En la previa a reunirse con Joe Biden, Alberto Fernández cenó con empresarios en la sede del Council of the Americas, donde le preguntaron si será candidato y criticaron al peronismo. El Presidente defendió su gestión y apuntó contra la oposición.
En la noche de este martes, el Jefe de Estado cenó con 38 empresarios argentinos y estadounidenses con intereses dentro del país, cuyas identidades se guardan bajo el más estricto de los secretos. Se supo que hubo empresarios del sector farmacéutico, representantes del JP Morgan y hasta un integrante de la empresa Quilmes. La anfitriona fue la presidenta y CEO del Council of the Americas, Susan Segal.
La convocatoria era para hablar del panorama económico y las oportunidades de inversión en el país, pero los empresarios fueron incisivos con las preguntas políticas de cara las próximas elecciones.
Los inversores cuestionaron que en la región siempre esté tambaleando la institucionalidad y esbozaron críticas a la política pero también al Poder Judicial. Hubo silencios e incomodidades. Se puede decir que Wall Street no recibió al mandatario con los brazos abiertos.
Además, le consultaron al Jefe de Estado argentino si piensa ir por la reelección. Puntualmente, el integrante de la empresa Quilmes fue quien esbozó la pregunta.
Alberto esquivó la pregunta por la tangente habitual, al ratificar lo mismo que viene repitiendo los últimos días: “Hacer todo lo posible para un triunfo del Frente de Todos”. Y planteó también la idea de ordenar al espacio con las PASO: “No hay problemas, la discusión de las candidaturas se va a resolver en las PASO”, dijo.
El mandatario argentino comenzó hablando sobre el costo económico de la pandemia, la guerra y la sequía en Argentina.
A medida que avanzaba la cena el directivo de la JP Morgan tensó el clima: “Cada vez que gobernó el peronismo, la economía fue un desastre“. Fernández elevó su tono de voz para responderle que los años de mayor crecimiento y desendeudamiento en Argentina coinciden con los gobiernos peronistas en el poder.
“Por el contrario, retrocedió cada vez que se aplicaron recetas neoliberales, durante la dictadura militar de 1976 y los gobiernos de Carlos Menem y Mauricio Macri. Las fuentes que manejan ustedes son consultores que lucran con el análisis erróneo que hacen de la situación Argentina”, remató el Presidente.
Los empresarios siguieron incisivos. Al hablar acerca de las próximas elecciones presidenciales, preguntaron por qué no era posible que oficialismo y oposición acuerden diez puntos básicos con medidas de gobierno para el futuro:
“Porque no es posible en ningún lugar del mundo. No lo hicieron Joseph Biden y Donald Trump, ni Emmanuel Macron con su fuerza opositora”, retrucó el presidente, quien también recordó las irreconciliables diferencias en Brasil entre el bolsonarismo y la mayoría de las fuerzas democráticas: “las nuevas oposiciones del mundo son muy ultra“.
También concurrió uno de los integrantes de la familia Falú, que fabrica guitarras, pero que a su vez tiene inversiones en energía -específicamente en hidrógeno verde– y preguntó cuándo llegará el gasoducto Néstor Kirchner a la localidad bonaerense de San Nicolás.
Además, otro empresario minero consultó por qué Argentina no tiene mayores explotaciones en ese sector y desde el Gobierno se le respondió que se debe al crecimiento de los grupos ambientalistas.
La bilateral con Joe Biden
La cena fue la antesala de la reunión que esta tarde, a las 15:45 (hora argentina) protagonizarán Fernández y el presidente estadounidense Joe Biden.
El mandatario argentino planteará el tema de la sequía en la Argentina como problema para el ingreso de dólares al país por la caída de las exportaciones en la próxima cosecha.
Además, Fernández y Biden “celebrarán los 200 años de relaciones bilaterales” y “reiterarán la solidez de la asociación entre Estados Unidos y Argentina” con una agenda que abordará cómo “continuar asociándose para abordar los desafíos globales“.
En el temario a tratar por los dos jefes de Estado aparecen “los minerales críticos, el cambio climático, el espacio y la tecnología“, como también “la cooperación económica” y los “valores compartidos de inclusión, democracia y la protección de los derechos humanos“.