El gobierno de Javier Milei finalmente repudió el ingreso del buque de guerra inglés a aguas argentinas tras casi dos semanas de silencio: Pablo Quirno esperó al triunfo de la selección para comunicar la posición argentina, en un insólito despliegue de oportunismo político.
Tras casi dos semanas de silencio, y en un insólito despliegue de oportunismo político, el gobierno de Javier Milei finalmente expresó su repudio por el ingreso del buque de guerra inglés en aguas argentinas, ocurrido tras zarpar desde las Islas Malvinas.
La reacción oficial llegó recién después de que la Selección argentina venciera a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 y expusiera el reclamo por la soberanía de las Islas ante el mundo, a contramano de lo que había acordado el Estado Nacional con la FIFA.
El gobierno rompió el silencio tras dos semanas
El HMS Medway, un buque de guerra británico, transitó aguas bajo jurisdicción argentina a comienzos de julio sin que ningún funcionario nacional hiciera mención pública del hecho. Ni siquiera el presidente de la Nación, que viene apostando a mantener buenas relaciones con los británicos en la previa de su viaje a Londres.
Ese silencio se extendió durante 13 días, pese a que la Armada había informado la situación al Ministerio de Defensa. Pese a esto, el ministro de Defensa Carlos Presti optó por no realizar declaraciones al respecto.
El reclamo oficial recién llegó luego de la victoria de Argentina ante Inglaterra, el miércoles por la noche, luego de que los jugadores desplegaran una bandera de reivindicación por Malvinas al término del partido.
Ese gesto volvió a instalar el reclamo en el centro de la agenda pública y obligó al Gobierno a pronunciarse al respecto con un comunicado que llegó mal y tarde, y que está marcado por un claro oportunismo político.
El texto, difundido por la Cancillería y compartido por el canciller Pablo Quirno, informó que el 13 de julio se había entregado una nota formal de protesta a la Embajada del Reino Unido.
“Las Malvinas son argentinas”: el festejo soberano de la selección que dejó en offside al Gobierno
Allí el Gobierno expresó su “más enérgico rechazo” a los desplazamientos del HMS Medway, calificado como un buque “ilegalmente destacado en las Islas Malvinas“. Según el comunicado, esos movimientos no fueron notificados conforme a los compromisos bilaterales vigentes y violaron el Mar Territorial argentino.
El documento invocó además una serie de acuerdos bilaterales, entre ellos la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991, la Declaración de Madrid del 15 de febrero de 1990 y su actualización de 1993.
En este contexto, sostuvo que la incursión británica forma parte de “una política sostenida de actos unilaterales” incompatible con las resoluciones de las Naciones Unidas, en referencia a la Resolución 31/49 de la Asamblea General.
El comunicado concluyó reafirmando los “legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía” argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Como si no hubiera quedado claro el intento de montarse en el triunfo de la selección, Quirno relacionó ambos temas en su mensaje en redes sociales: “En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses”.
Un buque británico en aguas argentinas
El HMS Medway zarpó el 4 de julio desde las Islas Malvinas con destino al puerto de Punta Arenas, Chile, para realizar tareas de reaprovisionamiento. En ese trayecto cruzó aguas bajo soberanía argentina a la altura de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, sin dar aviso previo a las autoridades nacionales, según confirmaron fuentes de la Armada Argentina.
El seguimiento del buque estuvo a cargo de sensores electrónicos desplegados en el litoral austral y de una aeronave Beechcraft B-200M “Cormorán” del Comando de Aviación Naval, que registró el tránsito mediante un sistema electroóptico. La tarea fue coordinada por el Área Naval Austral, bajo la conducción del contraalmirante Guillermo Prada.
Ni el comandante de las Fuerzas Británicas en Malvinas, brigadier Charlie Harmer, ni la comandante del buque, capitán de corbeta Lucía Ramsay, recurrieron a los canales previstos por el Acuerdo Madrid II, firmado en 1990 entre Argentina y el Reino Unido para prevenir incidentes militares y que dio origen a un sistema de información y consulta recíproca entre ambos países.
Consultado sobre el episodio, el capitán de fragata y veterano de la Guerra de Malvinas Fernando Morales explicó que el Madrid II exige notificación cuando se trata de un convoy de cuatro o más buques de guerra, mientras que en este caso navegaba una sola nave.
Sin embargo, precisó que sí correspondía dar aviso al ingresar al Mar Territorial argentino, dentro de las 12 millas, paso obligado para acceder al Estrecho de Magallanes. El HMS Medway llegó a Punta Arenas el 5 de julio y permaneció allí hasta el 8 de julio, realizando tareas de reaprovisionamiento en el muelle Arturo Prat.
Se trata de un patrullero de la clase River Batch 2, construido por BAE Systems en Glasgow y comisionado en 2019, que desde enero de 2026 cumple funciones de patrullaje permanente en torno a Malvinas en reemplazo del HMS Forth.
