Antonio Caló, tras 18 años de liderar la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), deja la conducción del sindicato. El nuevo secretario general será Abel Furlán, jefe de la seccional Zárate-Campana, exdiputado del Frente para la Victoria y cercano a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Como secretario adjunto asumirá otro histórico en el gremio Naldo Brunelli. El cambio se concretó en el marco del congreso de delegados metalúrgicos que deben elegir la nueva conducción nacional. Luego de intensas negociaciones en busca de una lista unidad y ante la incapacidad de conseguir el suficiente respaldo, Caló decidió dar un paso al costado y se retiró de la competencia y del secretariado nacional del gremio metalúrgico.
Al desgaste de la actual conducción luego de años de despidos y salarios muy deteriorados se le sumó la interna del Frente de Todos. De ese modo, Abel Furlán, quien llegara ser diputado nacional por el Frente Para la Victoria (2015-2019), logró agrupar en los días previos a los comicios un número creciente de congresales de las distintas seccionales.
El cierre de la paritaria por un 45% en cuotas con revisión a noviembre cayó mal en la base metalúrgica así como el alineamiento explícito de Antonio Caló con Alberto Fernéndez a quién acompañó en forma cerrada en el acuerdo con el FMI con críticas al kirchnerismo en general y a CFK en particular.
Furlán, por otro lado, señaló:
“Esta ley (por el acuerdo con el Fondo) va a echar por tierra la posibilidad de sostener un proceso industrial en Argentina, se van a perder muchísimos puestos de trabajo y vamos a retroceder a los momentos del 2001”.
Poco después de ser elegido, Furlán habló ante los periodistas que esperaban a la salida de la reunión de los delegados de la UOM. Allí afirmó que “al Presidente (Alberto Fernández) le tiene que ir bien porque si eso sucede le va a ir bien a todos los trabajadores”.
El dirigente, electo en un virtual colegio electoral por 230 votos a favor, 40 abstenciones y un solo voto nulo, sobre un total de 271 electores, agregó que el gremio que ahora conduce está “dispuesto a defender un modelo industrial y de desarrollo, que defienda a los trabajadores y alcance la felicidad de nuestra gente“.
El cambio en la conducción de los obreros metalúrgicos expresa un reacomodamiento de las fuerzas internas en la UOM pero también anticipa lo que ocurrirá en el resto del movimiento obrero organizado.
En los cuerpos de delegados se discute la situación crítica que atraviesan los trabajadores ante la falta de políticas públicas fuertes y efectivas que les permita recuperar el poder adquisitivo. Pero además, y sobre todo, entre los trabajadores hay una mayor preferencia política por la vicepresidenta a diferencia de lo que sucede con buena parte de las conducciones gremiales. Estas, y Caló es un ejemplo de ellas, prefirieron siempre a Alberto Fernández antes que a CFK.
Ahora bien, la derrota de Caló no fue total ya que por ahora la nueva dirección de la UOM decidió que continúe ocupando la silla que el gremio tiene en el consejo directivo de la CGT. Se trata de la Secretaría de Interior, la que tiene a su cargo el seguimiento, contención y normalización de las diferente regionales de la central obrera que funcionan en las provincias.
