Karina Milei tuvo que aceptar que Patricia Bullrich compita por la Jefatura de Gobierno porteña, en un intento por reducir las tensiones internas del oficialismo en medio del escándalo de Manuel Adorni, que no solo afecta al Jefe de Gabinete, sino también al propio Javier Milei.
La Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, tuvo que aceptar que la senadora Patricia Bullrich compita por la Jefatura de Gobierno de CABA en las próximas elecciones, luego de intentar convencerla de ser candidata a la Vicepresidencia.
Se trata de un intento de reducir las tensiones internas en el oficialismo en medio del escándalo inmobiliario en el que quedó envuelto Manuel Adorni, Jefe de Gabinete y candidato de la hermana presidencial para competir en territorio porteño.
Es que la situación del vocero profundizó el desgaste del gobierno de Javier Milei, que insiste en mantenerlo en su cargo pese a que las encuestas muestran una fuerte escalada en su imagen negativa. De hecho, un estudio de Zubán-Córdoba arrojó que más del 60% de los argentinos rechazaría un segundo mandato del libertario.
La Libertad Avanza, entre internas y candidaturas
El lunes pasado Karina tomó la iniciativa de descomprimir una tensión que venía creciendo dentro de La Libertad Avanza. Durante la reunión de Gabinete, hizo sentar a Alejandra Monteoliva junto a Bullrich como gesto de distensión, y bajó línea a su entorno para que transmitiera que no se opondría a la candidatura de la exministra de Seguridad en la Ciudad de Buenos Aires.
“Es con Patricia, no hay dudas. Debe ser integrada nuestra gente, pero no tiene sentido discutirle a alguien que sacó 50 por ciento hace menos de un año“, comenzaron a repetir desde el oficialismo.
El movimiento también tenía un destinatario externo: Mauricio Macri, quien retomó una gira federal mientras desde su entorno algunos referentes relanzaban un operativo clamor para que vuelva a competir por la presidencia.
La posibilidad de que el líder del PRO impulse una oferta política propia desde su partido encendió algunas alarmas en el oficialismo, consciente de que la unidad del voto no peronista puede ser decisiva en 2027. Sin embargo, Bullrich fue cauta ante el giro de Karina.
Desde su entorno aclararon que el respaldo no modifica en lo sustancial su posición: “Patricia no es ni más ni menos candidata que la semana pasada. Sabe que mide bien, pero que no tiene sentido ganar un distrito si se pone en riesgo la reelección de Milei. Primero hay que evaluar en qué contexto se llega al año que viene“, señaló un colaborador cercano a la senadora.
Detrás de la concesión de Karina está la caída en desgracia de Adorni, que despejó el camino para Bullrich en la Ciudad, donde la otra alternativa que baraja el oficialismo es Pilar Ramírez, su aliada más cercana en ese territorio. Con Adorni debilitado, sostener ese frente se volvió más difícil, y ceder la candidatura porteña resultaría menos costoso que prolongar la disputa.
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La interna, sin embargo, no está resuelta. La fractura entre el ala de Karina Milei y la de Santiago Caputo se profundizó en las últimas semanas. Desde el entorno de la secretaria general le atribuyen al asesor presidencial buena parte de los problemas judiciales y mediáticos del Gobierno, y condicionan la continuidad de Adorni a la de Caputo.
“Si se va Manuel, se va Santiago“, advirtieron. Algunos en ese sector incluso fijaron un plazo de un mes para que el consultor abandone su rol, en abierta contradicción con el respaldo público que el propio presidente le expresó días atrás.
El otro frente abierto es la provincia de Buenos Aires. Dentro de La Libertad Avanza hay quienes apuestan a una alianza con el PRO para competir por la gobernación, ante la perspectiva de una interna peronista que podría fragmentar el voto opositor.
El mandato de Axel Kicillof culminará en 2027 y ya hay casi una decena de aspirantes a sucederlo. Por ahora, la tropa libertaria no pudo organizar una estrategia unificada. Algunos sectores del libertarismo impulsan al armador bonaerense Sebastián Pareja, mientras que los libertarios-PRO ven mayor consenso en el Ministro del Interior, Diego Santilli.
Otros advierten que repetir la dispersión del voto de derecha de 2023 podría beneficiar nuevamente al peronismo. Cabe recordar que en aquella oportunidad Kicillof se impuso con casi 20 puntos de diferencia sobre el segundo.
El telón de fondo de toda esta disputa es la relación del oficialismo con el peronismo. Señales como la reunión entre Miguel Pichetto y Cristina Fernández de Kirchner, o la visita de Emilio Monzó y Nicolás Massot a Kicillof en La Plata, anticipan que el polo opositor podría presentarse más cohesionado en 2027 que en 2023 pese a las internas.
Es por esto que un sector libertario remarca la necesidad de un acuerdo con el PRO. Aun así, en el karinismo no descartan que ante una eventual salida de Adorni el puesto se le ofrezca a Santilli, en un claro intento de desgastarlo.
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Los escándalos arrastran a Milei en las encuestas
Las tensiones internas coinciden con un panorama de opinión pública que preocupa al círculo presidencial. Un estudio de la consultora Zuban Córdoba, realizado entre el 1 y el 3 de abril sobre 2.200 casos en todo el país, reveló que el 60,7% de los argentinos no votaría hoy por la reelección de Milei, mientras que apenas el 29,4% lo haría.
Un 10% restante aún no tiene posición definida. En la misma línea, el 60,6% se manifestó en desacuerdo con la idea de que Milei encabece un segundo mandato. Las razones del rechazo muestran una estructura clara. La mala gestión económica encabeza la lista, citada por el 47% de los encuestados.
Le siguen el incumplimiento de promesas (24,7%) y los casos de corrupción (21,5%). Este último factor aparece por primera vez con un peso significativo en las mediciones, vinculado en gran parte al caso Adorni, pero también a otros escándalos como la estafa de $LIBRA y la corrupción en ANDIS.
El deterioro no se limita a quienes siempre estuvieron fuera del electorado libertario. El estudio advierte que un 33,9% de quienes apoyaron a Milei en el balotaje de 2023 declara haber reducido o retirado ese respaldo.
En términos generales, el 42,9% afirma que su apoyo disminuyó desde entonces, y el 24,7% directamente dejó de apoyarlo. Solo el 19,9% sostiene que su respaldo creció en el mismo período.
El apoyo que persiste tiene bases específicas: el 47% de quienes respaldan al Presidente lo hace por confianza en su liderazgo, y el 21,6% por un rechazo a la alternativa peronista antes que por una valoración positiva de las políticas concretas. Cuando se consulta estrictamente por la evaluación de la gestión, la cifra de respaldo cae al 20,2%.
Un dato adicional del relevamiento apunta a una demanda más amplia de renovación política: el 62,4% de los encuestados coincide en que Argentina necesita un candidato que no esté vinculado a ninguno de los partidos actuales, y el 46,4% se inclina por alternativas más moderadas.
La economía sigue siendo el principal factor de desgaste. La inflación, la pobreza y la incertidumbre laboral son mencionadas de manera recurrente como fuentes de frustración, a pesar del énfasis oficial en el ordenamiento de las cuentas públicas.
Las denuncias de corrupción, que históricamente habían tenido menor peso en el escenario político local, comenzaron a incidir de manera directa en la percepción del Gobierno, en particular entre sectores que habían visto con simpatía la irrupción libertaria como ruptura con la política tradicional.
El Congreso, otro frente complicado para LLA
El impacto del caso Adorni también se siente en el Congreso, donde el oficialismo está perdiendo el control de la agenda legislativa. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, reconoció preocupación luego de que la semana pasada la oposición demostrara que puede reunir mayoría para imponer sus propios temas de debate, tal como ocurrió durante 2025.
Al inicio de la última sesión, los bloques opositores obtuvieron más votos que el oficialismo al momento de proponer incorporar nuevos puntos al orden del día, entre ellos una interpelación a Adorni por las denuncias de corrupción en su contra, y una convocatoria a Karina Milei para que diera explicaciones sobre su papel en la promoción de la criptomoneda $LIBRA.
Ninguno de los dos expedientes llegó a tratarse porque la mayoría especial requerida no estaba garantizada, y Menem adelantó las votaciones para impedir que la oposición reaccionara a tiempo. Sin embargo, el mensaje quedó claro.
En el entorno del Gobierno reconocen que el escenario legislativo se complicó. Desde la mesa política se comenzó a aconsejarle al Presidente que dosifique la agenda parlamentaria, priorizando proyectos con chances reales de aprobación y la designación de jueces, que se perfila como el mayor desafío legislativo del oficialismo hasta el fin del mandato.
El ministro del Interior, Diego Santilli, comparte el diagnóstico de Menem: el margen para conseguir leyes se reduce a medida que se acerca el ciclo electoral.
Los gobernadores también empezaron a tomar distancia. La caída en la recaudación y el consecuente desplome en los giros de coparticipación tensionaron la relación con los mandatarios provinciales.
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, ordenó a sus tres diputados votar a favor de la interpelación a Adorni. Sus pares de Salta, Gustavo Sáenz, y de Misiones, Hugo Passalaqua, optaron por dejar las bancas vacías durante esa votación, una señal difícil de ignorar para la Casa Rosada.
La visita de Adorni al Congreso para presentar su primer informe de gestión como jefe de Gabinete, que el propio funcionario confirmó para abril, quedó en suspenso: Menem nunca convocó a la sesión correspondiente.
Aunque en ese tipo de presentaciones el ministro puede esquivar algunas preguntas, el nivel de exposición mediática y la reacción esperada de la oposición hacen que la cita sea, por ahora, políticamente inviable.
La oposición, por su parte, evalúa convocar a una sesión en las próximas dos semanas para tratar el decreto que reorganizó el organigrama de la SIDE y eventualmente rechazarlo. La estrategia admite la posibilidad de no alcanzar el quórum en un primer intento, pero espera intentarlo nuevamente semanas después, con más tiempo para sumar voluntades.
En este contexto, la reforma política prometida por Milei en su discurso del 1 de marzo quedó varada. Santilli había comprometido su envío al Congreso en mayo, pero Menem ya moderó las expectativas públicamente.
La posibilidad de que en 2027 haya hasta tres fechas electorales distintas sigue sobre la mesa, aunque la eliminación de las PASO no genera consenso: ni la UCR ni el PRO están dispuestos a resignarlas sin un mecanismo alternativo para dirimir sus internas, y el peronismo tampoco muestra entusiasmo por el cambio.