El juez Ariel Lijo ordenó levantar el secreto fiscal y bancario de Manuel Adorni y su esposa en el marco de la causa que investiga al jefe de Gabinete por enriquecimiento ilícito. Además, se conoció que los pasajes de retorno desde Nueva York costaron 10 mil dólares.
El juez federal Ariel Lijo ordenó el levantamiento del secreto fiscal y bancario del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y de su esposa, Julieta Bettina Angeletti, en el marco de la causa que investiga un presunto enriquecimiento ilícito.
La medida se adoptó a partir de un pedido del fiscal federal Gerardo Pollicita y habilita el acceso a información detallada sobre cuentas bancarias, depósitos, plazos fijos, créditos, préstamos, consumos con tarjetas y eventuales vinculaciones con billeteras virtuales.
El objetivo de la medida es reconstruir la evolución patrimonial del funcionario y cotejarla con los datos que presentó ante los organismos de control.
En paralelo, la fiscalía solicitó a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) registros sobre la situación fiscal y patrimonial de ambos, con el fin de verificar ingresos, bienes y movimientos financieros correspondientes al período bajo análisis.
El levantamiento del secreto no alcanzó únicamente a Adorni y Angeletti. Lijo también dispuso la misma medida sobre seis mujeres identificadas en el expediente como prestamistas o acreedoras del funcionario: Silvia Pais, Norma Zuccolo, Beatriz Viegas, Claudia Bibiana Sbabo, Graciela Molina y Victoria María José Cancio.
Dudas sobre las propiedades de Manuel Adorni
La causa se tramita en los tribunales federales de Comodoro Py y en los últimos días la atención giró hacia la compra de un departamento ubicado en la calle Miró al 500, en el barrio porteño de Caballito. La operación se formalizó el 18 de noviembre de 2025 por un valor declarado de 230.000 dólares.
Según consta en el expediente, Adorni abonó en ese momento solo 30.000 dólares, mientras que el saldo restante de 200.000 fue financiado mediante una hipoteca otorgada por las propias vendedoras del inmueble: dos jubiladas, Claudia Sbabo (64 años) y Beatriz Viegas (72 años). El acuerdo no contempló el cobro de intereses y fijó un plazo de devolución de un año.
La fiscalía mantiene bajo análisis la lógica económica de ese esquema, en particular la ausencia de intereses en una financiación de tal magnitud a un funcionario de primer nivel. El levantamiento del secreto bancario apunta, entre otras cosas, a verificar si existen elementos en el patrimonio de Adorni que expliquen la operatoria.
La investigación se originó a partir de una denuncia presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, quien advirtió presuntas inconsistencias en las declaraciones juradas del jefe de Gabinete. Según su planteo, el patrimonio del funcionario habría registrado un incremento significativo en un período fiscal, junto con posibles omisiones en la información declarada.
Además de la propiedad en Caballito, los investigadores también observan un inmueble en el country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz, vinculado a Angeletti. Para esa compra, según declaró la escribana interviniente, Adorni recibió un préstamo de 100.000 dólares de una policía retirada y su hija, con una tasa de interés del 11% anual.
En el marco de las diligencias, la Justicia dispuso operativos en sucursales de la inmobiliaria que participó en la venta del departamento de Caballito y citó a varios testigos. Entre ellos figura Pablo Martín Feijoo, identificado como la persona que realizó la reserva del inmueble e hijo de Beatriz Viegas, una de las vendedoras.
Feijoo deberá presentarse con su teléfono celular. También fueron convocados Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi, dueños de la inmobiliaria, y Juan Ernesto Cosentino, quien vendió al matrimonio la casa en el country. El portero del edificio de Caballito fue igualmente citado a declarar.
La escribana: entre la Justicia y los medios
Uno de los testimonios de la causa fue el de Adriana Nechevenko, la escribana que intervino en las operaciones inmobiliarias de Adorni. Nechevenko declaró ante el fiscal Pollicita y al día siguiente regresó espontáneamente a los tribunales de Comodoro Py, sin haber sido citada, para realizar aclaraciones y entregar su teléfono celular.
“No voy a hacer declaraciones. Vine porque tenía que venir. Si me vuelven a llamar, volveré a venir. La Justicia está haciendo su trabajo. Yo estoy tranquila“, dijo a la salida.
En su declaración ante la Justicia, Nechevenko aseguró que la operación fue normal desde el punto de vista escriturario. Sobre el préstamo de las jubiladas, sostuvo: “no hubo préstamos de dinero, así, en efectivo, no hubo”.
Sin embargo, cuando se le preguntó cómo dos jubiladas pudieron financiar 200.000 dólares sin intereses y de dónde habría obtenido Adorni los fondos, la escribana no pudo o no quiso dar una respuesta: “Eso hay que preguntárselo a él”, respondió.
La profesional también confirmó que ella misma facilitó el contacto con las prestamistas vinculadas a la compra del inmueble en el country: “Yo le presenté a las prestamistas”, afirmó. Aclaró, además, que conoce a Adorni desde hace 25 años, cuando compartieron actividades en el ámbito privado.
En cuanto a su obligación de verificar el origen de los fondos, Nechevenko fue categórica: “No estoy obligada a pedir el origen del dinero. Con que declare que es de origen legal, ya está. Hoy en día ni siquiera estoy obligada a pedirlo“.
Esa posición fue cuestionada por exfuncionarios de la Unidad de Información Financiera (UIF). El exdirector del organismo, Mariano Federici, señaló que “en Argentina, los escribanos son sujetos obligados bajo el artículo 20 de la Ley 25.246, llamados a cumplir con obligaciones preventivas para evitar ser utilizados con propósitos criminales de lavado de activos“.
Además, advirtió que “el incumplimiento por parte del escribano de las obligaciones y deberes bajo la Resolución de la UIF 242/2023 lo sanciona la UIF conforme a lo establecido en la Ley 25.246, sin perjuicio de las sanciones penales que pudieren corresponder”.
En la misma línea, María Eugenia Talerico, exsegunda al mando de la UIF, comentó que “la escribana de Adorni declaró que no sabe el origen de los fondos con los que se compraron las propiedades. Eso es una confesión de incumplimiento”.
“Como sujeto obligado de la UIF, tenía la obligación legal de preguntar, verificar y documentar el origen de los fondos”, agregó, y también subrayó que Adorni y su esposa son considerados Personas Políticamente Expuestas (PEP), lo que implica controles más estrictos.
Pero fue en una entrevista televisiva posterior donde los dichos de Nechevenko generaron mayor impacto. Consultada sobre cuántas operaciones inmobiliarias había realizado Adorni durante los 15 años previos en que lo conocía, la respuesta fue contundente: “Justo ninguna”, dijo, y acompañó la frase con una carcajada. “Se le vino todo junto”, remató.
En cuanto al vínculo entre Pablo Feijoo y el funcionario, la escribana intentó relativizar las implicancias: “Hay una relación de confianza entre el hijo de una las vendedoras y los compradores“.
Cuando se le recordó que la propia jubilada había declarado no conocer a Adorni, Nechevenko respondió con una pregunta retórica: “Definime conocer: yo me voy de acá, ¿ustedes van a decir que me conocen? En realidad mucho no me conocen“.
Más de 15 mil dólares en vuelos hacia y desde Nueva York
La causa incorporó además nueva información sobre los pasajes de regreso de Adorni y su esposa desde Nueva York, tras su participación en la Argentina Week, evento realizado entre el 9 y el 12 de marzo de 2026.
Según documentación presentada ante la Justicia, ambos viajaron de vuelta en primera clase en el vuelo DL 115 de Delta Air Lines con destino Buenos Aires, el 14 de marzo. El vuelo partió desde el aeropuerto JFK a las 22.25 y llegó a Ezeiza a las 10.15 del día siguiente, sin escalas.
El ticket de Adorni fue emitido por 4.910,35 dólares, en el asiento 1G y sin equipaje. El de Angeletti alcanzó los 5.154,55 dólares, en el asiento 1C y con dos valijas. El total superó los 10.000 dólares.
Un detalle que llama la atención es la forma en que se realizó la reserva: los registros indican que los pasajes fueron emitidos con la leyenda “RESERVASPASAJES//JEFATURA.GOB.AR”, vinculados al sistema Cytric y con marcas de “MISIÓN OFICIAL“. El fiscal Pollicita busca determinar quién afrontó efectivamente el costo del pasaje de Angeletti.
Adorni había explicado previamente por qué su esposa se sumó a la comitiva en el avión presidencial: “Mi mujer iba a viajar a Nueva York. De hecho, ya tenía pasaje comprado para el 26 de febrero por US$5348 (…) Pero después hubo un cambio en el viaje: de Nueva York yo pasaba por Miami y quería que me acompañara”.
Agregó que Presidencia “la invitó” para que viajara en el avión presidencial “porque no había otra forma” y que “son trabajos muy sacrificados y era mi deseo que mi mujer me acompañe“.
Sin embargo, la información conocida indica que el pasaje de ida que Angeletti no utilizó (por 5.345 dólares) se suma al costo del pasaje de vuelta de ambos, elevando la cuenta total de los vuelos vinculados a ese viaje a más de 15.000 dólares.
La suma de gastos que rodea al funcionario viene siendo objeto de escrutinio judicial y periodístico en forma sostenida. A los vuelos se suman las dos hipotecas no bancarias (una de 200.000 dólares sin intereses por el departamento de Caballito y otra de 100.000 dólares al 11% anual por la propiedad en el country).
Así como el viaje en avión privado a Punta del Este en febrero y vacaciones en Aruba a fines de 2024. El jefe de Gabinete cobra un salario de poco más de 7 millones de pesos mensuales tras la última actualización, equivalente a unos 5.000 dólares al tipo de cambio oficial. Aunque hace apenas un año cobraba 3 millones.
