El Banco Central emitió un bono por 2,75 billones de pesos para absorber los pesos que había comprado Scott Bessent a través del Tesoro estadounidense, en una opaca operación con la que el gobierno de Javier Milei le garantizó ganancias millonarias a Estados Unidos a cambio de su “ayuda” antes de las elecciones.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) diseñó un instrumento de deuda especial y no anunciado públicamente para absorber los pesos que el Tesoro estadounidense recibió tras su intervención cambiaria en las semanas previas a las elecciones legislativas.
Según el análisis de múltiples consultoras privadas basado en datos oficiales, la entidad que preside Santiago Bausili colocó 2,75 billones de pesos en un solo día bajo la forma de una letra cuyas condiciones permanecen en total reserva.
El hallazgo surgió del balance semanal del Banco Central con fecha de corte al jueves 23 de octubre, que reveló un crecimiento abrupto en la cantidad de letras en moneda local que no se corresponde con los instrumentos que el BCRA informa regularmente.
La letra no fue anunciada oficialmente y no se conocen su plazo, tasa de interés ni cláusulas contractuales. Ante consultas de medios especializados, la autoridad monetaria respondió escuetamente que “no hay información para suministrar por el momento”, mientras que el Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo evitó pronunciarse sobre el tema.
Esta opaca operación habría sido la contrapartida de la intervención del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien vendió entre 2.000 y 2.500 millones de dólares en el mercado local para contener la escalada del tipo de cambio y darle un espaldarazo al gobierno de Javier Milei de cara a los comicios.
Los pesos adquiridos por el gobierno norteamericano en esa operación habrían sido canjeados por este instrumento de deuda diseñado específicamente para la ocasión, transformando al Tesoro de EE.UU. de un mero tenedor de pesos en acreedor del Estado argentino.

Bessent confirmó que el salvataje financiero a Javier Milei es para “ayudarlo a llegar a las elecciones”
Un bono a la medida de Scott Bessent
Los analistas financieros coinciden en que habría sido “imprudente” para el Tesoro norteamericano posicionarse en pesos sin algún tipo de protección ante una eventual suba del tipo de cambio.
Por ello, la hipótesis que cobra mayor fuerza en el mercado es que se trata de un instrumento “dual”: una letra que ajusta por tasa fija o por tipo de cambio, según resulte más conveniente para su tenedor.
Juan Manuel Truffa, economista de la consultora Outlier, explicó que hasta el momento el BCRA no había emitido títulos de ese tipo. “No vemos razonable que sea una letra sola en pesos, no lo vemos como algo probable”, sostuvo.
Los expertos también descartaron que se trate de un título directamente atado al dólar, porque los movimientos cambiarios recientes habrían provocado subas y bajas constantes en el balance del Central, algo que no se refleja en los números oficiales.
La consultora 1816 analizó en profundidad los datos y llegó a conclusiones similares. El stock de “Letras y Notas emitidas en Moneda Nacional” del BCRA dejó de coincidir con el stock diario sumado de las LEGAR (letras para el sector agropecuario) y LEMIN (letras para el sector minero), que son los únicos instrumentos de este tipo que el Central informa públicamente.
El total de letras en pesos alcanzó los 3,05 billones de pesos al cierre del jueves 23 de octubre, mientras que el stock sumado de LEGAR y LEMIN era de apenas 293.000 millones de pesos ese mismo día.
La diferencia de 2,75 billones de pesos, equivalente a aproximadamente 1.855 millones de dólares, coincide con los pesos que el Tesoro estadounidense habría obtenido de su intervención en el mercado cambiario. “Esto explicaría que los pesos del US Treasury desaparecieran del sistema financiero, como si fuesen absorbidos por el BCRA”, señaló Outlier en su análisis.
El diseño de este instrumento le habría permitido a Estados Unidos ejecutar una operación conocida en la jerga financiera como “carry trade“: jugar entre los rendimientos de dos monedas diferentes para maximizar ganancias.
Scott Bessent, quien se presenta como un experto trader de monedas, se vanaglorió durante el salvataje a la Argentina de no haber perdido nunca con sus colocaciones especulativas en países con problemas financieros. Parece que esta no fue la excepción.
Por un lado, el Tesoro estadounidense apostó a la apreciación cambiaria del peso tras las elecciones, vendiendo dólares a un precio promedio de 1.472 pesos. Cuando la cotización cayó momentáneamente a los 1.300 pesos el lunes, Estados Unidos registró ganancias no realizadas (mientras mantenga los pesos) estimadas en más de 200 millones de dólares.
Por otro lado, los pesos adquiridos no permanecieron ociosos. Según las consultoras, fueron colocados inmediatamente en este instrumento del BCRA que devenga una tasa de interés no informada.
Esta colocación genera rendimientos adicionales para el Tesoro estadounidense, multiplicando las ganancias de la operación cambiaria original. Si se confirma que se trata de una letra “dual”, Estados Unidos ganaría tanto si el peso se aprecia (por la diferencia cambiaria) como si se devalúa (porque la letra ajustaría por tipo de cambio).
La consultora F2 advirtió que se conserva “intacto todo el potencial de una futura demanda de divisas”, y lo que resulta más preocupante, “el momento en que esto sucederá se desconoce” porque el Central no informó sobre los plazos del instrumento.
Si el Tesoro estadounidense decidiera liquidar su posición en pesos y recomprar dólares, agregaría presión adicional al mercado cambiario en un momento sobre el que el gobierno no tiene ningún control. En estas condiciones deberá enfrentar cualquier negociación con la potencia estadounidense a partir de ahora.

Donald Trump también hizo campaña: “Milei tuvo mucha ayuda nuestra”
Una intervención sin precedentes recientes
Las declaraciones públicas de funcionarios estadounidenses confirmaron la naturaleza lucrativa de la operación. “Estados Unidos ganó mucho dinero con la elección”, fueron las primeras palabras del presidente Donald Trump horas después de la victoria oficialista en los comicios legislativos.
Días después, desde el avión presidencial Air Force One, el mandatario amplió: “Creo que hemos ganado mucho dinero gracias a esa elección porque los bonos han subido. Esa elección generó mucho dinero para Estados Unidos”.
Trump también felicitó públicamente a Scott Bessent, a quien calificó como uno de los grandes ganadores de la jornada electoral. El presidente estadounidense había advertido previamente que si el oficialismo perdía retiraría cualquier ayuda al país, generando incertidumbre en los mercados, que se podría atribuir al “riesgo Trump“.
Sin embargo, la opacidad absoluta sobre las condiciones del instrumento emitido por el BCRA implica que no se sabe cuánto tiempo el Tesoro estadounidense mantendrá esta posición en pesos, qué tasa de interés está cobrando, ni bajo qué condiciones puede liquidarla.
Los pasivos remunerados del Banco Central, como lo fueron hasta su extinción las Leliq, implican que los intereses devengados deben cubrirse con emisión monetaria, lo que añade presión sobre las metas antiinflacionarias del gobierno.
Según estimaciones de la consultora 1816, Estados Unidos vendió 2.100 millones de dólares en Argentina hasta la semana previa a las elecciones, superando en términos nominales al rescate al yen japonés en 1998, cuando invirtió 1.660 millones de dólares ajustados por inflación.
Sin embargo, la operación argentina aún queda por debajo de los 2.504 millones de dólares que el Tesoro estadounidense destinó al euro en septiembre de 2000. Lo que distingue el caso argentino es la estructura del instrumento de cobertura diseñado por el BCRA, cuyas características secretas no tienen precedentes conocidos en las intervenciones cambiarias de Estados Unidos.
El banco de inversión británico Barclays señaló que el resultado electoral “ahora lo aclara todo” respecto al compromiso estadounidense con Argentina. Puntualmente, desde la entidad detallaron que:
“Los comentarios previos de Trump, que sugerían que el respaldo de Estados Unidos terminaría si Milei perdía, habían generado incertidumbre. A pesar de las aclaraciones posteriores de Bessent, el daño ya estaba hecho. El resultado de las elecciones ahora lo aclara todo“.
Barclays alertó que si este esquema recupera credibilidad inicialmente, “es probable que el tipo de cambio real resultante sea incompatible con una economía en crecimiento“. La entidad estima que el tipo de cambio podría acercarse a los niveles de 2017, “un 10% más fuerte” que antes de las elecciones, lo que resultaría “demasiado fuerte para que la producción crezca“.
Por el momento, el gobierno de Javier Milei mantiene silencio sobre el “bono Bessent” y sus características. La ausencia de información oficial alimenta especulaciones en el mercado sobre cuándo y cómo el Tesoro estadounidense liquidará esta posición, y qué impacto tendrá sobre el tipo de cambio y las reservas del Banco Central cuando eso ocurra.


