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Los argentinos cada vez pueden cargar menos nafta: La demanda de combustibles lleva 3 meses de caídas

Javier Milei

Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en medio de la desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, las tensiones en Medio Oriente y el aumento de precios en los surtidores. No es el único sector en el que se observó la caída del consumo.

Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en abril, en un contexto marcado por la desregulación del sector energético llevada adelante por el gobierno de Javier Milei, el aumento de precios en los surtidores y el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los mercados internacionales.

El retroceso no se limita a las naftas: el consumo masivo en supermercados también acumula cinco meses seguidos en terreno negativo, reflejando una contracción generalizada del gasto de los hogares argentinos.

Combustibles: tres meses seguidos en baja

Durante abril se comercializaron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles en todo el país, frente a los 1.365.814 metros cúbicos del mismo mes del año anterior. La diferencia representa una caída del 2,38% interanual, según datos de la Secretaría de Energía procesados por el portal Surtidores. Respecto a marzo, el volumen también retrocedió un 1,98%, aunque el informe aclaró que abril tuvo un día menos de actividad.

El retroceso no fue uniforme entre los distintos tipos de combustible. Los productos tradicionales concentraron las mayores pérdidas: la nafta súper bajó un 1,63% en comparación con abril de 2025, mientras que el diésel Grado 2 acumuló la caída más pronunciada, del 9,96%, tendencia que se profundiza mes a mes según el relevamiento.

En contraste, los combustibles premium mostraron un comportamiento diferente: la nafta premium creció un 0,76% interanual y el gasoil Grado 3 avanzó un 5,85%. Esta dinámica se explica, en parte, por promociones que acercan el precio de los premium al de la súper, sumado a su mayor rendimiento.

Un factor que marcó diferencias entre las empresas del sector fue el congelamiento de precios que YPF aplicó por 45 días. La empresa estatal argumentó la medida en la necesidad de amortiguar el efecto de la guerra en Medio Oriente sobre los consumidores locales.

El resultado fue que YPF registró un crecimiento en sus ventas del 1,79% en abril, mientras sus competidoras registraron caídas significativas: Shell cayó un 8,58%, Puma un 10,61%, Axion un 3,89% y Dapsa un 10,4%.

En el plano geográfico, Buenos Aires lideró el volumen con 468.312 metros cúbicos, aunque con una caída del 1,89%. Le siguieron Córdoba con 141.750 metros cúbicos (baja del 5,74%) y Santa Fe con 106.571 metros cúbicos. Las provincias del norte y Córdoba concentraron las caídas más fuertes, de entre 5% y 10%, mientras que San Juan y Neuquén mostraron los mejores desempeños relativos con subas del 4,12% y 3,08% respectivamente.

El precio también es un factor que pesa sobre la demanda. Argentina se ubica entre los países con el litro de nafta más caro de la región, con valores cercanos a los 1,5 dólares, por encima de Estados Unidos, donde ronda los 1,3 dólares, y de Paraguay y Colombia, donde cuesta alrededor de 1,17 y 1,14 dólares respectivamente.

Pese a esto, el subsecretario de Hidrocarburos, Federico Veller, defendió el rumbo del Gobierno ante más de 700 representantes de la industria reunidos en la Cumbre de Estaciones de Servicio.

“Argentina está viviendo una transformación profunda en materia energética. Una transformación que parte de una convicción: el Estado no puede ni debe sustituir al sector privado. Su función es garantizar reglas claras, estabilidad y libertad para invertir”, afirmó.

El funcionario también señaló que “durante décadas, la intervención y el control político de los precios distorsionaron el sistema energético” y que la gestión actual busca “corregir eso”. Por lo pronto, la caída del consumo se muestra como una de las consecuencias de la “corrección”.

Consumo masivo: cinco meses de caída sostenida

El retroceso del consumo de combustibles se enmarca en una tendencia más amplia. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas de consumo masivo registraron en abril una caída interanual del 3,8%, la quinta baja mensual consecutiva desde comienzos de año. El acumulado anual marca un retroceso del 3,3%.

La comparación mensual también refleja un deterioro: el volumen de abril cayó un 4,7% respecto a marzo, interrumpiendo una leve desaceleración que se había insinuado a principios de año. Al comparar el nivel actual de ventas con enero de 2023, el consumo se sitúa en apenas el 84,7% de aquel registro.

Los supermercados de cadena fueron los más afectados, con una baja del 4,5% interanual y una caída acumulada del 5,2% en el año. Los autoservicios independientes y los mayoristas mostraron retrocesos algo menores, del 3% y el 4,5% respectivamente.

Entre las categorías con mayores caídas se destacaron los productos impulsivos, con un derrumbe del 12%; los perecederos, con una baja del 7,8%; y los productos de desayuno y merienda, que cayeron un 7,6%. Los artículos de limpieza del hogar también retrocedieron un 5,9%.

En sentido contrario, las bebidas alcohólicas crecieron un 6,7% y las sin alcohol un 4%, siendo los dos únicos rubros con variación positiva en el período. Por su parte, el canal de comercio electrónico mostró un crecimiento del 40,4% interanual, lo que lo convierte en la excepción más marcada dentro del panorama recesivo.

El contexto macroeconómico agrava el escenario: en abril, la inflación mensual fue del 2,6%, con una acumulación interanual del 32,4%. En ese marco, los salarios del sector privado registrado volvieron a perder terreno frente al avance de los precios.

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