Los jueces de la Cámara Federal porteña Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi rechazaron un planteo de nulidad de un empresario procesado en la causa Fotocopias de los Cuadernos, que había reclamado invalidar la acusación en su contra ante las múltiples alteraciones detectadas en los supuestos escritos de Oscar Centeno. Los camaristas buscan un nuevo juicio oral donde puedan poner a CFK en el centro de la polémica.
Bruglia y Bertuzzi, puestos a dedo por Macri en la Cámara Federal porteña, confirmaron que la acusación contra el empresario Armando Loson debe seguir adelante y denegaron el planteo de nulidad.
Apenas se conoció la decisión de la Cámara, el juez Julián Ercolini, a cargo del expediente, dio por finalizada la instrucción y elevó a Loson a juicio, así como también a los exfuncionarios Roberto Baratta y Juan Manuel Abal Medina, entre otros imputados por supuestas coimas.
Las adulteraciones
Los peritajes de los cuadernos encontraron alrededor de 1.600 adulteraciones del supuesto texto original: tachaduras, cambios, enmiendas, aplicaciones de corrector y escritura superpuesta.
Ante esto el juez Marcelo Martínez de Giorgi, que tuvo a su cargo por unos meses el expediente, ordenó una pericia oficial no de todos los Cuadernos pero sí de las partes que reclamó Loson. Peritaje que el macrismo judicial buscó obstruir.
El comisario Alejandro Matías Centofani, a cargo de la división Scopometría de la Policía Federal que hizo el peritaje oficial, declaró que fueron escritos de corrido, en un mismo día; el peritaje arrojó además que lo escribieron “varias personas”.
El derrotero de la causa
Ante esto Loson pidió la nulidad de los Cuadernos y de la declaración de Diego Cabot, el periodista de La Nación que “encontró” los cuadernos originales de Centeno, pese a que el chofer había afirmado que los había quemado.
El juez Ercolini, que reemplazó a Martínez de Giorgi, rechazó “in limine” el planteo de Losón, de la empresa Albanesi.
Le respondió que más allá de las “anomalías que se habrían detectado en un estudio pericial” el acusado aparece mencionado en distintas oportunidades en la causa y que su caso está “próximo a elevarse a juicio, por lo cual todo lo aquí expuesto, podrá eventualmente plantearse ante el tribunal oral donde se producirá el debate”.
Loson apeló y ahora los camaristas Bruglia y Bertuzzi confirmaron la decisión de Ercolini que se apuró en elevar la causa a juicio oral.
Bruglia y Bertuzzi y el macrismo judicial
Los camaristas Bruglia y Bertuzzi reconocen que hubo adulteraciones en el texto donde, por ejemplo, se agregó el nombre “Armando” (por Loson) pero igualmente sostienen que en el texto de las Fotocopias consta que fueron al edificio en Alem 855, sede de la empresa de Loson.
Alegan que el juez Ercolini “dejó en claro que aun prescindiendo de las palabras que habrían sido alteradas, las anotaciones conservaban en lo sustancial su sentido”. Pero es falso.
En esa dirección hay muchas empresas, es un edificio donde están radicadas muchísimas firmas, no solo la de Loson. Aún si fuera cierto que el chofer Centeno fue a esa dirección no tienen como comprobar que fuera a ver a Loson.
“El magistrado (Ercolini) analizó el impacto de las alteraciones en el resto del texto y concluyó que las mismas no obstaban a una adecuada comprensión de esos registro”, dicen Bruglia y Bertuzzi.
Es decir, según los camaristas puestos por Macri, los Cuadernos fueron alterados pero eso no hace que todo lo que supuestamente no fue alterado no sea real.
Para los camaristas, el reclamo de Loson “requiere que la incorporación de la prueba hubiera infringido las disposiciones procesales, en contra de las garantías del justiciable, lo cual no surge del legajo“. Así, consideraron que “los cuestionamientos formulados deben ser necesariamente reconducidos a la discusión sobre el valor o fuerza probatoria de aquellos elementos” (los cuadernos tachados y enmendados), algo que debería suceder en el juicio oral y público.
Bruglia y Bertuzzi indicaron haber tomado en cuenta que “el contenido registrado en los ‘cuadernos‘ fue oportunamente ratificado por Centeno“, quien se desempeñó como chofer de Baratta, exsubsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, en su declaración como imputado colaborador.
Lo llamativo es que Centeno dijo inicialmente que había incinerado los cuadernos en una parrilla y sólo se conocían fotocopias.
Pero años más tarde, en 2019, tres días antes de las elecciones, aparecieron sorpresivamente cuando un individuo anónimo se los habría entregado a Diego Cabot, el periodista de La Nación.
Los camaristas sostuvieron que la parte principal de la causa ya fue enviada a juicio oral y está en etapa de preparación ante el Tribunal Oral Federal 7, con Cristina Fernández de Kirchner entre los procesados.
Los camaristas de Macri dejan en claro su objetivo: que todo esto se debata en un juicio oral con CFK en el centro en el marco de las próximas elecciones. Y lo dicen sin tapujos:
“Consideramos que el juicio es el ámbito natural donde el autor de las anotaciones podrá eventualmente responder los interrogantes que se le formulen y podrá también la parte hacer valer ampliamente todas las pruebas y defensas que hagan a sus alegaciones”, agregaron.


