A pesar que la jueza Capuchetti se niega a unificar la causa que investiga el atentado contra CFK con la que investiga al grupo de odio Revolución Federal, existen diversos vínculos que unen a los liderados por Jonathan Morel con el ataque perpetrado por Sabag Montiel y Brenda Uliarte. Por otro lado, Agustina Díaz se despegó de Uliarte y le negaron al ex espía Antonio Stiuso un pedido para acceder al expediente del intento de magnicidio.
Las pruebas que apuntan a Revolución Federal
Según la jueza María Eugenia Capuchetti, hubo dos intentos de magnicidio contra la vicepresidenta. El del 1 de setiembre, cuando Fernando Sabag Montiel le gatilló a centímetros del rostro a Cristina Fernández de Kirchner, fue el segundo.
El primero ocurrió el 27 de agosto. Fue el día que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires valló los alrededores del hogar de la vicepresidenta, generando un clima de tensión y represión que concluyó cerca de la medianoche, cuando Cristina salió a hablar en un escenario improvisado llamando a la calma.
“Mandé a matar a la vice Cristina. No salió porque se metió para adentro. Una bronca te juro, la tenía ahí. (…) La hija de puta se metió adentro antes del tiro”, le dijo esa noche la procesada Brenda Uliarte a la excarcelada Agustina Díaz.
Sabag Montiel estaba infiltrado entre los seguidores de la líder peronista pero no pudo concretar el ataque.
Unos instantes antes de que todo eso ocurriera, Jonathan Morel, fundador de Revolución Federal (RF) era el protagonista de un video en vivo a través de la plataforma Twitter Spaces al que había titulado “Amor en Recoleta”.
No era el primero. Antes había organizado otros: “No llegan a diciembre”, el 19 de agosto; “12 años e inhabilitación perpetua” (en alusión a la condena pedida por el fiscal Diego Luciani en la Causa Vialidad), del 22 de agosto; “Y si nos volvemos montoneros”, el 23 y “¿Hay que pudrirla?”, del 25.
Aquel 27 de agosto, Morel expresó:
“Hay que matarlos. Hay que hacer algo, por favor, pongan mano dura, todos contra una pared, no puede ser que hagan lo que quieran, los ciudadanos de bien tenemos las bolas llenas de que hagan lo que quieran (…) sino la gente se va a empezar a organizar y los vamos a empezar a combatir nosotros mismos”.
En una entrevista televisiva posterior, en la que intentó bajar los decibeles de su discurso de odio, el supuesto carpintero se desdijo:
“Yo no podría matar a nadie. El Space que titulé ‘Amor en Recoleta’, el día que Alberto Fernández salió a hablar en TN y no dijo nada de qué hacer con la pobreza o la inseguridad y sólo habló de Cristina, yo estaba indignadísimo. Seguro en ese momento habré dicho barbaridades”.
Sin embargo, Morel mintió. El presidente fue entrevistado por los periodistas Edgardo Alfano y Marcelo Bonelli tres días antes, el 24 de agosto. Y no el 27 como Morel dijo.
Aquel 27, antes del primer atentado, Morel exhortó a sus oyentes: “Quédense viendo las noticias que capaz nos enteramos de algo bueno”.
Cabe recordar que Morel había lamentado en otro vivo por Twitter el no poder infiltrarse en las vigilias en solidaridad con CFK para luego “pasar a la historia” asesinando a la titular del Senado.
El plan detallado por Morel en Twitter Spaces fue practicamente el mismo que llevó a cabo Fernando Sabag Montiel unos días después.
El comentario de “quedarse viendo las noticias que capaz nos enteramos de algo bueno“, el mismo día que Sabag iba a intentar por primera vez asesinar a CFK, despierta las sospechas sobre si Morel sabía de antemano el intento de magnicidio.
En la indagatoria que prestó antes de ser excarcelado por la Cámara Federal porteña, buscó despegarse del ataque a CFK y afirmó que Revolución Federal (RF) se disolvió tras el atentado.
“Todo se disolvió por lo que ocurrió con la vicepresidenta. Todo se desvirtuó y si hoy estamos acá es debido a lo que sucedió el 1 de septiembre cuando un grupo de locos intentó atacar contra la vicepresidenta”, dijo, repitiendo el discurso de Mauricio Macri.
Capuchetti obstruye la investigación
La jueza Capuchetti tiene 12 legajos reservados a los que no accede nadie, ni siquiera el fiscal Gerardo Pollicita, quien le reclamó información relacionada con el financiamiento de Revolución Federal.
El 11 de octubre pasado, el fiscal le envió un oficio a la jueza pidiéndole:
“Que tenga a bien brindar acceso a esta parte al legajo que se encontraría reservado bajo SECRETO, toda vez que tales actuaciones podrían resultar de interés para la presente”.
Al día siguiente, Capuchetti le respondió negativamente:
“Se ha dispuesto no hacer lugar al acceso solicitado respecto del Legajo de Investigación número 7, ello en virtud de la reserva dispuesta y a los fines de lograr el éxito de la pesquisa que se desarrolla ante este Tribunal”.
No conforme con la negativa, Capuchetti blanqueó que no está investigando a RF:
“Pongo en su conocimiento que, de momento, las pruebas realizadas y en curso que conforman dicho legajo no se encuentran vinculadas con el Partido Revolución Federal y/o alguno de los integrantes”.
Díaz vs Uliarte
Entrevistada en el programa Periodismo Para Todos (PPT), Agustina Díaz, quien estuvo detenida durante dos meses como “partícipe secundaria” del atentado, habló por primera vez este domingo tras ser liberada y dijo que Brenda Uliarte “era una delirante, que se banque las consecuencias“.
“Brenda fue parte de mi vida durante varios años. Era posesiva conmigo. Durante este último tiempo ella comenzó a ir a marchas, tirar estados criticando al Gobierno. Era raro, porque ella cuando se trataba de política no hablaba mucho. Detestaba al peronismo y nada más“, expresó.
Díaz reveló que Uliarte le había manifestado que tenía ganas de cometer ese crimen, pero ella no le daba importancia, porque “era muy delirante”.
“Hoy tengo mucho enojo con ella. De un día para otro mi vida estuvo completamente expuesta para todo el mundo. Yo lo único que hacía era estudiar, ir al gimnasio, cuidar de mis ocho gatos. No puedo estar pagando por acciones ajenas, yo estuve pagando por acciones que no cometí, que yo nunca hice”, dijo Díaz.
“Quién no va a querer meterle un tiro a esa vieja chorra“, fue uno de los mensajes que le escribió Díaz a Uliarte en un chat. Por ese mismo contenido quedó en la mira de la Justicia durante todo este tiempo.
Rechazaron un pedido de Stiuso
La Cámara Federal porteña ratificó el rechazo al ex espía Antonio “Jaime” Stiuso al acceso a la causa en la que se investiga el intento de magnicidio.
Stiuso, quien no es parte en el expediente, había pedido tomar conocimiento de él porque Sabag Montiel había buscado su nombre en internet.
De la información sobre el teléfono de Sabag Montiel recuperada del almacenamiento en “la nube” surgió que entre múltiples “googleos” aparecía el nombre de Stiuso.
Entonces el ex hombre fuerte del espionaje presentó en el expediente una “la solicitud de tomar vista y/o conocimiento de la información que alude a su persona, obtenida del teléfono celular”.
Alegó, para ello, que “existía en el caso un gravamen irreparable por afectación al derecho de acceso a la información pública, para lo cual invocó un interés legítimo”.
La jueza Capuchetti, primero, y los camaristas federales Bruglia, Bertuzzi y Llorens, luego, consideraron que “no se distingue, ni el impugnante logra demostrar de modo suficiente, cuál sería aquel actual y concreto gravamen irreparable que tal decisión le acarrearía y que habilitaría hacer lugar a la solicitud aquí analizada”.