A las y los integrantes del interbloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio se les hace cada vez más difícil estar a la altura de la denominación de la bancada, en tanto a pesar del triunfo electoral de noviembre de 2021, la fractura no parece tener fin y ya son 10 bloques diferentes los que componen la alianza opositora. Se trata de un número alto, máxime en comparación con el hecho de que fueron 3 los espacios fundadores (PRO, UCR y Coalición Cívica).
La primera fractura se dio a menos de un mes de los comicios de noviembre cuando el bloque radical se quebró y quedó por un espacio el bloque “tradicional” referenciado en Mario Negri, y el sector “renovador” que encabeza Rodrigo de Loredo con el apoyo de Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau.
Por su parte, la dupla Emilio Monzó y Margarita Stolbizer, diputados electos en 2021, le “robaron” al PRO dos bancas para armar su propio bloque que se presenta como “distanciado” de la figura de Mauricio Macri.
Como respuesta, el bloque PRO cambió su nombre a “Frente PRO”, para evitar más fugas. Sin embargo, como uno hubiera esperado, un mero cambio de nombres no alcanzó para frenar la balcanización del espacio político que gobernó el país hasta hace sólo 2 años.
Es que no sólo a los 3 bloques tradicionales –UCR, PRO y CC-, no sólo se le sumarán el de Evolución Radical (de Loredo-Lousteau) y el de Encuentro Federal (presidido por Stolbizer) sino que también surgieron los bloques Producción y Trabajo (Marcelo Orrego), Republicanos Unidos (Ricardo López Murphy), Avanzar San Luis (Claudio Poggi), Ahora Patria (Carlos Zapata) y uno más que aún no tiene nombre pero que será conducido por Paula Omodeo.
Cabe destacar que 4 de estos espacios serán monobloques; se trata de los espacios de Omodeo, Lopez Murphy, Zapata y Poggi.
Por otra parte, todavía falta definir quién será el titular del interbloque que nucleará a los 10 bloques. En principio pareciera que la decisión se postergará lo máximo posible, quizá hasta febrero de 2022, esperando que baje la espuma de la interna radical y se acabe el boom de los monobloques. Quien parece tener ventaja es el titular del bloque PRO, Cristian Ritondo, pero falta la renovación de las autoridades partidarias del radicalismo, que podría alterar el tablero.
Por otra parte, esa inédita situación de un interbloque integrado por 10 bloques supondrá que cada uno de ellos tenga su propio cierre a la hora de discutir los expedientes. Se espera que voten como un sólo bloque, aunque siempre está la posibilidad de que un legislador díscolo suponga una fuga de votos en algunos temas clave.


