en la interna de un partido ajeno, con la salida pública de diputados nacionales y locales, previo a un comunicado impulsado por la propia Elisa Carrió.

Para los lilitos, no se trató de una intromisión en una interna por fuera de sus fronteras sino un apoyo a las decisiones del Gobierno porteño, con el que mantienen una muy buena relación.

De hecho, hace casi tres semanas, Carrió protagonizó un cruce feroz con Bullrich cuando la líder de la Coalición Cívica apuntó a dirigentes propios por presuntos vínculos con Sergio Massa durante la gestión Cambiemos.

La co-fundadora de Cambiemos acusó a dirigentes del PRO y de la UCR de “no ser decentes“. Curiosamente, entre los muchos apuntados por Carrió, no figura el alcalde porteño ni nadie del armado larretista.

La presidenta del PRO le advirtió que ya no le dejaría pasar sus ataques sin consecuencias, y le puso fin a la impunidad tácita de la que goza la ex diputada.

Los que no participaron masivamente de la disputa amarilla fueron los radicales, que después de haber adoptado una actitud de fortaleza frente al macrismo, se mantuvieron distantes de un problema de otros. El único boina blanca que al menos hizo acto de presencia fue Martín Lousteau, quien apoyó a Larreta estando en la conferencia de prensa del alcalde.

Interna amarilla de cara a 2023

Lo concreto es que en el PRO siguen inconmovibles dos corrientes internas que se disputan la hegemonía del partido amarillo. El larretismo y el bullrichismo no se dan tregua y en la alianza opositora se encienden las alarmas: a casi un año de los comicios presidenciales, reconocen que no tienen las elecciones ganadas solo por ser la oposición al peronismo.

Desde el Gobierno porteño aumenta el nerviosismo porque creen que el escándalo desatado a raíz de la represión del sábado adelantó las discusiones electorales. La sociedad civil, organismos de Derechos Humanos y todo el peronismo señalan a Larreta como el responsable político directo de los desmanes de la Policía de la Ciudad.

El retiro de las vallas y del personal policial fue la oportunidad que los “halcones” de Bullrich esperaban para señalar al Jefe de Gobierno como “tibio” o falto de carácter. Reforzando así la idea de la mano dura que impondría un eventual gobierno de la presidenta del PRO.

Como si fuera poco, este lunes, la propia Cristina Fernández de Kirchner criticó el accionar de la Policía porteña y apuntó directo contra Larreta, a quien instó a que “no sea ridículo, así no se demuestra autoridad“.CFK le aconsejó al Jefe de Gobierno que no se deje “pinchar” por las chicanas mediáticas de Bullrich: “Déjela que grite, que que diga cualquier cosa“.

Este será el clima de tensión que deberán digerir los dirigentes amarillos en el almuerzo de este martes, donde también están invitados Jorge Macri, María Eugenia Vidal, Fernando de Andreis, Diego Santilli, Cristian Ritondo, Humberto Schiavoni y Federico Pinedo que estaría ausente por un compromiso personal previo.

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