La CGT encabezó una nueva marcha por el Día del Trabajador en medio de la disputa judicial por la implementación de la reforma laboral de Javier Milei. “No se soporta más que siga ajustando al pueblo y sacándole su dignidad”, remarcaron desde el triunvirato.
La CGT marchó a Plaza de Mayo y advirtió al gobierno de Javier Milei que “se acabó la paciencia“. Frente a la Casa Rosada, los tres secretarios generales del triunvirato de la central obrera endurecieron su discurso contra la gestión nacional, cuestionaron la reforma laboral y dejaron abierta la posibilidad de un nuevo paro general.
“No hay libertad cuando no se llega a fin de mes“, sintetizó Cristian Jerónimo, secretario general del Sindicato del Vidrio y uno de los integrantes del triunvirato cegetista.
La marcha tuvo lugar en medio de la disputa judicial por la reforma laboral. Días antes del 1° de mayo, la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtió una cautelar que había frenado el núcleo del proyecto, lo que complicó la estrategia judicial de los sindicatos.
Mientras la CGT buscaba mostrar músculo en la calle, el gobierno dejó trascender que trabaja en una segunda reforma, esta vez orientada al funcionamiento de las estructuras sindicales, para ingresar al Congreso en el segundo semestre. Además, descartó contactarse con los gremios.
Movilización a Plaza de Mayo
Miles de trabajadores se movilizaron este jueves a Plaza de Mayo en el marco de la celebración por el Día del Trabajador. La concentración fue convocada bajo la consigna “Trabajo digno, con derechos, salario justo y sin ajuste a los trabajadores“.
Además, contó con la adhesión de numerosos gremios, entre ellos La Bancaria, la UOM, Camioneros, UTEP, SICONARA y la UGATT, además de agrupaciones políticas y organizaciones sociales.
El acto arrancó con un homenaje al papa Francisco, a un año de su muerte. Tras la proyección de un video con fragmentos de sus discursos, tomó la palabra el padre Lorenzo “Toto” de Vedia, párroco de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé en Barracas.
“La realidad es superior a un excel, al equilibrio fiscal, a los escritorios y a los arreglos. Francisco nos enseñó que el trabajo es con derecho o es esclavo”, señaló el sacerdote, quien también llamó a “pensar en la unidad más que en las internas”.
En el escenario se podía ver a los principales dirigentes de la conducción cegetista. En primera fila estuvieron Gerardo Martínez (Construcción), Andrés Rodríguez (UPCN), Juan Carlos Schmid (CATT) y Sergio Palazzo (La Bancaria)
También se hizo presente parte del gabinete de Axel Kicillof, como Walter Correa, ministro de Trabajo; Carlos Bianco, Jefe de Gobierno; y Andrés Larroque, Ministro de Desarrollo de la Provincia de Buenos Aires, que encabezaron la columna del Movimiento Derecho al Futuro.
Los únicos que subieron al escenario principal fueron los tres integrantes del triunvirato. Entre sus palabras y la lectura de un documento compartido, la conducción cegetista dejó dos mensajes centrales: que el ajuste “ya no se soporta más” y que la central se propone participar en la construcción de una alternativa política con la justicia social como eje.
Pese a que los discursos encendidos de algunos oradores generaron expectativa sobre el anuncio de un nuevo paro general, la fecha de una huelga no fue fijada, aunque los dirigentes dejaron la posibilidad abierta en su discurso.
Junto al Movimiento Obrero Organizado en vísperas del Día del Trabajador.
Construir un futuro mejor para la Argentina implica más derechos para los trabajadores y proteger la producción nacional 🇦🇷 pic.twitter.com/fYB2tJ7xfn
— Andrés Larroque (@larroqueandres) April 30, 2026
Qué dijo el triunvirato durante la marcha
Octavio Argüello, secretario general de Camioneros y primer orador del acto, fue el más confrontativo de los tres. Apuntó contra el gobierno por la pérdida de empleo, el cierre de empresas y lo que consideró una avanzada sobre los derechos laborales: “Tenemos que decir basta a este Gobierno corrupto y explotador”.
“Lo tenemos que hacer en unidad”, agregó, “convocamos a todos los trabajadores, a todo el pueblo en su conjunto, vayamos a profundizar los conflictos, se terminó la paciencia señor Presidente”. También afirmó: “Venimos a decirle a este Gobierno que no se soporta más que siga ajustando al pueblo y sacándole su dignidad“.
Cristian Jerónimo, secretario general del Sindicato del Vidrio, defendió la trayectoria reciente de la central y respondió a las críticas que recibe por su desempeño frente al gobierno. “Esta CGT siempre estuvo al frente de esta lucha y a los 15 días que asumió este Gobierno le hizo el primer paro general“, recordó.
También amplió el alcance del reclamo hacia los sectores más vulnerables del mercado laboral: “A los millones de trabajadores que están en la informalidad, que no tienen derechos ni cobertura, queremos decirles que ustedes también son parte de este movimiento obrero”.
Su mensaje al Ejecutivo fue directo: “Venimos a marcar un límite a este gobierno. Porque cuando se ajusta a los trabajadores se rompe la Argentina. Porque cuando se precarizan los empleos se destruye el futuro y porque cuando se abandona la producción se pierde la soberanía nacional”.
Jerónimo también abordó el debate sobre la libertad, concepto apropiado por la administración libertaria: “Este no es el camino de una Argentina inclusiva. No hay libertad cuando no se llega a fin de mes“. Sobre la posibilidad de nuevas medidas de fuerza, indicó que el consejo directivo de la CGT “no descarta” convocar a una huelga general.
Jorge Sola, titular del Sindicato del Seguro, cerró el acto con un tono más propositivo. Reivindicó las acciones de la central desde la asunción de la actual conducción, y recordó que en total se hicieron “más de 15 marchas y cuatro paros generales”.
Sin embargo, consideró que la protesta no alcanza: “Protestar es nuestra responsabilidad. No basta solo con eso. Convoco a que demos un paso más”. En ese sentido, trazó un horizonte político:
“Queremos ir hacia un nuevo contrato social. Que la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno. Es una Argentina con producción, con desarrollo, trabajo. Es una Argentina con justicia social, con distribución equitativa de riqueza”.
Sola también afirmó que “la movilización es una responsabilidad de esta CGT. Nos oponemos a un gobierno de derecha, con estética de derecha. No puede haber algo más contradictorio que decir que bajaron la pobreza. Lo invito a que recorra cada pueblo del interior”.
Antes del acto, Sergio Palazzo había anticipado en declaraciones a medios que, si la situación no mejora, el conflicto derivará en un paro general: “El humor en la calle ya está alterado hace rato. Cuando uno ve que la sociedad empezó a pagar los alimentos con una tarjeta de crédito y luego no la puede pagar, indica que este programa económico está llegando a su fin”.
La respuesta del gobierno
Mientras la CGT llenaba la plaza, en el Ejecutivo descartaban cualquier acercamiento con la central obrera. Según confirmaron fuentes oficiales, no hay reuniones ni contactos previstos con los secretarios generales en el corto plazo.
La decisión política del gobierno es no reabrir una instancia de diálogo formal mientras el conflicto por la reforma laboral siga activo en la Justicia. “Judicializaron todo”, señalaron desde Nación en referencia a la ofensiva sindical en los tribunales.
Entre sus objetivos está sostener en sede judicial la vigencia de la reforma laboral aprobada (la Ley 27.802) y no ofrecer nuevas concesiones al sindicalismo. Por otro lado, pretenden relanzar en el segundo semestre una agenda de cambios sobre el funcionamiento de los sindicatos, su financiamiento y la elección de sus autoridades.
Esa segunda reforma incorporaría capítulos que fueron eliminados del texto final de la reforma laboral. El proyecto original preveía convertir en optativa la retención de cuotas de afiliación sindical por parte del empleador y reducir del 6% al 5% la contribución patronal a las obras sociales sindicales. Ninguno de los dos puntos quedó en la norma promulgada.
El gobierno planea ingresar este nuevo proyecto al Congreso después del Mundial, según indicaron fuentes oficiales. “Vamos a mandar la reforma cuando hayamos ordenado otros frentes“, expresaron desde la Casa Rosada.
La apuesta es llegar al segundo semestre sin abrir un canal de negociación con la CGT, sostener la presión en los tribunales y evitar una nueva escalada en la calle antes de retomar la agenda que quedó pendiente.