La cancillería iraní condenó el “apoyo descarado” de Javier Milei a Estados Unidos e Israel, y aseguró que el libertario utiliza el conflicto en Medio Oriente para “desviar la opinión pública de los argentinos de sus fracasos económicos y casos de corrupción“.
La cancillería iraní condenó el alineamiento del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel y advirtió sobre una posible responsabilidad internacional luego de que el presidente Javier Milei calificara a Irán de “nuestro enemigo” y afirmara que “vamos a ganar la guerra” durante un acto en Nueva York.
A eso le siguió una seguidilla de funcionarios y legisladores libertarios que se plegaron al discurso presidencial, algunos de ellos yendo incluso más lejos al plantear una participación militar directa de Argentina en el conflicto. Por ejemplo, el canciller Pablo Quirno dejó abierta la posibilidad de enviar buques de guerra al Golfo Pérsico.
La cancillería de Irán habló por primera vez
La respuesta más contundente llegó a través de Zahra Ershadi, asesora del ministro de Relaciones Exteriores de Irán y directora general para las Américas. En un texto distribuido por vía diplomática, Ershadi condenó las declaraciones de Milei como “insultantes, hostiles y antiiraníes” y fue directa en su caracterización del posicionamiento argentino:
“El apoyo descarado del Presidente de Argentina a la agresión militar de Estados Unidos y del régimen sionista contra la República Islámica de Irán constituye una violación de las obligaciones internacionales”.
Fue la primera vez que la cancillería iraní se expresó oficialmente sobre el alineamiento del gobierno de Milei con Washington y Tel Aviv. Y el comunicado no se limitó a la crítica diplomática, sino que también subrayó que el mandatario argentino busca:
“Desviar la opinión pública de los argentinos de sus fracasos económicos y de ciertos casos de corrupción relacionados con su entorno cercano”.
La mención tiene lugar en medio de la investigación por la estafa de la criptomoneda $LIBRA, en la que el presidente tuvo un rol central y que involucra a empresarios y funcionarios cercanos al libertario, como Mauricio Novelli y Karina Milei.
A eso se sumaban datos económicos adversos: inflación sostenida y aumento del desempleo según las últimas cifras del INDEC, en un contexto de caída del consumo y retracción industrial que parece no dar señales de revertirse.
Ershadi también introdujo un elemento jurídico en su comunicado al advertir que Argentina podría enfrentar “responsabilidad internacional” por su alineamiento con las acciones militares de Estados Unidos e Israel, responsables de haber iniciado una “guerra de agresión” ilegal con el ataque coordinado del 28 de febrero.

“Los US$2.000 de Milei de siempre”: Nuevos mensajes de Novelli dejan aún más expuesto al Presidente
Los dichos de Milei que encendieron la mecha
El origen de la escalada diplomática puede rastrearse en el discurso de Milei ante la apertura del Congreso, donde el mandatario se refirió a los “terroristas de Irán”. Pero las declaraciones no se detuvieron ahí.
En los días siguientes, Milei se autodefinió como “el presidente más sionista del mundo“ y celebró el intento de derrocamiento del gobierno de Irán a partir de la ofensiva militar estadounidense e israelí.
Ya en el acto del 34° aniversario del atentado contra la Embajada de Israel en Argentina, el presidente fue más explícito: “Frente al terrorismo no puede haber tregua”, dijo, y dejó en claro “en dónde nos paramos en este momento histórico” al referirse al objetivo de “ponerle fin al régimen iraní”.
Esas expresiones, acumuladas en pocos días, provocaron una primera reacción desde los medios iraníes. El Tehran Times publicó un editorial en el que afirmó que el gobierno argentino “cruzó una línea roja” y que “Irán no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino“.
“Irán debe diseñar una respuesta proporcional”, reclamaba la publicación.
Antes de que la cancillería iraní tomara la palabra oficialmente, Mohsen Soltani Tehrani, encargado de Negocios de Irán en Buenos Aires, había intentado calmar las aguas distinguiendo los dichos de Milei de la posición de la sociedad argentina.
“Si él se presenta como el presidente más sionista del mundo, entonces podría considerarse enemigo de Irán“, dijo, “pero en todo caso sería él, no el pueblo argentino”. De todas maneras, aseguró que “no tiene una implicancia directa“.
Milei sostuvo que Irán es “enemigo” de Argentina y se declaró el “presidente más sionista del mundo”
El coro de Milei: “Nosotros ya estamos en guerra con Irán”
Las declaraciones presidenciales no quedaron aisladas. Varios funcionarios y legisladores del espacio libertario se sumaron al discurso en los días siguientes, algunos con afirmaciones que fueron incluso más allá de lo que el propio Milei había planteado.
El legislador porteño Waldo Wolff sostuvo que “nosotros ya estamos en guerra con Irán, aunque no nos guste, y yo celebro la honra de plantarnos de frente”. La afirmación instaló formalmente la palabra “guerra” en boca de un representante del oficialismo.
Horas después, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores del espacio libertario, tomó la palabra durante una sesión parlamentaria para encuadrar el conflicto en la historia argentina reciente.
“Han pasado muchas cosas con Irán en Argentina, hemos tenido dos ataques“, dijo, y argumentó: “esta guerra tiene raíces, y en Argentina las raíces son los dos atentados, no estamos peleando contra algo abstracto, no nos estamos metiendo en una guerra ajena, estamos yendo contra alguien que atacó a la Argentina“.
Lo cierto es que hasta ahora la Justicia argentina jamás logró probar que el gobierno de Irán estuviera implicado en los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA. De hecho, la única mención a esa posibilidad está en otro expediente y no se basa en ninguna prueba.
Pero fue el canciller Pablo Quirno quien generó la mayor controversia. En una entrevista en LN+, ante la pregunta de si la Argentina podría enviar buques al Golfo Pérsico para apoyar a la armada estadounidense, Quirno respondió: “está claro donde nosotros estamos parados, en la medida que necesiten apoyo nuestro está claro dónde vamos a estar parados”.
La declaración, leída como un reconocimiento de que Argentina no descarta una participación militar, fue reproducida por medios internacionales y amplificó el impacto diplomático de la posición argentina.
El conjunto de estas declaraciones configura un posicionamiento que no tiene precedentes en la historia diplomática reciente de Argentina: El país tiene una tradición de neutralidad ante conflictos bélicos en otras regiones del mundo.
Además, ninguna de las expresiones vertidas por los funcionarios libertarios fue previamente debatida en instancias institucionales ni consultada con otros sectores del sistema político. En rigor, cualquier posicionamiento de este tipo requiere la aprobación del Congreso.
La escalada se produce además en un momento de sensibilidad económica global vinculada al conflicto: el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán como respuesta a los ataques disparó el precio internacional de la energía, con consecuencias directas sobre economías importadoras como la argentina.
