Manuel Adorni presentó su declaración patrimonial más de 4 meses después de que Javier Milei asegurara que el documento estaba listo y tras pedir una prórroga al juez Ariel Lijo: Aseguró que hizo 600 mil dólares en bitcoin, pero que no hay recibos ni testigos.
Manuel Adorni finalmente presentó su declaración patrimonial ante la Justicia, 137 días después de que Javier Milei asegurara que el entonces jefe de Gabinete ya la tenía lista, y un día antes de que venciera el plazo prorrogado que le había otorgado el juez federal Ariel Lijo.
El escrito busca responder los 20 puntos que el fiscal Gerardo Pollicita había señalado como pendientes de justificación en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, pero lejos de despejar las dudas, la presentación contiene versiones contradictorias y explicaciones que, según especialistas, no resisten un análisis técnico.
Adorni dice que actuó como si su fortuna no existiera
El eje de la defensa de Adorni es que el grueso de su patrimonio es anterior a su llegada a la función pública. Según el escrito, entre 2014 y 2018 el ahora exfuncionario y su esposa, Bettina Angeletti, invirtieron en Bitcoin fondos que mantenían fuera del sistema financiero.
Esa inversión, sostiene la presentación, les permitió acumular 591.544,61 dólares distribuidos en ocho direcciones de criptomonedas, que luego fueron liquidadas también en efectivo y sin intermediarios. Lo llamativo es lo que Adorni dice haber hecho con ese dinero una vez convertido en dólares: guardarlo y actuar como si no existiera. El escrito de su abogado lo plantea así:
“Manuel Adorni y Bettina Angeletti optaron deliberadamente por ‘vivir como si no lo tuvieran’, privilegiando el ahorro y la prudencia patrimonial por sobre cualquier cambio en su nivel de consumo, con la mira puesta en garantizar, a mediano y largo plazo, la educación de sus hijos y su propia jubilación“.
resulta curioso entonces que esta estrategia se mantuviera durante siete u ocho años, pero que se interrumpiera en cuanto Adorni asumió en Casa Rosada y -casualmente- tuviera acceso a los fondos del estado.
A partir de 2023, ese dinero que supuestamente estaba guardando para la educación de sus hijos y su propia jubilación terminó destinado a viajes al exterior, la compra de dos inmuebles y refacciones de lujo.
El propio escrito admite que “el dinero que venían ahorrando con miras al futuro de sus hijos pasó a destinarse, en cambio, a la adquisición y refacción de la casa de Indio Cuá y a la adquisición del departamento de Miró“. Sin embargo, no explica la contradicción.
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Tener la clave de una billetera no es ser el dueño
Para sostener que esas ocho billeteras eran suyas, Adorni dijo que como las billeteras virtuales no registran datos de titularidad, la sola tenencia de la clave privada alcanza para probar la propiedad. Concurrió incluso a un escribano para certificar que hoy puede acceder a esas cuentas, y ofreció dejar las claves en un sobre lacrado en poder de su abogado.
El problema es que esa prueba solo demuestra acceso actual, no propiedad pasada. Julio López, especialista en ciberseguridad, lo graficó con una comparación simple: “Tener las llaves de apertura de una cuenta no garantiza su titularidad sino el acceso a la misma. Tener la llave de un auto no significa que el auto esté a nombre tuyo”.
López agregó que esas claves “quizás yo las compré” y que lo único que se puede garantizar es el acceso en el momento actual, no que esas cuentas “siempre fueron mías”.
En el mismo sentido, el periodista de tecnología Maximiliano Firtman señaló que Adorni “estaría demostrando a través de un mensaje encriptado que tiene las llaves privadas de esas billeteras hoy” y que de ahí no se desprende, “ni lógica ni técnicamente”, que también fuera su titular entre 2014 y 2018.
No hay recibos, no hay testigos y las fechas no cierran
Toda la operatoria de compra y venta de bitcoin, según el escrito, se realizó en efectivo y cara a cara con personas que nunca se identificaron, lo que impide corroborar cualquier transacción con documentación o testigos.
Firtman cuestionó la verosimilitud de ese esquema para los montos manejados: explicó que no era habitual en esa época tener esa liquidez y encontrarse en la vía pública para contar decenas de miles de dólares, y remarcó que quienes ganaron dinero con Bitcoin en ese momento solían destinar solo una parte de su capital. Adorni afirma haber invertido prácticamente todo.
A esto se suma un dato aportado por Martín Romeo, especialista en temas cripto, que contrapone el cronograma de operaciones con la actividad pública de Adorni. Según Romeo, el 15 de abril de 2017 Adorni escribió en Twitter que estaba en Chile y, menos de tres horas después, una de las billeteras mencionadas en su descargo recibió una transferencia de bitcoin.
Romeo planteó la incompatibilidad entre esa ubicación y el relato de encuentros personales en el país: “No hay forma de estar en Chile y, a la vez, juntarse en Buenos Aires a las dos de la mañana un sábado a pasar plata”.
También hay una tensión interna en el propio escrito sobre el momento de la liquidación. La defensa sostiene que la decisión de vender se tomó en 2018, después de la caída del precio del bitcoin de unos 19.000 dólares en diciembre de 2017 a menos de 3.500.
Sin embargo, la tabla de operaciones que presenta el propio Adorni muestra que más de la mitad del total liquidado (unos 315.000 dólares en cuatro direcciones) se vendió el 5 de agosto de 2017, varios meses antes de esa caída.
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Los otros números que tampoco cierran
La presentación también intenta explicar una diferencia patrimonial de 43.068.549 pesos detectada por la fiscalía, que el abogado de Adorni, Matías Ledesma, describe como una “brecha residual” equivalente al 15,8% de los egresos reconstruidos.
Sobre la casa del country Indio Cuá, la defensa sostiene que el terreno costó 120.000 dólares, financiados en parte con un crédito hipotecario, y niega que las refacciones hayan costado 245.000 dólares como declaró el contratista Matías Tabar: asegura que el desembolso real fue de 175.000 dólares.
El escrito no aporta, en cambio, montos ni fechas de los préstamos familiares que menciona como parte del origen del capital inicial, ni explica cómo se financió el departamento de Caballito donde reside la familia.
Con el expediente ya en poder de la fiscalía, será Pollicita quien determine si las explicaciones alcanzan o si corresponde pedir la citación a indagatoria de Adorni. La decisión final quedará en manos del juez Ariel Lijo, a cargo de la causa.