La actividad metalúrgica registró un desplome interanual del 4,6%, con una caída del 2,3% en el empleo del sector, y desde ADIMRA advierten que el uso de la capacidad instalada se encuentra “en mínimos históricos y sin señales de recuperación“.
A contramano del discurso que impulsa el gobierno de Javier Milei, la industria argentina sigue en retracción. En junio la actividad metalúrgica cayó un 4,6% interanual y 6 de cada 10 empresarios no espera mejoras en su producción durante los próximos meses.
Según el último relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector registró en junio una baja del 4,6% frente al mismo mes del año pasado y una contracción del 0,3% respecto de mayo. Con este resultado, la industria metalúrgica acumuló en el primer semestre de 2026 una caída del 5,7%.
Uno de los datos más significativos del informe es el nivel de uso de la capacidad instalada, que se ubicó en 40,8%, es decir, 5,1 puntos porcentuales por debajo del registro de un año atrás. En la práctica, esto implica que seis de cada diez máquinas del sector permanecieron paradas durante el mes.
La caída se replicó en casi todos los rubros que integran la actividad. Los retrocesos más pronunciados se dieron en Fundición (-9,4%) y Otros Productos de Metal (-9%), seguidos por Carrocerías y Remolques (-6,7%), Bienes de Capital (-5,9%), Equipamiento Médico (-4,8%), Equipos y Aparatos Eléctricos (-3,1%) y Autopartes (-2,8%).
La única excepción fue Maquinaria Agrícola, que mostró un crecimiento del 3,6%, impulsado por el buen desempeño del sector agropecuario.
El deterioro también se observó por cadena de valor, con caídas interanuales en Consumo Final (-9,8%), Construcción (-7,1%), Automotriz (-6,3%), Petróleo y Gas (-6,1%), Minera (-5,9%), Energía Eléctrica (-4,5%), Alimentos y bebidas (-4,1%) y Agrícola (-2,4%).
Por provincias, Córdoba encabezó las bajas con una caída del 5,7%, seguida por Buenos Aires (-5,6%), Entre Ríos (-4,5%), Mendoza (-3,2%) y Santa Fe (-1,2%), esta última con la contracción más acotada gracias a una recuperación parcial en maquinaria agrícola.
El empleo del sector también se vio afectado: disminuyó 2,3% en la comparación interanual y 0,2% respecto de mayo.

Un contexto de baja actividad y un mercado interno que se achica
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que “la nueva variación mensual refleja que la recuperación de la actividad continúa en un terreno de clara incertidumbre, evidenciado en el uso de la capacidad instalada que continúa en niveles reducidos para el sector”.
El dirigente también apuntó contra la debilidad de la demanda como uno de los principales factores detrás de la crisis: “la baja demanda en los diferentes segmentos de actividad está afectando negativamente al sector metalúrgico, generando dificultades para muchas empresas”.
En esa línea, reclamó medidas oficiales para revertir el escenario: “resulta imprescindible promover herramientas que apuntalen la inversión y la producción para poder sostener el empleo a lo largo de toda la cadena industrial”.
Las expectativas empresariales relevadas por el informe tampoco muestran señales de mejora: 6 de cada 10 compañías no prevé cambios positivos en su producción durante el próximo trimestre. Al respecto, ADIMRA señaló que:
“En un contexto de baja actividad y un mercado interno que se achica, las expectativas continúan reflejando un escenario de estancamiento y cautela”.
El informe incorporó además un factor novedoso: la caída de las importaciones. Hasta el momento, la producción local venía siendo desplazada por bienes provenientes del exterior, pero en junio esa tendencia se detuvo, lo que da cuenta de un achicamiento generalizado del mercado.
Según ADIMRA, “la demanda agregada se reduce y alcanza tanto a la oferta doméstica como a la extranjera, en un contexto de capacidad utilizada en mínimos históricos y sin señales de recuperación”.
En paralelo, distintas fuentes como el CEPA vienen advirtiendo sobre la pérdida de casi 400 mil empleos formales del sector privado desde diciembre de 2023, aunque esa cifra no corresponde exclusivamente a la industria metalúrgica sino al conjunto del empleo privado registrado.
El panorama que surge del informe de ADIMRA confirma así un escenario de estancamiento prolongado, con casi todos los rubros en baja, un uso de la capacidad instalada en mínimos históricos y expectativas empresariales débiles de cara a los próximos meses.