Luis Caputo presentó la hoja de ruta para pagar los compromisos de deuda que deberá enfrentar el gobierno de Javier Milei entre 2026 y 2027, en un intento por blindar el programa económico y evitarle sobresaltos al libertario en 2027. “Salir a los mercados es una opción”, comentó.
Luis Caputo encabezó este lunes una conferencia de prensa junto a su equipo económico para presentar el Programa Financiero 2026-2027, el esquema con el que el Gobierno de Javier Milei buscará afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera hasta el final del mandato de Javier Milei.
Lo acompañaron el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas Federico Furiase. Con un discurso cargado de promesas, intentó transmitir tranquilidad a los mercados pensando en el escenario electoral: el objetivo es evitar sobresaltos cambiarios de cara a las elecciones de 2027 y darle chances a Milei para que encare el proceso electoral sin sobresaltos.
En rigor, el “blindaje” se sustentará en préstamos de organismos multilaterales, ingresos de privatizaciones por US$ 800 millones este año y US$ 1.500 millones en 2027; e incluso un crédito bilateral, como el que tuvo con los Estados Unidos entre septiembre y octubre del año pasado, por otros US$ 2.000 millones.
Caputo insiste en que “no va a haber ningún problema”
Durante su exposición, Caputo defendió el rumbo económico oficial y sostuvo que la diferencia con experiencias anteriores es que el orden macroeconómico actual responde a una “decisión política” y no a una crisis.
En esa línea, remarcó: “Este es un gobierno que optó por cumplir con todas las obligaciones”, y agregó que la administración “ha decidido como país tener orden macroeconómico” y respetar “la santidad de los contratos, el estado de derecho y la propiedad privada“.
El ministro insistió con la idea de una deuda heredada: aseguró que la gestión libertaria “llegó estando en default” y, paradójicamente, se quejó de haber tenido que afrontar compromisos inmediatos de gran magnitud, entre ellos pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Lo insólito es que evitó hacerse cargo de su propia responsabilidad en el endeudamiento contraído durante 2018, cuando ocupó el mismo cargo bajo la gestión de Mauricio Macri, y que constituye buena parte de los vencimientos que hoy el propio esquema busca refinanciar.
Caputo también afirmó que el Gobierno “ya logró reducir la deuda consolidada” y que el nuevo programa apunta a profundizar ese camino. Se trata de otro comentario llamativo, ya que el ministro es uno de los principales responsables del aumento de la deuda argentina durante los últimos años.
Por otro lado, vale señalar que lo que en los hechos ocurre es un refinanciamiento de capital (es decir, un corrimiento de vencimientos hacia adelante) y no una cancelación efectiva de pasivos, con lo cual la caracterización de “reducción” responde más a un dibujo contable favorable que a una disminución real del endeudamiento total del país.
El funcionario detalló que los vencimientos de 2026 quedarán “sobrecumplidos” en unos u$s3.700 millones, que se trasladarán como saldo a favor para 2027, año en el que, según su lectura, el escenario lucirá “menos desafiante“.
Para sostener el esquema, el equipo económico apuesta a la renovación de REPOS, licitaciones locales, la emisión del bono AO29 y acuerdos con organismos multilaterales: el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial aprobaron créditos por u$s1.750 millones en conjunto, que funcionarán como garantía para préstamos con bancos privados.
Se trata de un círculo vicioso de deuda que el gobierno toma con la expectativa de sostener el superávit a largo plazo, aunque en el plan de Caputo no se mencionaron los principales afectados del brutal ajuste que viene realizando la Nación para sostener ese superávit.
En este contexto, Caputo agregó que “salir a los mercados (internacionales) es una opción más, no un objetivo”. Y reservó el anuncio de mayor proyección política para el cierre de su exposición, al atar una eventual mejora en la calificación crediticia del país a un segundo mandato de Milei.
“Hacia el final del segundo mandato, si Dios quiere, de Javier Milei, Argentina ya sea ‘grado de inversión’, investment grade”, sostuvo. Esta no es la primera vez que el equipo económico patea las promesas para el segundo mandato a la expectativa de mejorar sus posibilidades en 2027.
Sin respuestas para los endeudados argentinos
Mientras el Gobierno exhibía sus cuentas con los acreedores externos, la conferencia dejó en un segundo plano (casi sin mención) la situación de endeudamiento de los hogares argentinos, que atraviesa un momento crítico.
Según datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la morosidad del crédito a las familias llegó al 12,7% en mayo, un nivel que acumula 19 meses consecutivos en alza. En octubre de 2024 ese porcentaje era de apenas 2,5%, lo que implica que la mora se multiplicó por cinco en menos de dos años.
El deterioro es todavía más marcado en los créditos otorgados por billeteras virtuales y fintech, donde la morosidad trepa al 32,2%.
Según un informe de la consultora 1816 elaborado a partir de datos del Banco Central, casi 7 millones de personas fueron excluidas del sistema como sujetos de crédito por acumular meses de atraso, lo que representa el 27% de quienes alguna vez tomaron un préstamo.
El fenómeno golpea con particular fuerza a los jóvenes: el 40% de las personas de entre 26 y 35 años tiene alguna deuda impaga, mientras que en la franja de 18 a 25 años ese guarismo asciende al 42,8% del saldo total atrasado.
Un director del Banco Provincia, Alejandro Formento, explicó que “es el resultado de la crisis por la caída de ingresos y pérdida de empleo”, y remarcó que en algunos segmentos etarios más jóvenes la irregularidad supera el 40%, al punto de que “nueve de cada diez de estos chicos están en la central de deudores antes que estar registrados con un empleo formal”.
El cuadro se completa con datos del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales, que señalan que más de la mitad de los hogares no logra cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria y que el 89% recurre al fiado, la tarjeta de crédito o préstamos para comprar alimentos.
Bancos públicos como el Banco Nación, el Banco Ciudad y el Banco de la Provincia de Buenos Aires ya lanzaron programas de refinanciación, aunque desde el propio sector reconocen que buena parte de los deudores vuelve a caer en mora tras reestructurar sus créditos, en un cuadro que atribuyen directamente a la caída de los ingresos y del poder adquisitivo.
