Alberto homenajeó a los 12 de la Iglesia de la Santa Cruz: "No hubo dos demonios"

El Presidente Alberto Fernández encabezó el acto de homenaje a las 12 personas secuestradas, desaparecidas y asesinadas en 1977 por la última dictadura cívico-militar, cuando en la Iglesia de la Santa Cruz de la Ciudad de Buenos Aires reclamaban por sus familiares víctimas de la represión ilegal y el genocidio.

Esta iglesia fue testigo de las primeras reuniones de las Madres. Ellas sufrieron el terrorismo de Estado, y parece mentira que haya pasado tanto tiempo y tengamos que repetirlo: fue terrorismo de Estado, no fueron dos demonios. Si quisieron callarlas, no pudieron. Hoy están muy vivas en la memoria”, dijo Fernández en el acto.

Del encuentro participaron las Madres Taty Almeida y Enriqueta Marioni, y la presidenta de Familiares, Lita Boitano, siguieron y participaron del acto. También los ministros del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, de Defensa, Jorge Taiana, de Cultura, Tristán Bauer; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, el flamante diputado Leandro Santoro, el procurador del Tesoro, Carlos Zannini, entre otros funcionarios y legisladores.

El presidente Fernández afirmó que durante la dictadura en la Argentina:

No hubo dos demonios, sino que existió un terrorismo de Estado que se llevó miles de vidas de argentinos. Hoy lo central es la memoria y mantener en pie la exigencia de la búsqueda de la verdad y la justicia”.

Entre los familiares, amigos y compañeros de militancia de aquellas mujeres y hombres que marcó Alfredo Astiz para enviarlos a la tortura de la Esma y a los vuelos de la muerte, hubo encuentros y reencuentros, relatos de historias alrededor de uno de los episodios más atroces, entre toda la atrocidad de la dictadura.

La ceremonia se hizo bajo el lema “Pisamos las calles nuevamente para recuperar la Patria Igualitaria, Libre y Soberana por la que lucharon nuestras y nuestros 30.000. Memoria, Verdad y Justicia”.

El acto fue en homenaje a las 12 personas secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 en la Iglesia de Estados Unidos y Urquiza, en el barrio de San Cristóbal, entre ellas las primeras referentes de Madres de Plaza de Mayo y dos monjas francesas.

Los “12” eran familiares de personas desaparecidas por la dictadura cívico-militar y militantes de derechos humanos que se reunían en esa parroquia.

Esas víctimas fueron marcadas y entregadas por el represor infiltrado Alfredo Astiz, quien usó el alias de “Gustavo Niño” y se hizo pasar por hermano de un desaparecido.

Entre las secuestradas estuvieron las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

La primera adhesión al acto que se leyó en el acto fue la de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que en su caso había llegado más temprano vía Twitter: “Familiares y compañeros de los 12 de la Iglesia de la Santa Cruz. Mi corazón con ustedes, siempre“.

El renovado pedido de Memoria, Verdad y Justicia esta vez se extendió a una fuerte crítica al funcionamiento de la Justicia en general y de la Corte Suprema de Justicia en particular.

Es indignante que más de 45 años después de cometidos los crímenes, muchos de los responsables sigan impunes, necesitamos que los juicios avancen con más celeridad“, consignaron en el documento.

Repudiaron el “Punto Final biológico” que se produce en los hechos por las demoras y cajoneos judiciales en segundas instancias.

A pesar de los bastones y las sillas de rueda, las locas seguimos de pie“, arengó Taty Almeida.

“Las Madres estamos tranquilas porque estamos pasando la posta, a los más o menos jóvenes y a los más chicos, que se van incorporando. Con mis 92 años, perdón pero casi todos me parecen pendejos”, cerró la histórica referente de DD.HH.

Teníamos necesidad de estar juntos, ¡al fin!”, celebró Lita Boitano, imaginando ya lo que se espera sean las grandes “juntadas populares” del próximo 10 de diciembre y del 24 de marzo en 2022. Y confió que, siendo ella muy creyente, “usa de intermediario a (Papa) Francisco” para pedir por todo lo que necesita, desde algún nieto enfermo hasta la negociación con el FMI, explicó entre risas.

La mención a Milagro Sala

En un momento del acto se realizó una llamada a Milagro Sala, que agradeció desde Jujuy por el teléfono de Pietragalla (como no hubo forma de que anduviera el Zoom desde la pantalla, el secretario de Derechos Humanos marcó y prestó su celular en altavoz).

Milagro presa es un tema que la democracia tiene que resolver de forma urgente“, reclamó Coco Garfagnini, dirigente de la organización barrial Tupac que subió a recibir la distinción.

También al Presidente la concurrencia le reclamó por Milagro mientras estaba hablando. “Sepan que hablo con Milagro y que pienso siempre en Milagro“, respondió entonces Alberto Fernández.

“Sepan que voy a seguir trabajando siempre al lado de los que están injustamente presos. No está en mis manos el mecanismo institucional, pero sé que eso no me quita responsabilidad”, dijo.

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