El decreto de Javier Milei para neutralizar la huelga en el Servicio Meteorológico Nacional no solo declaró el servicio como “esencial”, sino que además habilitó la privatización del servicio y quitó aún más fondos al organismo.
El gobierno de Javier Milei no solo declaró el servicio como esencial para neutralizar la huelga convocada para este viernes por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), sino que además le quitó al organismo la exclusividad en la provisión de información climática para vuelos.
Puntualmente, habilitó la participación de prestadores privados (lo que equivale en la práctica a una privatización) y eliminó una fuente de financiamiento que hasta ahora recibía automáticamente el organismo.
Todo esto ocurrió mientras el SMN atraviesa uno de sus peores momentos institucionales, con más de 140 despidos confirmados y advertencias sobre el deterioro de su capacidad operativa.
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El Decreto de Necesidad y Urgencia 274/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, introduce modificaciones de fondo en el esquema de provisión del Servicio Meteorológico para la Navegación Aérea (MET).
La norma redefine el artículo 15 de la Ley 27.161 y coloca a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA S.A.) como la responsable de garantizar ese servicio, con la novedad de que podrá hacerlo de forma directa o a través de la contratación de terceros. Hasta la publicación del decreto, esa función recaía exclusivamente en el SMN.
El texto oficial justifica la medida señalando que la concentración del servicio en un único proveedor generaba “limitaciones para asegurar la continuidad del servicio” y representaba, en sus propios términos, “un riesgo cierto e inminente para la seguridad operacional y la regularidad del transporte aéreo”.
Cualquier interrupción, advierte el decreto, podría derivar en “demoras, cancelaciones, desvíos y restricciones operativas con impacto directo en usuarios, cargas, operadores, así como en la actividad económica”.
Para ordenar la transición, el decreto establece un período de hasta 180 días hábiles durante el cual el SMN continuará prestando el servicio de manera transitoria mientras se habilitan nuevos proveedores. Todos los prestadores que ingresen al sistema deberán cumplir con los estándares técnicos y de seguridad que fije la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
El decreto también introduce una declaración expresa de que el servicio meteorológico para la navegación aérea constituye un servicio público esencial en la Argentina. Fue precisamente esa definición la que el Gobierno utilizó para notificar a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que la huelga convocada para este viernes era ilegal.
La medida de fuerza, que incluía un “apagón informativo” previsto desde las 5 de la mañana hasta el mediodía, habría impedido que los aeropuertos accedieran a información meteorológica, dejando sin operar a los vuelos comerciales de todo el país.
Ante esa presión, ATE resolvió el levantamiento parcial del paro y convocó en su lugar a una asamblea general resolutiva para las 10.30 en la sede central del organismo. Aunque el formato cambió, la interrupción de tareas se produjo igualmente, bajo una modalidad distinta.
El tercer punto del decreto (y quizás el más significativo desde el punto de vista financiero) es la eliminación del financiamiento automático que recibía el SMN. Hasta ahora, el organismo percibía el 10% de la Tasa de Protección al Vuelo, un mecanismo que quedó derogado con la nueva norma.
Esos recursos pasarán a una cuenta específica del Tesoro nacional, con el argumento de garantizar un esquema de distribución “justo y equitativo”. La medida se suma a las denuncias del sector sobre la falta crónica de presupuesto, tecnología y equipamiento.
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“Si es tan esencial no pueden despedir a 140 trabajadores”
El conflicto no surgió de la nada. Los trabajadores del SMN venían acumulando tensión desde hace semanas, impulsados por un proceso de ajuste que, según los gremios, compromete la capacidad del organismo para cumplir sus funciones básicas.
El miércoles, al menos 140 empleados recibieron telegramas de despido. Los trabajadores advirtieron que se esperaban notificaciones adicionales, con proyecciones que hablaban de hasta 240 personas afectadas en total.
El sector más golpeado fue la Red de Observación, compuesta por estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo del país que realizan monitoreo continuo de variables como temperatura, presión atmosférica y humedad. Esa red es la que alimenta, entre otras cosas, los sistemas de alerta temprana frente a eventos extremos.
Los propios trabajadores advirtieron que los recortes implican menor precisión en los pronósticos, menor capacidad de respuesta ante emergencias y mayor riesgo para sectores que dependen de esa información: la aviación civil, la navegación marítima y fluvial, las actividades agropecuarias y la población en general expuesta a fenómenos como inundaciones.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue el vocero más activo del reclamo gremial. Cuestionó el argumento oficial sobre la esencialidad del servicio y lo usó en favor de su postura: “Si es tan esencial no pueden despedir a más de 140 trabajadores”.
En el mismo sentido, exigió que la esencialidad se traduzca en inversión concreta: “El SMN es muy importante para el país. Por eso exigimos que lo traten como esencial de la manera que corresponde: con más presupuesto, equipos, tecnología y capacitación permanente”.
Aguiar también rechazó la calificación de ilegalidad que el Gobierno aplicó al paro. Según sostuvo en la red social X, “ninguna ley incluyó a ese servicio como esencial por lo cual NO EXISTE RESTRICCIÓN ALGUNA PARA EJERCER ESE DERECHO FUNDAMENTAL”.
Y fue más lejos al cuestionar la decisión de operar vuelos sin información meteorológica disponible: denunció que los funcionarios de Milei “están incurriendo en NUMEROSOS DELITOS al poner en riesgo vidas humanas pretendiendo hacer despegar aviones sin los informes meteorológicos”.
Frente al decreto que abre la puerta a prestadores privados, Aguiar también dejó en claro su posición: “Si es esencial, deben fortalecerlo con presupuesto y tecnología“. La frase resume la contradicción que el gremio señala en la estrategia oficial: invocar la importancia crítica del servicio para impedir huelgas mientras reduce personal y fondos del organismo que lo presta.