Javier Milei aprovechó el acto por el aniversario del atentado en la Embajada de Israel para sobreactuar su alineamiento con Israel y celebró que junto a Estados Unidos “han decidido ponerle fin al régimen iraní”. Sin embargo, su gobierno retiró a custodia de los establecimientos judíos en CABA.
Javier Milei aprovechó el acto por el 34° aniversario del atentado a la Embajada de Israel para reafirmar su alineamiento con Israel y Estados Unidos, y para volver a cruzar a Irán, en un contexto en el que viene decidiendo hablar como si fuera parte del conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, la única preocupación del mandatario parece ser lo que ocurre en suelo israelí, ya que en el mismo día la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, ordenó el retiro de 60 de los 80 agentes de la Policía Federal que custodiaban instituciones judías (como escuelas, templos y otros establecimientos) en la Ciudad de Buenos Aires.
Los efectivos fueron reasignados al Departamento Federal de Investigaciones (DFI), el organismo impulsado por la gestión de Patricia Bullrich. Cabe mencionar que los 160 agentes restantes corresponden a la órbita de la Ciudad.
Javier Milei levanta la bandera de Israel
El pasado martes 17 de marzo, el presidente Javier Milei encabezó el acto en conmemoración del ataque perpetrado el mismo día de 1992, cuando un coche bomba mató a 29 personas e hirió a más de 250 en la sede diplomática israelí. El acto se realizó en el predio donde funcionaba la embajada, bajo el lema “La primera vez no se olvida”.
Junto al mandatario participaron su hermana y secretaria general de la presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el canciller Pablo Quirno; el ministro del Interior, Diego Santilli; el de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, entre otros.
En su discurso, Milei calificó el atentado de 1992 como “un ataque cobarde del enemigo iraní” y sostuvo que “se atentó contra los cimientos morales de nuestra sociedad”. Luego amplió: “Tanto el atentado a la embajada como a la AMIA intentaron cercenar la claridad moral de nuestro pueblo”. Sobre el presente, añadió: “Frente al terrorismo no puede haber tregua”.
El jefe de Estado también ratificó el vínculo con el gobierno de Benjamin Netanyahu: “Israel es un aliado estratégico de nuestro país. Nos unen valores compartidos y la convicción de que la libertad, la democracia y el respeto por la vida deben ser defendidos sin ambigüedades“.
Y colocó a la Argentina dentro del conflicto regional en curso: “Dejamos en claro en dónde nos paramos en este momento histórico en el que Estados Unidos e Israel han decidido ponerle fin al régimen iraní. Una tiranía que no solo mantiene cautiva a su población, sino que sembró el terror durante décadas alrededor del mundo”.
Milei también se pronunció contra el antisemitismo y cerró con una referencia a las familias de las víctimas: “Honramos a quienes perdieron la vida en estos atentados y acompañamos a sus familias, que durante más de tres décadas han sostenido con dignidad una búsqueda incansable de justicia”.
Cabe señalar que, tal como lo establece la causa que tramita en la justicia argentina, la responsabilidad iraní en los atentados nunca fue determinada judicialmente.
Javier Milei celebró los ataques contra Irán y su alineamiento a Israel podría poner en riesgo Argentina
El presidente y su juego de guerra
Si bien la posición histórica del país ante conflictos internacionales armados es la de mantener la neutralidad, el gobierno nacional decidió tomar partido abiertamente en el conflicto a partir de las alianzas internacionales que Milei quiere construir.
Durante su último (hasta ahora) viaje a Estados Unidos, el libertario dijo sentirse orgulloso de ser “el presidente más sionista del mundo” en la Universidad judía de Yeshiva, en Nueva York, y se pronunció como si Argentina fuera parte del conflicto en Medio Oriente, asegurando que “vamos a ganar”.
La efusividad de Milei volvió a poner a Argentina en el mapa de un conflicto internacional, y es que las declaraciones no cayeron en el vacío. El diario iraní Tehran Times, publicó una editorial en la que afirmó que el mandatario argentino cruzó “una línea roja imperdonable“.
Además, advirtió que “Irán no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino”. El texto señaló que “la República Islámica de Irán, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia total contra estos complots, debe diseñar una respuesta proporcionada a esta enemistad“.